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Sun, Jul

“Que Angostura sea conocida por el “SI” y cambie ese “No” que la tiene presa en el estancamiento”

Carta de lectores
Tipografía

El vecino Alejandro Povolo expresa "el oportunismo político intenta sacar rédito de la confusión que se ha generado en torno a la populísticamente denominada “ordenanza maldita”, que es copia textual de la anterior  1414".

Sr. Director:

He leído recientemente en este medio que se estaría buscando consenso para plantear la exigencia de nuevos requisitos para construir en áreas lacustres y en faldeos, por ser consideradas más vulnerables. La primera pregunta que surge es: ¿Desde cuándo son más vulnerables?  ¿Desde ayer, desde hace un año, dos, veinte?¿Qué cambió en la geografía para que sean más vulnerables?

Las restricciones constructivas están ya establecidas en la ley de bosques, que fija límites por sobre la cota 900 por cuestiones ambientales y de seguridad. Pero debajo de ella nada hay comprometido. El Estado municipal debería ser muy cuidadoso y abstenerse de invadir la propiedad privada con regulaciones restrictivas de derechos constitucionalmente reconocidos y que otrora promovió.

El oportunismo político intenta sacar rédito de la confusión que se ha generado en torno a la populísticamente denominada “ordenanza maldita”, que es copia textual de la anterior  1414, y que lo único que hizo fue aumentar la densidad de población (conforme creció la ciudad), la subdivisión mínima de terrenos (para facilitar los loteos que son tan necesarios) y muy poco el fot.  y el fos.  

Nada de eso afectó la seguridad del ejido y era algo sumamente necesario actualizar, independientemente del suceso volcánico. Villa la Angostura es una ciudad que crece y va a seguir progresando mucho más.

El código de edificación local autoriza construcciones de calidad y armónicas con el entorno natural y de esa forma habrá de crecer, con la belleza de siempre.  El ejido está delimitado al servicio del hombre que quiera habitarlo, sea antiguo poblador o un recién llegado. Es más, el recién llegado merece atención especial,  presumiendo su vulnerabilidad por el entorno nuevo y el período de adaptación. Además trae mucha riqueza;  viene lleno de proyectos e ilusiones. ¿No vale eso acaso más que cabañas vacías o comercios paralizados?

Por otro lado, la ciudad es  preponderantemente hábitat humano, no de paisaje virgen. Para eso se dispone del Parque Nacional a escasos minutos y en superficie sobrada.  Las especies vegetales peligrosas que abundan como el coihue, que han provocado decenas de muertes al caer sobre viviendas, están destinadas a servir como madera y será decisión del propietario del fundo reforestar si lo necesita, previendo asoleamiento y despeje cortafuegos.

Así es la vida en la ciudad. Quien no soporte tener vecinos por el motivo que sea, pues que compre el terreno lindero o busque una zona agreste para vivir en soledad. 

Villa La Angostura necesita viviendas desde hace mucho tiempo.  Esas viviendas deben estar esparcidas por todo el ejido;  no concentradas en un solo lugar o un par de sectores. Es necesario  que los barrios sean de mixtura social, para enriquecerse, integrarse y evitar condiciones de aislamiento, segregación y de inseguridad.

Es el momento de decir “SI” y abrirse a las inversiones, los buenos proyectos grandes, el trabajo que tanto se necesita y la riqueza productiva, porque la natural ya está. Es hora de que Villa la Angostura sea conocida por el “SI” y cambie ese “no” que la tiene presa en el estancamiento.  Es tiempo de cambiar en serio. 

Esta nueva intentona de acotar el progreso parecería obedecer a que el Estado no quiere resolver sus propias desgracias.  ¿Cuántos años hace que fue trazado el Ejido Municipal? Si se pensó una ciudad en medio de un Parque Nacional para ser urbanizada, ¿cómo es que los servicios no están instalados, si ya se sabía de antemano hasta dónde debían llegar?

Desde hace años hay estudios con proyecciones de urbanización y crecimiento privado y cada vez hay menos luz y gas, por culpa exclusiva del Estado que irresponsablemente omite ser proactivo y va detrás de las desgracias de las cuales es causante; para luego aparecer como el “milagrero salvador”.

Pero resulta que esa tendencia desembocó ahora en un mar de temas que superan la capacidad de resolución. Y en  lugar  de pedir ayuda, se redobla la apuesta  para seguir perdiendo, apretando a los “privados” como los llaman despectivamente.

Esa Argentina, señores, agoniza. No es el camino volver atrás con medidas populistas  y violatorias de derechos colectivos como la que se propugna alegremente como si fuera algo beneficioso para la localidad, cuando es todo lo contrario, porque empobrece.   

Se sabe que Villa La Angostura es elegida para veranear por el propio Presidente y ojalá le llegue esta carta (en copia anónima, por favor). La intención es que la localidad reciba la ayuda que necesita. 

El Estado debe estar al servicio de los habitantes y existe gente apta para gestionarlo en forma eficiente y autosustentable, con la ayuda financiera pertinente y la capacitación adecuada.  El progreso, estimados, no está en quitarle dos carriles a la nueva avenida que se está construyendo,  sino en lograr 4 hasta  Bariloche, con senda para bicicletas incluida y hasta un tren  turístico que costee el lago.

Tampoco está en hacerles un “piquete” a turistas brasileños para que no puedan acceder al  Cerro Bayo, sino en poner en funcionamiento toda la infraestructura necesaria para recibirlos.  

Comprar carne en el supermercado céntrico  a precio oro  y que resulte dura hasta para el tacho de basura o que te demanden en la verdulería $ 140.- por el kg. de frutillas de la zona, cuando cuestan $ 60.-  a 1.700 km de distancia, atenta contra todo progreso.  

Solo un par de ejemplos, que cada uno ponga el suyo en los comentarios, para que se conozcan y se hablen estos temas de una buena vez. Nunca se gana cerrando, menos teniendo miedo; dando es como se recibe.  

Por hoy dejo acá…Cordiales saludos. 

Alejandro Povolo

DNI 16920762

Villa la Angostura

 

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