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Mon, Jan

Reclamo por viviendas sociales: “Desorden de méritos, el conflicto original”

Carta de lectores
Tipografía

Mónica Hunko escribe ante el conflicto que se mantiene vigente en reclamo por tierras o viviendas sociales. 

 

Sr. Director:

DESORDEN DE MERITOS. EL CONFLICTO ORIGINAL.

En los últimos días han surgido noticias tanto a nivel local como nacional respecto a conflictos por la posesión de tierras y los reclamos por vivienda, que me han llevado a reflexionar acerca del concepto del mérito y el rol que éste cumple en la generación del dicho conflicto y quizás también en la solución del mismo.

Y ¿qué es el mérito?. En palabras sencillas podríamos definirlo como “la capacidad o el derecho a merecer algo”. Ahora bien, ¿ese mérito es válido para todo el mundo, en todo momento y en todo lugar?. La respuesta es NO, y aquí es donde se origina el conflicto.

El mérito es básicamente una construcción cultural. Se determina, construye o justifica a partir de una serie de parámetros o valores que son importantes en un contexto sociocultural determinado y en una época determinada. Es decir, son el reflejo y el resultado de la escala de valores del paradigma vigente. Por lo tanto, lo que es mérito para alguien, puede no serlo para otro.

Se complejiza más aún si consideramos que en nuestro país y en nuestra localidad, conviven simultáneamente, escalas de valores diferentes y contrapuestas heredadas culturalmente por diferentes grupos que comparten un mismo territorio contemporáneamente.

La historia del Hombre se la puede resumir como “La Historia de la lucha del Hombre por su Territorio”. La historia Universal nos demuestra que desde los albores de la Humanidad, los hombres han luchado entre sí por su territorio, ya sea físico o simbólico (tierras, creencias, ideologías, mercados, etc.). No existe un solo lugar en nuestro planeta en donde no se haya generado conflicto territorial y donde no haya habido lucha por conquistarlo.

Todos nosotros vivimos en una constante lucha territorial, en nuestros trabajos, en nuestras parejas, en nuestras familia, en la sociedad misma, vivimos “marcando territorio”. Y en todas estas luchas subyace el concepto del Mérito, como argumento y parámetro para justificar nuestros derechos.

Esto se pone en evidencia muy contundentemente en el tema del derecho al acceso a la tierra y a la vivienda.

El problema se genera a raíz de que nuestra sociedad de encuentra fragmentada y dividida en diversos grupos que creen tener derecho a la tierra en base a diferentes méritos.

Por un lado están los que consideran que el mérito para poder ser dueño de la tierra está en haber pagado por ella una suma determinada al Estado o a otro privado.

Por otro lado, están aquellos que consideran mérito haber llegado primero (con el paradigma de la época en que el que “plantaba bandera” se quedaba con el territorio sin tener que abonar ningún dinero por ello), por lo tanto, los descendientes de quienes hace muchos años se instalaron en un determinado lugar, consideran que ese mérito los habilita a disponer de esos territorios. Otro grupo, sostiene que su condición social, es un mérito para que el Estado tenga la obligación de otorgarle tierras y viviendas gratis o a bajo costo.

Están también quienes reclaman derecho a tierra basados en el mérito de haber nacido en el lugar.

El tener varios hijos y/ o ser madre soltera también es considerado un mérito para tener derecho a que el Estado le provea de una vivienda mal llamada “social”. Lo que va en detrimento de aquellas persona solas o solteras sin hijos que nunca califican para poder acceder ese beneficio.

Todos estos grupos descriptos sintética y someramente, que integran nuestra sociedad, creen tener más méritos que otros. Por lo tanto, el conflicto por la tierra y la vivienda se origina a partir de un Desorden de Méritos.

Y como en todo desorden, hay quienes siempre se aprovechan para sacar partido a su favor fomentando el conflicto con posturas fundamentalistas.

Para finalizar, dejo una pregunta para seguir reflexionando: ¿A quién le corresponde poner orden?; ¿Encontrará la misma sociedad un equilibrio o será el Estado el que deba marcar las pautas y establecer políticas claras que nos permitan lograr convivir todos en armonía?

Mónica Hunko

Villa la Angostura

 

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