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Sun, Nov

A un año de su partida recuerdan a Alcira López de Palavecino

Carta de lectores
Tipografía

Mercedes Palavecino recuerda a su madre a un año de su fallecimiento, quien llegó a Villa la Angostura cuando la localidad tenía apenas 300 habitantes.

 

Sr. Director:

Mi madre, nació en Tandil el 15 de Junio de 1928. Sus padres eran de León, España, y habían venido a la Argentina unos pocos años antes. Fue la tercera de sus siete hijos. A los pocos años se mudaron a Lobos, donde mi abuelo tuvo una chacra. Se educó en colegio religioso y de jovencita trabajó como institutriz de la familia Zuberbulher.

Conoció a mi padre, Roberto Pablo Palavecino, quien era radiotelegrafista en la Armada de la República Argentina. y en 1950 contrajeron matrimonio., él era ya Jefe de Correos en Mencue, una localidad de la Línea Sur de Rio Negro, cerca de Comallo. En ese tiempo en Mencue había una Comisaria, un Juzgado de Paz, una oficina de Correos y Telégrafos, estancias y población originaria, no se contaba con hospital ni escuela, por lo que cada vez que mi madre debía dar a luz, se trasladaba a Buenos Aires, donde nacimos mis dos hermanos Zule, Tato y yo.

Al no contar con escuela primaria en Mencue, cuando Zule, mi hermana mayor, debía comenzar a estudiar, papá fue trasladado a Villa La Angostura, que en ese tiempo contaba con unos 300 habitantes aproximadamente, y tenía escuela primaria, la N°104, cuyo edificio fue construido por Parque Nacionales, en el actual puerto, y su directora era la Sra. María Luisa Alemán, persona con gran compromiso con la docencia y la comunidad, al punto que vivían con ella chicos que, por la distancia de sus hogares quizás no podían asistir a la escuela, como el caso de la Negrita (nunca supe su nombre) y Werner Diem, quien vivía en Quetrihue.

Mi madre participaba de todos los eventos que se hacían en la escuela, que en esos tiempos centralizaba la vida social y cultural del pueblo, ella era una eficiente colaboradora, organizaba el coro escolar, para los actos ayudaba en los ensayos de las actuaciones y en la confección de los trajes, recuerden que en esa época, las clases terminaban el 25 de mayo, luego de un gran acto que congregaba a todo el pueblo, con actuaciones y al final, chocolate y exquisiteces que trían los vecinos, para compartir. Mi casa era el centro de reunión de las maestras, en su mayoría chicas recién recibidas con 18 años de edad, ,que estaban lejos de sus hogares y cobraban cada cuatro meses con giro postal, recuerden que las escuelas eran nacionales y la Patagonia siempre quedo lejos de Bs.As. y mi madre fue una madre-consejera para ellas.

Colaboraba también con la Iglesia, en el coro, con las monjitas, ayudando en talleres de costura. Estudió peluquería y fue la primer peluquera de damas de la localidad, allá por los sesenta. Atendía a las vecinas y en temporada también a las turistas, siendo sus servicios muy requeridos.

La directora Alemán fue reemplazada por Norma García de Munar, cuyo esposo era Juez de Paz en ese tiempo, por lo que éramos vecinos. Mama y tia Norma se hicieron muy amigas y nosotros de Graciela,su hija, de la edad de Tato, mi hermano.

Mama era una persona muy servicial, siempre procurando aliviar las dolencias físicas y espirituales de los vecinos, con sus masajes, sus yuyos, y con sus consejos de vida.

Fue una madre ejemplar, cuidando de nosotros y apoyándonos cuando tuvimos que irnos a estudiar, a los 13 años, porque aquí no había escuela secundaria. Otras madres se iban con sus hijos, ella nos educó para que pudiésemos arreglarnos en la vida y eso hicimos.

En enero de 1973 mi padre fué trasladado al Campamento 1 de Y.P.F. en Plaza Huincul para hacerse cargo de la Jefatura del correo allí, y partimos de este hermoso lugar. En Plaza Huincul la vida de campamento era muy distinta a la nuestra aquí, sin embargo mi madre alli logró hacerse sus amigas y colaborar con la iglesia local, con el coro y otras actividades comunitarias, como era su forma de vivir.

En 1975 se separó de mi padre y se fué a vivir primero a Neuquén y luego a Buenos Aires, allí dejó la Iglesia Católica y se unió a los Testigos de Jehová. Estudió Masoterapia y esa fué su ocupación hasta que se jubiló.

Cuidaba mucho de su alimentación y su cuerpo, hacia ejercicios de yoga y respiración por lo que fué una persona muy sana. Todos los que la conocieron coinciden en decir que era una mujer excepcional, su capacidad de servicio, su solidaridad y sensibilidad al sufrimiento humano, hicieron de ella una gran mujer. El 4 de Noviembre de 2017 nos dejó, tenía ya 89 años.

 

Mercedes Palavecino

DNI. 11.806.212

Villa la Angostura

 

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