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El vapor Cóndor, el “gran amigo” de los pioneros de Villa la Angostura

Historia
Tipografía

Cuando la huella que unía el paraje Correntoso con el pueblo de San Carlos, tanto en invierno por la nieve o los desbordes de los arroyos en verano, el Cóndor era el único medio de contacto, trayendo materias primas y llevándose en trueque productos que elaboraban las familias pioneras de nuestra localidad.

 

En los albores de la Colonia Nahuel Huapi, la navegación continuaba siendo el medio más “eficaz y veloz”, para desplazarse y/o transportar mercaderías en determinados recorridos. La baquía de los antiguos canoeros y casi tres siglos de experiencia post-colombina, lo confirmaban. Todavía hoy, algunos sitios son solo accesibles navegando.

Carlos Ariel Solari cuenta que desde la empresa más ambiciosa hasta el modesto emprendimiento de la nueva zona agrícola-ganadera de fines del siglo XIX, debía contar con su embarcación para garantizarse “el posible éxito”.

Así pues salían de los improvisados astilleros, las balandras a vela, “La Goleta” y las pesadas y robustas barcazas en los rudos tiempos del inicio; para luego dar paso al tipo de nave que deja la impronta en este período agrícola “El Vapor”.

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Foto: La embarcación Correntoso y el vapor Cóndor de Primo Capraro, en el muelle y aserradero. 1926

Sus nombres, que aun resuenan en antiguas anécdotas marineras, simbolizan el espíritu y humildad del pionero, “Cóndor”, “Helvecia”, “Patagonia” y “Nahuel Huapi” que por el pueblo de decían “Cachirulo”, destaca Carlos Solari.

El vapor Cóndor

Éste fue el primer vapor que navegó las aguas del Nahuel Huapi y lo hizo por más de cuarenta años. El vapor Cóndor fue botado en el lago a fines del siglo XIX (1892) y representa todo lo que tiene que ver con la actividad agrícola, ganadera y forestal de la Colonia del Nahuel Huapi, es decir el período de los pioneros con Primo Capraro a la cabeza. Lo trajo Wiederholdt de los astilleros de Valdivia, Chile.

Se construye allí, se desarma y se trae, con la caldera incluida, y sobre bueyes a través de los Andes hasta el Nahuel Huapi. Fue un traslado muy distinto al de la Modesta Victoria que se trajo con el tren al varadero construido para ese fin.

Al Cóndor después lo compra Ricardo Roth y finalmente Capraro en el año 1924. En sus últimos años ya era una embarcación que cumplía funciones turísticas más que de traslados.

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Foto: El vapor Cóndor atracado en el muelle de Puerto Blest a la espera de su carga. 1920

Se utilizó hasta la década del 40 en donde queda en desuso y se lo desarma. De alguna manera es también una muestra de lo que fue pasando con la vida de Bariloche y Villa la Angostura con estos patrimonios históricos.

Con la desaparición de las actividades agrícolas, ganaderas y forestales también desaparecen todos los elementos que la componen, entre ellos los vapores. Es el fin de un tipo de economía y de sociedad. También desaparece un tipo de arquitectura.

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Foto: El Cóndor atracado en el muelle del pueblo de San Carlos (hoy Bariloche). 1921

La botadura sucedió en el mes de noviembre del año 1892 en Puerto Blest. Los nombres de los firmantes son: Guillermo Stange, Emilia Wiedehorld de Rauchenberg, Fernando Rotter, Guillermo Binder, Jermán Wiederhold, Luis Doggenweiler, J. Ant, Segundo González, Intendente de Llanquihue, Alberto Friederup, Carlos Martin, Jermán Oelkers, Nicanor Gómez y Carlos Wiederhold.

Comunicación con Villa la Angostura

Los colonos que habitaban a principios del siglo XX los lotes pastoriles del perilago, como el caso del "paraje Correntoso" - hoy más conocido como Villa la Angostura, además de los colonos chilenos, utilizaban los vapores para trasladarse y para comercializar sus productos caseros.

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Foto: Los pobladores cargaban sus productos y esperaban por las bolsas de materias primas, como harina, aceite y hasta remedios.

Producían -no sin poco esfuerzo por las duras condiciones climátcas y el permanente aislamiento- carne, leche, madera, dulces, cueros y verduras y hasta trigo que alguna temporada hicieron en la Estanzuela La Belluneze que manejaban los hermanos Colletti, y a cambio recibían materias primas como aceite, remedios, azucar, sal y harina, todo en bolsas a granel que permitían el intercambio que normalmente se hacía cada dos semanas, si el tiempo así lo permitía para la navegación.

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Foto: Con sus botes los pobladores se acercaban hasta el Cóndor con sus mercancías y a la búsqueda de su pedido semanal.

El silbato del vapor Cóndor se hacía sonar al acercarse al paraje Correntoso anticipando así su llegada, así los pobladores cargaban sus botes con los productos a intercambiar y esperaban ansiosos su arribo.

Durante varias décadas los vapores fueron los principales medios de comunicación con los aislados primeros pobladores del Nahuel Huapi. Luego, sobre finales de la década del 30, comenzaron a cumplir con una doble función, por un lado comunicar a la gente y seguir con el intercambio de mercaderías, y por el otro el traslado de las primeras excursiones organizadas de turísticas.

Yayo de Mendieta

Villa la Angostura

Fotos: Federico Silin/Archivo Visual Patagónico