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Tue, May

Psicólogo local advierte sobre el aislamiento y sus consecuencias en la salud mental

Carta de lectores
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Rodrigo Barros expresa que "este marco de encierro y reclusión, genera un espacio propicio para la movilización de emociones y dinámicas interiores que nos atraviesan a todas las personas".

 

Sr. Director:

El propósito de esta nota es expresar mi preocupación en este contexto de pandemia, y dentro del marco de aislamiento social obligatorio, tanto como profesional de la salud así como también ciudadano de Villa la Angostura.

Son bien sabidas las diferentes recomendaciones dadas por médicos sobre, por ejemplo, la importancia de una caminata diaria en la salud de los adultos mayores, para prevenir enfermedades cardiovasculares, diabetes, entre otras, e incluso para fortalecer el sistema inmunológico. También todos sabemos la gran importancia que tiene la actividad física en el desarrollo sano psíquico y físico de niñas, niños y adolescentes.

A estas recomendaciones de público conocimiento quisiera sumar por un lado, la importancia de los lazos afectivos y vinculación con los pares, que son parte fundamental en el proceso del desarrollo, y por otro lado, la importancia de la actividad al aire libre y el contacto con la naturaleza, imprescindible para el sano crecimiento, especialmente teniendo el privilegio de vivir en un lugar con las características de nuestro pueblo.

Asimismo me gustaría hacer especial hincapié en las consecuencias nocivas que provoca el encierro en la salud mental de la población. A corto plazo, ya son evidentes dichas consecuencias, tanto dentro del consultorio (ámbito clínico) como por fuera. Basta con observar las repercusiones que genera el confinamiento en nuestros amigos, familiares y vecinos. Es indudable el aumento en el monto de angustia que no deja de preocupar por sus desenlaces en cuadros psicopatológicos.

Este marco de encierro y reclusión, genera un espacio propicio para la movilización de emociones y dinámicas interiores que nos atraviesan a todas las personas. Esta condición angustiante es terreno fértil para la formación de síntomas, y a pesar de que se recomienden actividades tanto físicas como simbólicas para realizar -en casa-, las mismas no dejan de ser un placebo para soportar el aislamiento. En este sentido escribió Freud en 1926: “Cuando el caminante canta en la oscuridad, desmiente su estado de angustia, mas no por ello ve más claro”. Se entiende entonces que las propuestas para hacer “en casa” funcionan como un engaño al servicio de resistir esta realidad tan angustiante. Podemos sospechar que este evidente aumento sintomatológico también tendrá repercusiones a mediano y largo plazo.

Los más afectados por esto son los niños, niñas y adolescentes que, al igual que los adultos, además de estar sometidos al aislamiento, la única salida que encuentran es la virtualidad de las pantallas. Esta situación se agrava inmensamente si pensamos en las familias monoparentales con un solo hijo/a que se encuentran hace más de 50 días sin la posibilidad de vincularse con otras personas y ni siquiera de salir a “despejarse” al aire libre. La pantalla, disfrazada de herramienta indispensable, re-aparece en la escena pero dentro del orden de lo obligatorio. Nuevamente dilucidamos que, además de lo ya sabido sobre las consecuencias nocivas a la salud en general a partir del uso excesivo de dispositivos electrónicos (problemas en la vista entre otros) también ocasiona estrés, ansiedad, insomnio y toda una serie de desórdenes que, sumados al encierro, se ponen de manifiesto en el surgimiento de inhibiciones que producen el detrimento de la salud mental: cuadros de depresión y trastornos de ansiedad severos.

Lamento enormemente que, en las grandes ciudades, no haya nada que pueda hacerse frente a esta situación de aislamiento social y obligatorio como medida preventiva en el marco de esta pandemia. Pero ahora bien, los angosturenses, tenemos otra suerte. Es menester pensar en el contexto particular de la localidad para tomar medidas en relación al cuidado de la salud integral, poniendo especial hincapié en la salud mental de la población. Sabemos que siempre dependemos de la decisión de los gobernadores, en Neuquén hay grandes ciudades donde no se puede flexibilizar el aislamiento debido al peligro de contagio y a la circulación comunitaria del virus. No es el caso de Villa la Angostura. Medidas que resuenan como la de los “500 metros a la redonda” son razonables para ciudades con gran densidad poblacional, pero insensatas para nuestra realidad local. A MODO DE EJEMPLO, si un vecino/a del barrio “Las Piedritas” camina 500 metros a su alrededor, se cruzará con TODOS los vecinos y las vecinas del pueblo, mientras que, si hiciera una caminata por algunos de los tantos senderos que tenemos en cercanía, podría, no sólo disfrutar del bosque y los lagos sin población, sino que además estaría contribuyendo al sano desarrollo de su psiquis, y a la prevención de cuadros psicopatológicos, tal como mencioné anteriormente.

Estar sometidos/as a medidas políticas de grandes ciudades es absurdo. Entiendo que se podría sostener la dispersión y mantener mucho mejor la distancia y los protocolos de seguridad si se piensa en la realidad particular de nuestro pueblo.

Rodrigo S. Barros

DNI: 33.776.999

Mat. 1.912

 

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