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Sun, Feb

“Hoy los gremios tienen puesto su ego, su razón de ser en el conflicto como fin y no como medio”

Carta de lectores
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La Licenciada Mónica Hunko reflexiona sobre el actual accionar de los gremios y expresa  "el discurso y alimentando la creencia del “pobrecito obrero”  enfrentando al  “empleador explotador”  ya no va más. Ya nadie se lo cree".

Sr. Director:

Los sindicatos del posmodernismo.

Hace unos días escuché por los medios nacionales la noticia de que se había demolido el hospital ferroviario en Capital Federal y, si bien para la mayoría de la gente ha sido una noticia más y ha pasado desapercibida, a  otros nos ha causado una gran tristeza.

Esta demolición es mucho más que la demolición de un edificio, simboliza a mi entender, el derrumbe, la estocada final a una época de oro en la que los sindicatos cumplían una función social y mutualista fundamental.

Soy hija, nieta y bisnieta de ferroviarios, llevo “la una maquinita en el corazón”, como me gusta decir, y le debo al ferrocarril gran parte de lo que soy, hasta mi estudio universitario.  Y esto fue gracias a que además del sustento básico, mi padre recibía y contaba con beneficios logrados por el gremio al que pertenecía, la Unión Ferroviaria: boleto libre para los hijos de ferroviarios que estudiaban en la universidad, plus en el sueldo por tener un hijo estudiando en la universidad, premio por tener hijos con buenas notas en el colegio, etc.

¿Parecen nimiedades?, le aseguro que no lo son. Eran acciones que incentivaban a los obreros y a sus hijos a esforzarse, el afiliado se sentía protegido y veía los beneficios del aporte que se hacía al sindicato. Son las que hacían la diferencia.

He tenido la suerte de conocer la época de Oro de los gremios en la Argentina. Desde chica crecí recibiendo y gozando de muchos beneficios que brindaba este gremio a sus afiliados, que llegó a ser uno de los más grandes y fuertes: Contábamos con pases libres para viajar, a mi padre le pagaban un plus por tener un hijo en la universidad , colonia de vacaciones propias, hospitales propios!!!!.

Lamentablemente hoy presenciamos con tristeza e indignación el comportamiento de representantes gremiales que son procesados por enriquecimiento ilícito y observamos impotentes cómo se destruye el patrimonio de los afiliados.

Sé que no es bueno generalizar y que hay excepciones a la regla  y existen gremios que aún siguen conservando el espíritu mutualista. Tampoco estoy idealizando a los dirigentes de antes porque los representantes gremiales han sido cuestionados siempre, solo que ahora ya están dejando de ser respaldado por el mismo gobierno.

A mi modesto entender, considero que la decadencia de los gremios surge a partir de la influencia del posmodernismo. Hacia fines de los ’80, los gremios se convirtieron en “fotocopia con poca tinta” en los que se fueron desdibujando   los valores y lineamientos que tenían los gremios hasta principio de los ’80 y se convirtieron en meras  fuerzas de choques, desestabilizadoras y generadores de conflictos que no parecen tener fin.  En el año 1986, estando en 3° año de la Universidad recuerdo el primer paro docente y desde entonces no se ha solucionado el conflicto, más bien sigue recrudeciéndose y ya hasta se planifican con anticipación para el año siguiente???

Los gremios no han sabido ver y adaptarse a los cambios y comenten el error de pretender seguir tratando a los representados como “pobrecitos indefensos que los necesitan”. Hoy los trabajadores ya tienen otros recursos, los medios de comunicación y las redes sociales han horizontalizando las conductas y permiten tener acceso a la información que hace a cualquier persona más autónoma y eso redunda en que tengan mayor criterio propio y no puedan ser manipulados.

Seguir con el discurso y alimentando la creencia del “pobrecito obrero”  enfrentando al  “empleador explotador”  ya no va más. Ya nadie se lo cree. No se puede llegar a buen puerto alimentando  antinomias que solo favorecen a quienes  hipócritamente las plantean cuando en realidad no es que luchen por cambiar un modelo que consideran injusto; sino que luchan por imitarlo y pasar a formar parte de él. A modo de ejemplo pongo el  uso de la famosa campera de cuero que otrora fuera símbolo de los terratenientes y que en los años ’70 fue adoptada “casi como uniforme” por sindicalistas reconocidos de aquella época.

Y esto es debido a que en mi opinión, al igual que los seres humanos, las instituciones también tienen su ego y los gremios hoy por hoy tienen puesto su ego, su razón de ser en el conflicto como fin y no como medio.

 Y es por esto que nunca se va a llegar a un acuerdo lógico y más o menos permanente hasta que los gremios hagan un replanteo y vuelvan a poner su razón de ser en el mejorar de manera integral  la vida de los trabajadores a quienes representan.  Cuando entiendan que no solamente se trata de reclamos salariales sino que estos deben ser una acción más entre tantas otras que tengan que ver con las mejoras sociales, de salud y de calidad de vida en general de sus afiliados.

Saludo a usted atentamente,

 

Claudia Mónica Hunko

DNI 17.433.258

Villa la Angostura