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Thu, May

Una cotorra, la gran aliada que tienen las araucarias

Un grupo de investigadores comprobó que la cotorra estudiada favorece de hecho la polinización y la dispersión de las semillas de araucarias. Foto: DeBariloche.info
Ecología
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Las “cachañas” comen en forma parcial los piñones que caen al suelo y quedan inutilizados para el aprovechamiento humano, pero no para su germinación, asegurando su expansión. 

La araucaria encontró un aliado impensado en una cotorra autóctona denominada “cachaña”, que contribuye a asegurar su supervivencia y a disminuir el daño que genera la recolección masiva de piñones.

La costumbre arraigada entre los pobladores de la zona cordillerana de juntar piñones de la araucaria o pehuen, para consumo personal o para alimentar el ganado, es una amenaza para la reproducción de esa conífera emblemática.

Según lo pudo demostrar un grupo de investigadores en biología y conservación que trabajan en el laboratorio Inibioma de esta ciudad, las “cachañas” naturalmente comen los piñones en forma parcial, que caen al suelo y quedan inutilizados para el aprovechamiento humano, pero no para su germinación. De modo que son aptos para generar renovables en cantidad, y a a distancias mayores del “árbol madre”.

El estudio fue publicado en la revista “Royal Society Open Science”, con la firma de los investigadores Karina Speziale y Sergio Lambertucci, con la colaboración de Marcelo Aizen y Gabriela Gleiser, del grupo de Polinización del Inibioma, que depende del Conicet y de la Universidad del Comahue.

Al analizar el comportamiento de la cachaña, los biólogos hallaron que ese pájaro come los piñones del pehuen sólo en parte y luego lo desechan. Ese deterioro parcial del fruto sería “providencial” para mantener y aumentar la población de la especie arbórea.

Además, comprobaron que la cotorra estudiada favorece de hecho la polinización y la dispersión de las semillas de araucarias.

El trabajo logró demostrar así las particularidades y la importancia de la “interacción” entre las cachañas y el árbol milenario, que es característico de la zona andina septentrional y tiene categoría de especie “amenazada” en el catálogo de la Unión para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

“El bosque de araucaria tiene mayor chance de mantenerse, generar árboles jóvenes y a mayor distancia del ‘árbol madre’ gracias a la cachaña”, explicó la experta Karina Speciale.

Desde hace años los biólogos buscan las mejores estrategias para preservar la araucaria, que sufre diversos perjuicios derivados de los incendios, la tala ilegal y la presión de especies introducidas como el jabalí, el ciervo y la liebre europea.

Otro factor de presión es la recolección de piñones, una práctica cultural característica de la cordillera neuquina.

A pesar de que esa actividad está regulada por el Estado, es habitual que muchos cosechen en lugares no habilitados o en cantidades mayores a las permitidas.

Una de las comprobaciones más importantes del estudio es que los piñones picoteados por la cachaña son descartados por los recolectores pero “mantienen su capacidad de germinación”.

“Muchas personas prefieren las semillas intactas y desechan las dañadas”, dijo Karina Speziale, integrante del grupo de Polinización del Inibioma.(DeBariloche.info)

 

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