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Wed, Apr

“El Intendente debe vetarla o bien que el pueblo impulse su derogación”

Carta de lectores
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El vecino Carlos Cubau escribe ante la nueva ordenanza que regula la actividad del Auditor Municipal y destaca "no es un empleado del Consejo Deliberante ni del Ejecutivo Municipal al que le puedan dar instrucciones sobre su trabajo".

Sr. Director:

En días en que nuestra sociedad demanda con firmeza la refundación de sus instituciones, de la legitimidad en el ejercicio de la autoridad y de los poderes del estado y lo hace postergando en el proceso muchas de sus aspiraciones, aceptando escaceses y a menudo hasta acallando quejas, todo ello por el beneficio de un esperanzado futuro mejor, nos resulta estimulante comprobar que no estamos solos en el esfuerzo, que nuestros vecinos, también empujan por lo mismo.

Por efecto contrario, resulta consternante verificar subsistencias de aquello de que queremos superar o de lo que ya no queremos consentir. Es el momento de elevar la voz.

Lamentable ejemplo de esta última situación es la ordenanza por la cual el HCD local pretende controlar el accionar del Auditor Municipal contando, tristemente, con la unanimidad de sus miembros. 

Todo un ejemplo de autoritarismo corporativo, que apunta a sofocar la acción de un órgano de control que en pocos meses de gestión a venido a sanear diversos aspectos de la gestión municipal y lo ha hecho mas eficazmente de lo que lo que el propio HCD ha podido ejercer en sus años.
La ordenanza sancionada es desafiante, abusiva y en algunos aspectos ilegal. 

Desafiante porque enfrenta el unánime consenso de la población que aplaude la gestión del auditor y que percibe lo hecho por éste como importante progreso hacia un mejor órden. Abusiva porque excede las atribuciones del HCD e ilegal en todo aquello que vulnera la Carta Orgánica Municipal.
No es legítimo que el HCD demande ser informado anticipadamente de conclusiones de auditoría, somos los habitatantes quienes pretendemos ser informados en primera instancia.

Igualmente ilegítimo es que el HCD pretenda establecerse en instancia de evaluación de los eventuales hallazgos del auditor reservando para sí, la facultad para decidir el proceder consecuente, sea la difusión u ocultamiento al amparo de consideraciones de “confidencialidad” que en verdad, son inmateriales. 

Al fin y al cabo los asuntos municipales discurren sobre aspectos operativos y administrativos, de conocimiento abierto al público, no incursionan en cuestiones de estado del tipo a los que la ley otorga carácter secreto o de confidencialidad como se argumenta. 
Tampoco deben los concejales, como pretenden, apercibir de despido al auditor en caso de que algún aspecto de su accionar no les complazca. El auditor no es un empleado del Consejo Deliberante ni del Ejecutivo Municipal al que le puedan dar instrucciones sobre su trabajo, pues la Carta Orgánica le otorga autonomía funcional.

No menos importante y mas allá de sus atribuciones en el órden municipal, el Auditor, como todo funcionario, estando conocimiento de un posible delito acción pública está obligado a denunciarlo a la justicia, no correspondiendo al HCD imponerle censura o consentimiento para cumplir la ley.
Consumada la sanción de la ordenanza, queda la esperanza de que el propio HCD recapacite y decide derogarla, o el Intendente vetarla o bien que el pueblo impulse su derogación. Sería reconfortante. 
Ciertamente, lo que no debe admitirse es que el órgano de control municipal resulte neutralizado.
Atentamente

Carlos Cubau

D.N.I. 6.044.712

Villa la Angostura

 

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