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Sun, Sep

“Desde el principio de la cuarentena nos vienen engañando cada 15 días”

Carta de lectores
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La vecina Luz Ricardes expresa "no se puede creer en un Gobierno que miente cuando habla de solidaridad, pero no hay muestra de ningún gesto de solidaridad".

 

Sr. Director:

Este lamentable gobierno catalogado como "inepto", "torpe" e "incompetente" en la mayoría de las redes sociales, de escasa pericia política, muestra conductas propias de entidades con discapacidad visual y auditiva. Pocas veces hemos visto en tan poco tiempo de gobierno tanta ineptitud representada por actores narcisistas que han tomado el mando del gobierno nacional, provincial y municipal de manera estadista y dictatorial con la mentira como principal arma. 

Las mentiras se manifiestan en diferentes etapas del proceso de gobierno. En países democráticos, la mentira se presenta desde la candidatura hasta el ejercicio de gobierno y después. Es hasta cierto punto normal escuchar mentiras de la clase gobernante, muy acorde con el objeto que quieren ocultar...

Los gobiernos mienten no como una práctica necesariamente perversa, sino para proteger a su población de las duras realidades del mismo gobierno o, en el peor de los casos, para ocultar beneficios ilícitos.

Con las mentiras se alega proteger inocentemente el beneficio público como la libertad de expresión, los empleos, la actividad económica, la mismísima democracia y hasta la vida  en tiempos de pandemia...

Desde que tengo memoria las campañas política y sus posteriores elecciones democráticas estuvieron plagadas de promesas que en muchas ocasiones devinieron en incumplimientos flagrantes. Prometer sin cumplir parece ser la premisa de cualquier candidato al puesto que sea.

Año tras año hemos escuchado mentirás de diferente índole, obras que nunca se realizan, planes que nunca se concretan, servicios que nunca llegan...todas esas promesas mentirosas hacen que se instale el título de desastre gubernamental 

Para el pueblo el primer problema no es que el Gobierno sea un desastre, sino que es un desastre de lo más mentiroso.

Hoy, sin ir más lejos, nos venden su lucha contra el coronavirus como si fuera un gran éxito bajo la presunta humildad de solicitar, o más bien exigir, unidad y solidaridad. En este caso, unidad quiere decir que pobre de quien se atreva a discrepar de unas medidas que "salvan vidas", el discrepante se convierte automáticamente en delincuente, todo bajo el discurso paternalista de un gobierno que nos cuida  mientras nos arrebata derechos, pregonando la necesidad y urgencia que hace más de 150 días no cambia ni mejora. Desde el principio de la cuarentena nos vienen engañando cada 15 días, nos mienten para mantener al pueblo sumiso y temeroso, porque es más importante la vida que la economía, siempre y cuando no toque el bolsillo de ningún político, que es la única clase que se salva de todo tipo de crisis.

No se puede confiar en el gobierno que no ha tenido estrategia para enfrentar la epidemia de coronavirus, o mejor dicho la única estrategia hasta ahora viene siendo esconderse del virus, así como tampoco tiene estrategia para paliar los efectos de la crisis económica, del desempleo, empresas medianas y pequeñas que no resisten sin ingresos  y la inseguridad en la que nos adentramos.

No se le puede creer a un gobierno que ha hecho de la mentira un hábito y del engaño su principal "virtud política".

No se puede creer en un gobierno que desoye al pueblo, lo ignora, que acude a mentiras para confundir a la sociedad, tergiversa e inventa datos.

No se puede creer en un Gobierno que miente cuando habla de solidaridad, pero no hay muestra de ningún gesto de solidaridad y mucho menos de austeridad de parte de nuestros gobernantes.

Contradictoriamente  elegimos democráticamente a políticos que han mentido y no hacemos nada para destituirlos cuando nos siguen mintiendo. ¿Cómo es posible que un político, que incumple más del 80% de sus promesas electorales, que niega la evidencia de corrupción en su partido, que llama a las cosas por el nombre de lo que no son y que siempre culpa de los problemas a los demás partidos, siga en su cargo y en el peor de los casos sea reelecto? 

En una sociedad política moderna integrada por ciudadanos responsables debiéramos rechazar la mentira política y penalizar a sus autores. 

La verdadera pandemia no es el Covid19, es haber perdido la capacidad de valorar la honestidad, sinceridad y transparencia.

 

Luz Ricardes

DNI 23.835.738

Villa la Angostura

 

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