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Asfalto al Cerro Bayo: “por qué no obtener el mismo préstamo para asfaltar calles de la localidad”

Carta de lectores
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El vecino Emilio Molla escribe una extensa carta con una contrapropuesta ante el proyecto de pavimentación de la Ruta Provincial Nº 66 que se llevará a cabo con fondos del BID.

 

Sr. Director:

De mi mayor consideración, me dirijo a Ud. en carácter de vecino de la localidad y contribuyente dejando de lado mi rol de empleado técnico empleado municipal.

Reiterando dicho concepto de intentar realizar una aportación y opinión como vecino y contribuyente, y basado en notas periodísticas, esbozando una contrapropuesta ante el supuesto proyecto de pavimentación de la Ruta Provincial Nº 66. No es intención de la presente emitir juicio ni crítica, es establecer una opción desde la inocencia del contribuyente abstraído del pensamiento político, la dialéctica de la política y un término que se ha hecho común recientemente, del relato político.

Mucho menos busco notoriedad ni exposición, aún menos diciendo verdades de Perogrullo; así tampoco busco puesto notable ni trabajo, ya tengo más de uno afortunadamente.  Luego de más de diez años trabajando para el Estado, algo he aprendido sobre la carencia de fondos, la ejecución de deudas con endeudamiento, de igual modo que en mi vida particular.

Todos tenemos grandes proyectos, sólo que pocos los fondos necesarios para concretarlos. La presente se motiva en el concepto de que si la ejecución de las obras anunciadas no responde a un anuncio electoralista sino a un proyecto concreto, al igual que el plan de asfalto para la zona centro de esta localidad, expongo algunas pequeñas cuestiones y una propuesta alternativa. Podría ser más breve, o insufriblemente extenso, pero creo que estas mil ochocientas palabras serán  suficientes para transmitir mi planteo y propuesta.

Emilio R. Molla - mapa angostura propuesta

En primer lugar, no por orden de importancia sino por extensión de la sugerencia, deseo destacar la necesidad de aplicar completa y cabalmente la Ordenanza Nº 180/84 ya que el cálculo que se establece en la misma hace un reparto equitativo de las cargas generadas por la obra. En segundo lugar deseo destacar la revisión del padrón o nómina de frentes de obra y el porcentaje de incobrabilidad aplicado.

Subrayo esto ya que oportunamente, al realizarse la obra de cordón cuneta de área centro, se sumaron los frentes de las parcelas de dominio público, es decir, de organismos/instituciones estatales. Ello elevó el porcentaje de incobrabilidad y encareció la obra llevando la carga de dichos costos a los frentistas “beneficiarios” de la obra. Por tanto, el metro de cordón cuenta excedió en mucho el valor real de obra ejecutada.

Emilio R. Molla - mapa angostura propuesta - 3

Por otra parte, hay algunos aspectos cuestionables respecto a “las mejoras” y la “valorización” de las propiedades. Sin dudas, hay obras que valorizan más que otras. Algunas no son tan significativas al valor del inmueble pero si mejoran la calidad de los servicios y la vida de los habitantes. No sin mucha dificultad podemos subrayar que la obra de cloacas efectivamente valorizará más las propiedades que una obra de pavimentación de calles. Una permite elevar la densidad urbana y la segunda subsana una carencia.

Quizá resultare más significativa una obra de cambio de redes de distribución o de reemplazo de los acueductos de asbesto cemento que, más allá de las consideraciones y aspectos que pueden afectar a la salud de la comunidad, resulta especialmente problemático su mantenimiento. Por otra parte, actualmente en Villa La Angostura se presentan tres aspectos simultáneos que afectan significativamente el escenario. El primero es que el mercado inmobiliario depende del valor dólar pero mucho más de las políticas nacionales. El efecto del corralito y el blanqueo de capitales subsiguiente son más que claros e ilustran mi afirmación.

Emilio R. Molla - mapa angostura propuesta - 2

Similar situación se experimentó al fin de la década del 70 principio de la década del 80 después de la fuga de capitales del periodo de políticas económicas del régimen militar y el ministro Martínez de Hoz.

El segundo factor es el de que el mercado mantiene y eleva el valor de la propiedad en mayor proporción que las mejoras que puede ejecutar el Estado al ritmo que lo hace. Las potencialidades en Villa La Angostura exceden en mucho a las realidades.

En tercer lugar, los usos actuales y la gestión de la normativa municipal muchas veces van en desmedro de la valorización de la propiedad, el valor fiscal del inmueble y de mercado. Al desaparecer las tierras destinadas a parque industrial, se hace imposible re ubicar establecimientos industriales. Es decir, no se puede dejar de permitir una actividad debido a un cambio de destino y/o manejo de la tierra pública a una actividad simplemente porque se ha dejado de lado. Por lo tanto, cunden y cundirán carpinterías, aserraderos, talleres o depósitos en cualquier punto del Ejido.

No es lo mismo el valor de una parcela ubicada frente o junto a un depósito o establecimiento industrial permanente o móvil. Eso lo entiende quien hace uso pero mucho más quien invierte. El valor de la tierra no es el mismo al lado de una cantera, una planta de elaboración de hormigón, una usina eléctrica, un aserradero, una estación de servicios y expendio de combustible, un depósito de gas o el playón de maquinarias de una empresa vial o un organismo público por mencionar algunos ejemplos; del mismo modo no es saludable a la economía local impedir su existencia dado su valor económico estratégico para una comunidad.

Considero que no hace falta subrayar ninguna consideración sobre la afectación que provocan los usos no autorizados cuyo ejercicio subsiste por falta de fiscalización, la concepción del planeamiento general del territorio y/o aquellas afectaciones al valor de los bienes derivados del no acatamiento del código de edificación en forma directa o indirecta.

El impacto que genera tanto actualmente como su proyección en el tiempo, el actual código de planeamiento, tiene un singular impacto en el valor futuro de la propiedad y genera preocupantes aspectos y un serio revés al valor estético del entorno. Singular aspecto nos muestra el riesgo geológico e hídrico presente y futuro para aquellos que se encuentren “arriba de y aguas o ladera abajo de”.

Los índices excesivos llevan a una aplicación discrecional de la norma ya que muchas veces las “posibilidades” constructivas y comerciales que ofrece exceden en mucho las capacidades de la parcela y el entorno, generando feos “gránulos” o concentraciones edilicias tan groseros como los “grumos” de una mala dilución de leche en polvo. Simplemente, no resulta atractiva. Claro está, es mi humilde opinión de vecino y contribuyente, reitero, parte interesada, y tan subjetiva como cualquier otra.

En segundo orden, quería plantear una consideración sobre el anuncio del proyecto de pavimentación del camino de acceso a las pistas de esquí del Cerro Bayo, Ruta Provincial Nº66. Si bien se solicitó durante la gestión de gobierno municipal 2007-2011 a la Dirección Provincial de Vialidad del Neuquén que realizara la mensura de afectación del mencionado camino y la regularización de la misma, y la presentación y otorgamiento del Visado Municipal a dichos planos de mensura en el año 2012 o 2013, no lo recuerdo bien, a la fecha dicho procedimiento legal no ha sido concluido.

A la fecha, la Ruta Provincial Nº 66 aún discurre por dentro de dos lotes particulares (Remanente del Lote Pastoril 14 y Remanente del Lote Pastoril 15) del mismo modo que lo hace la Ruta Nacional Nº 40 a los ancho del Lote Pastoril 14 sin estar ejecutada la afectación del mismo. No nos pondremos a especular con la valorización sobre la importancia estratégica del centro de esquí o si este resulta más o menos importante que otros emprendimientos e instalaciones gastronómicas, hoteleras o de servicios que hacen a la actividad turística, si el dinero que inyecta el Estado en la localidad a través de sueldos o consumo de insumos es más importante o no para el sostén de la economía local, la brecha temporal de uso de dicha ruta o las falencias y carencias de infraestructura del área urbana efectiva y/o pretendida.

Como todo siempre tiene un pero, también hace falta permanentemente generar una alternativa. Y si es posible, superadora (o más estratégica). Entonces la premisa es, si consideramos que se pide un préstamo del BID para pavimentar una ruta de poco más de 7 km. aún no expropiada que conduce a un centro de esquí, por qué no obtener el mismo préstamo u otro igual para asfaltar calles de la localidad que por uso resultarían en una mejoría substancial de las condiciones de los habitantes permanentes, sectores de concentración de actividad hotelera, comercial y de servicios y planeamiento estratégico del tránsito y la conectividad vial generando alternativas a la Ruta Nacional Nº 40.

Planteado como ejercicio podemos considerar numerosos elementos medidos y contabilizados de la localidad. Si superponemos, dentro de este ejercicio, a modo de capas, información sobre arterias más transitadas, intersecciones de alto riesgo o conflicto el plan de asfalto ya existente y en ejecución en la zona central de VLA, el recorrido del transporte público de pasajeros, la densidad poblacional, localización de las salas de atención médica, templos de culto, dependencias públicas, la localización de los comercios de todo tipo, establecimientos gastronómicos y turísticos, prestadores de servicios, establecimientos escolares, zonas de transición, localización de los núcleos de mayor presencia de tránsito peatonal, calles con alto tránsito y mantenimiento, infraestructura existente y otros asociados, accidentología vial, centros de abastecimiento y otros, podemos sospechar bastante correctamente las que podemos denominar vías de penetración y transición de los distintos barrios del Ejido y hasta proponer por qué sitios volcar el grueso del tránsito (ya que todos, acostumbrados a vivir bajo los designios de las condiciones meteorológicas tan duras y variables de la zona preferimos las calles pavimentadas para transitar en forma vehicular o pedestre).

De este primer ejercicio, comparando la longitud de la traza de la Ruta Prov. 66 (el tramo existente sumado al resto del proyecto hasta la base de las pistas provincial demoliendo lo que se deba y obstruya la traza del proyecto o modificando el mismo para preservar lo existente) de 7,76 km, y proponiendo la materialización de una calzada asfaltada de 7 metros de ancho sin cordón cuneta, trabajos de voladura ni obras de arte, podríamos decir que con más, menos o igual metros de obra se podrían realizar algunas mejoras significativas en la vida diaria de entre varios cientos a miles de habitantes permanentes y visitantes.

Según este primer ejercicio, que yo sugiero haga más rigurosamente una consultora vial u organismo más apropiado para analizar y diagramar el tránsito urbano, se podrían ejecutar 3,77 kilómetros para vincular Villa Correntoso, Bandurrias y Puerto Arauco; 2,82 kilómetros en Las Balsas; 0,71 kilómetros en el área del Puerto; 11,13 kilómetros en la zona central (Lomas del Correntoso, Tres Cerros, Norte, Peumayén, Las Margaritas, Inacayal, El Pinar, Calafate, El Cruce y Las Piedritas) y/o 4,63 km en Puerto Manzano.

Sin más, con la sola voluntad de enunciar un “y si hacemos otra cosa” y la firme convicción de que oponerse por la mera oposición no ayuda a construir la localidad deseada por todos, saludos cordiales y buenos días queridos vecinos.-

Emilio R. Molla

Villa la Angostura