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Wed, Aug

Circunvalación: “Se viene una nueva avenida y hay que prevenir ahora la seguridad vial”

La foto fue enviada como sugerencia por el firmante de la carta.
Carta de lectores
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El vecino Alejandro Povolo escribe ante lo que será la nueva Avenida de Circunvalación y lo que traerá consigo respecto a la velocidad de los vehículos, y el cruce de los peatones que viven en distintos barrios que atraviesa esta ruta.

Sr. Director:

Hace tiempo que en la localidad se discute el nuevo tramo de la ruta 40 que conecta al pueblo. En la semana leíamos una nota donde un especialista en ingeniería propone rotondas y 4 carriles para la nueva avenida. Y es necesario agregar bicisendas y aceras al proyecto, porque hacerlo después va a ser más costoso y molesto para la población. 

El norte siempre tiene que estar puesto en la protección de la vida humana y la circulación en forma segura.  En mis tantos años de trabajo como abogado en accidentes de tránsito he conocido infinidad de siniestros con secuelas de lesiones o muerte. Recuerdo un micro embistiendo a toda velocidad un conteiner que se le cayó al camión que iba adelante, porque tenía mayor altura que el puente de la Panamericana. O un conductor profesional de ambulancias, que se llevó puesta una familia entera, al adelantarse por la banquina mientras manejaba su auto particular. 

Todos hemos sido testigos de algún accidente, aunque más no sea viendo un video.  Y sabemos que no hay nada más evitable. Sin embargo las víctimas van en aumento. Formamos parte de un entramado peligroso. Y hay responsabilidad compartida: en primer lugar, por parte del Estado. Dos ejemplos básicos:

1) Las calles deben ser alternadas en su sentido de circulación. De esta forma el conductor sabe si tiene que frenar para ceder el paso al que viene por la derecha.  La mayoría de los accidentes en intersecciones son evitables.

2) Eliminar las vías de doble circulación para impedir colisiones frontales.  Estos son viejos problemas, a los que se agregan nuevos, como manejar  con la mirada puesta en la pantalla del teléfono. 

Se suman y potencian las cosas que se hacen mal, porque el mal tiene poder para reproducirse a sí mismo y la ignorancia es su caldo de cultivo. ¿Cómo es posible que se le otorgue la licencia de conducir a alguien que ignora que la prioridad de paso la tiene quien circula por la derecha;  a un conductor que no tiene idea de lo que significa la “distancia de frenado”; a quien no saben que el uso de la bocina está prohibida,  o algo tan elemental como que hay que circular siempre manteniendo la derecha, porque el carril izquierdo es de sobrepaso?  

Nos toca andar por la ciudad viendo como, sucesivamente,  en cada esquina se pone el semáforo en rojo, estimulando nuestro hartazgo;  en connivencia con la fotomulta  homologada, que nunca nos va a llegar, pero que deberemos pagar indefectiblemente y sin tiempo suficiente para cuestionamientos, al renovar la licencia.

Todo un mensaje por parte del estado, que esperemos podamos revertir.  Una estructura abandónica o mafiosa, nos presenta desafíos que no podemos dejar pasar. Es una oportunidad para empezar a hacer las cosas bien. Cuesta y mucho.

El hijo de Dios dio su vida para que seamos libres de elegir el camino del bien, porque esa es nuestra esencia, está en nuestros genes. Y no hay forma de esquivarlo, tarde o temprano llega la hora.  Esa decisión que tomamos de salir con tiempo, de manejar a una velocidad prudencial, de dejar el teléfono guardado en la guantera para no tentarnos,  de ceder el paso al más vulnerable (un peatón,  un ciclista, alguien que está maniobrando, etc.), es vista y tiene consecuencias enormes en nuestra vida.

Solamente hay que tener la firme voluntad de estar atentos! Se viene una nueva avenida para la ciudad y es bueno ver de entrada la seguridad vial como prioritaria. ¿Por dónde empezar?  Siempre por el más vulnerable.  Así lo enseña el Maestro. 

En este caso, el peatón que utiliza el transporte público. Entre Bahía Manzano y hasta más allá del Correntoso, montemos refugios de madera (hechos por artesanos locales) cada 200 m., con dársenas para detención del bus y sendas peatonales elevadas sobre la ruta a modo de reductores de velocidad, también desmontables para poder variar su ubicación en caso de necesidad.

Esto obliga indefectiblemente y compromete a todos en el sostenimiento de una velocidad precautoria y la fluidez del tránsito. También  facilita el cruce y el ingreso y egreso de vehículos a los barrios.  Hoy se transita por la zona a una velocidad promedio imposible de frenar a tiempo.

Esta o cualquier otra alternativa que la comunidad pueda proponer, evita que se caiga en los semáforos o las lomas de burro o reductores de tacos, que rompen la paciencia y los vehículos.  Seguramente nos preguntaremos si  hay dinero para un proyecto así. Bien, si no alcanza,  hay métodos de crowdfunding que  podrían aportar soluciones. 

En suma: artesanía local, innovación, compromiso  efectivo del ciudadano, seguridad vial y mejor calidad de vida. Eso sí, con el trabajo hecho y pochoclo en mano, a seguir disfrutando de accidentes espectaculares en las películas de Hollywood.

Alejandro Povolo

Villa la Angostura