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Tue, Sep

“Una realidad delictual disfrazada de reivindicación de derechos aborígenes...”

Carta de lectores
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El abogado y escribano local, Pablo Esteban González,  reflexiona sobre los hechos de violencia sucedidos en Villa Mascardi y la situación de los reclamos mapuches sobre tierras de nuestra región. 

 

Sr. Director:

Me mueve el escribir estas líneas un asunto que ha tenido una escalada de violencia en estos días a raíz de los sucesos que acontecen en Villa Mascardi, provincia de Río Negro, muy cercana a nuestra localidad.-

Grupos autodenominados Comunidad Mapuche lof Lafken Winkul Mapu, mantienen en vilo a los vecinos de ese paraje, usurpando en forma violenta tierras fiscales y propiedades privadas, quemando viviendas y confrontando a las fuerzas policiales y federales.

Estos sucesos que ya llevan más de tres años y no fueron encarados con firmeza por el Presidente Macri de la anterior gestión de gobierno ni tampoco por la actual, ni tampoco por las autoridades provinciales anteriores y actuales, pone en evidencia la falta de acción del Estado en sus dos estamentos involucrados, (Nacional y Provincial), desnudando una realidad delictual disfrazada de reivindicación de derechos aborígenes, que tiene como consecuencia más evidente el poner en tela de juicio el legítimo derecho de propiedad que ostentan quienes se ven mancillados en su ejercicio, generándose un halo de inseguridad jurídica pocas veces visto en nuestro país.

Haciendo un análisis objetivo de esta situación, nos debemos necesariamente remitir a la letra de Nuestra Constitución Nacional, cuya reforma llevada a cabo en 1994 garantiza, a través de la inclusión del artículo 75 inciso 17, la identidad étnica y cultural de los pueblos indígenas.-

Dicho artículo reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos y propende a: “Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones.”

Esta norma es complementada con una serie de tratados internacionales, con rango constitucional, que incorporan un necesario y justo reconocimiento a los derechos de las distintas etnias y pueblos pre-existentes a la colonización española.- Hasta aquí un claro marco normativo el que, lamentablemente en éstos últimos años, ha sido tergiversado por quienes utilizan estos derechos para avasallar sin fundamento jurídico alguno los de quienes, legítimamente, detentan un claro derecho a la propiedad consagrado por títulos de propiedad otorgados en el marco del derecho objetivo que reconoce su fuente primera en Nuestra Carta Magna.-

Si trasladamos este conflicto a nuestra localidad, el mismo se replica casi calcado en las tierras del Belvedere, usurpadas a sus legítimos propietarios por grupos extremadamente violentos que han conseguido mantenerse en dichas tierras a través de los años, sin que el Estado Provincial se ponga firme y haga cumplir las sentencias también firmes que ordenan desalojar a los usurpadores.- Otro caso es el de Puerto Elma, en el cual el Tribunal Superior de Justicia de la Provincia del Neuquén ha ratificado la sentencia de primera instancia y rechazado “in límine”, el recurso presentado por el abogado de otra autoproclamada “comunidad mapuche”, la Paicil Antriao.-

Los que llevamos más de 25 años viviendo en Villa la Angostura y los que son descendientes de los primeros pobladores de la región, saben, por contarles vivencialmente, que estas comunidades NO existían aquí y por ende no tienen derecho alguno sobre las tierras de usurpan.-

Los descendientes de Enrique Antriao, legítimo titular de tierras en la localidad, han manifestado públicamente en reiteradas oportunidades su malestar por el uso de su apellido de esa pretendida comunidad Paicil Antriao, devenida en los hechos en una banda de forajidos; que, algunas voces, empapadas de ideología, defienden y apoyan.- Sería interesante que estos vecinos, empeñados en justificar lo injustificable, les cedieran gratuitamente a sus protegidos sus propias casas ya que para ellos son adalides en la defensa de sus “derechos ancestrales”.- Nada más alejado de la realidad.-

En mis años de práctica profesional de la abogacía y del notariado, he visto a colegas esgrimir, con total desparpajo y desprecio a las normas vigentes, derechos de estas pseudo comunidades, contrariando y en algunos casos extremos, desconociendo el derecho de fondo (Código Civil y Comercial de la Nación y la propia Constitución.-

En estos momentos que estamos atravesando no hay que perder de vista el respeto y la defensa de esos derechos consagrados por las normas que nos protegen.- El avasallamiento de nuestros derechos a transitar, a trabajar, a enseñar y aprender, el principio de igualdad ante la ley, la protección de la propiedad privada no son meras expresiones de deseo sino que constituyen los pilares sobre los cuales se construyó y construye diariamente nuestro país.- Reflejan el respeto a las normas y el respeto entre los ciudadanos y las autoridades que nos representan.-

Recomiendo a mis vecinos que los relean y recuerden cómo nuestros padres y educadores se desvelaron en que los conozcamos y valoremos.-
Pensar un país en donde esos principios no se respeten y se pisoteen por quienes son los encargados de protegerlos me llena de una profunda tristeza.-


Pablo Esteban González

D.N.I. 14.610.276

Villa la Angostura

 

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