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Tue, Mar

“Recemos por la gente que se perdió y sus familias, pero hagámonos carne de su dolor y no naturalicemos la situación”

Carta de lectores
Tipografía

Marìa Cristina García escribe preocupada ante la actual situación y expresa "la situación es tan angustiante para quienes habitan la Villa, como para alguien como yo, que como madre y abuela, sufro con desesperación hoy a la distancia".

 

Sr. Director:

¿Qué pasó con esa comunidad, admirada por todo el país y más allá?

¿Qué pasó con ese pueblito tan hermoso, que, cuando fue lo de las cenizas, muchos, entre los que me incluyo, lloramos y pensamos que Villa la Angostura, iba a ser, sólo, un pueblo fantasma?     

Yo conocí la Villa recorriendo el sur del país, en casa rodante, en el verano del ´83, con mis cinco hijos y su papá. Me enamoró y sentí un gran dolor, con lo que, a mí, me pareció su muerte.

Pero de repente empecé y empezamos a ver por televisión, a los vecinos unidos, trabajando por su lugar y su gente. Inclusive rescatando perros que alguno dejó, en el apuro, abandonados.

¿Esa gente, le hacía frente a la naturaleza? ¿A ese monstruo que parecía no tener piedad?                     

 Y de pronto comenzó a asomar el sol; y empezaron a aparecer las veredas, y los techos.

 Y con mucho esfuerzo, y con muchas pérdidas, la ESPERANZA.   

 Y muchos dijeron: “Yo también quiero ayudar.”

 Hoy, mi hija, mi yerno y mis tres nietos, viven allí. Y están llenos de amigos, que ya son familia.            

 Yo, por suerte, me equivoqué; ese pueblo no murió, su gente no lo permitió y se enfrentó al Volcán. Y se ve que ganó su respeto, porque además, creció. Todos querían conocer Villa la Angostura, su aguerrida gente y esa magia, esa energía, esa fuerza, que ahora que casi soy parte, siento cada vez que los visito.

Pero hoy, está pasando por una tragedia, que no la pueden solucionar los vecinos con buena voluntad, ni encerrándose en sus casas. 

¡Hoy Señores y Señoras, les toca a Ustedes!!!!!!!!!!

¡AUTORIDADES!!!!!!!!!!!!!!!

Algunos de esos vecinos, que lucharon por este lugar, tal vez murieron o pueden morir.
Me consta que hubo gente que trató de colaborar muchísimo, para poder llegar mejor preparados a este momento. 

Porque se sabía, que cuando se abriera la temporada los casos iban a aparecer y que inclusive si no se abría con todos los recaudos, podía colapsar.

Ciertas autoridades, sabrán ustedes cuáles, sumado a la falta de coraje, prevención y por supuesto no quiero pensar y no pienso, corrupción, no lo han permitido.

Y hoy, la magia, la fuerza, la energía de la comunidad parece anestesiada, ante tanta frustración, desencanto y dolor.

Recemos por la gente que se perdió y sus familias, pero hagámonos carne de su dolor y no naturalicemos la situación.

¡Que no se repitan más muertes!!!!!!!!!!!!!

El Dr. Ramiro Tornelli, Director del Hospital de Villa la Angostura, ya en una actitud desesperada dijo: “Hay médicos que se largan a llorar en medio de la guardia…”

Y, ¿cómo no van a llorar? No sólo se les van pacientes, que ya es tremendo para un médico, sino también familiares, amigos, vecinos o conocidos.

También reconoció que ya se tiene que elegir “a los pacientes que se derivan y a los que no se derivan. Al paciente que se puede dar una chance”. (Leer: Tornelli: “Hoy se elige a los pacientes que se derivan, a los que se les puede dar una chance”)

Tremendo, casi tener que ser como Dios. Es muy fuerte.

Y esto sería distinto, si como médico, tenés más recursos. Pero, cuando tenés tan poco, y tantos casos, debe ser terrible.

Mi abrazo a estos médicos que están poniendo el cuerpo, sin ser responsables de las malas decisiones. 

El Director del hospital, pide a los vecinos que el virus no circule, pero parece que el virus es tan SORDO, como las autoridades “competentes”.

Sr. Intendente, Sr. Ministro de Salud provincial, Sr. Gobernador, Sr. Ministro de Salud de la Nación, Sr. Presidente de la Nación, no me importa el partido político al cual pertenezcan. A mí me importan los vecinos y mi familia.

El virus viaja en la gente y las autoridades locales abrieron todo sin ninguna protección a la Villa.

Ahora, no queda más remedio, para evitar más muertes, que cerrar el turismo, controlar eficientemente, no cargar esto sobre los vecinos y comerciantes. Y ponerse a trabajar para ayudar a esos vecinos y comerciantes que lo necesiten.

La situación es tan angustiante para quienes habitan la Villa, como para alguien como yo, que como madre y abuela, sufro con desesperación hoy a la distancia, precisamente porque los míos procuraron protegerme.

Saben que hay gente dispuesta a colaborar para que no haya abusos de cualquier lado y que haya transparencia.

No sirve lamentarse.

Sí, actuar y gestionar con eficacia.  

Y también, ser humildes.  

Reconocer lo que se les fue de las manos y pedir ayuda urgentemente.  

Mañana no sabemos quién cae. 

 

MARÍA CRISTINA GARCÍA

DNI 10163526

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