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Wed, Sep

Hace 39 años nacía el proyecto de crear un centro de esquí para Villa la Angostura

Vecinos en un momento de descanso construyendo el refugio Cumelén en lo que será el centro de esquí.
Historia
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Un 3 de Julio de 1978 se formaba la Asociación Cerro Bayo con la idea de desarrollar actividades de esquí y la práctica de deportes de montaña. Jean Pierre Raedmonck, junto a varios socios de Cumelén Country Club, iniciaban una historia de grandes esfuerzos y no pocos contratiempos

Hace 39 años nacía la Asociación Cerro Bayo, una Fundación que se creó para transformar el sueño de un centro de esquí en Villa la Angostura, en una próspera realidad.

Todo un hito histórico, se concretaba entonces una fuerte alianza entre el espíritu y las iniciativas de aquellos pioneros del Club Andino, la capacidad de lucha y esfuerzo personal de Jean Pierre Raedmonck, y el poyo incondicional y económico de los vecinos del Cumelén Country Club, una combinación eficiente que con el correr de los años avanzó superando todo tipo de obstáculos.

Los proyectos del Club Andino

En la década del setenta eran muchos los proyectos de estos pioneros que buscaban consolidar a La Angostura como destino para la práctica de esquí y el montañismo.

Basta tomar el ejemplo de la primera “Memoria” del Club Andino donde se resalta: ”el Centro Invernal del Cerro Bayo es un magnífico proyecto de la provincia del Neuquen a llevarse a cabo en el Cerro Bayo (1.782 m), que se alza al norte de esta localidad.

Esta obra contará con medios de elevación, confiterías y demás dependencias necesarias.(...) el CAVA no puede detenerse y esperar la realización de esta importante obra. Habiéndose construido el refugio, ya equipado como abrigado albergue, con equipos de esquí suficientes, con socios ya capacitados para enseñar esquí – al menos las primeras lecciones – con unas excepcionales pistas naturales, con nieve garantizada durante muchos meses del año, sólo nos falta un pequeño medio de elevación".

La iniciativa de Jean Pierre Raedmonck

Sin embargo, pese al ímpetu y el esfuerzo de los primeros socios del Club Andino, lejos se estaba de poder avanzar al no contar con el aporte de capital necesario que pudiera dar un impulso a las obras y equipamientos mínimos que se necesitaban.

Foto: Los primeros esquiadores que visitaban Villa la Angostura  tenían que cruzar el Nahuel Huapi para podes esquiar en el Cerro Dormilón. 

Fue así como Jean Pierre, se contacta con Jorge Tanoira, uno de los socios fundadores de Cumelén Country Club y miembro de su Comisión Directiva, y lo entusiasma para crear una Fundación la cual, mediante el aporte de los socios que la integrasen, pudiera llevar a cabo un centro de esquí para Villa la Angostura.

La primera Comisión Directiva

Ante la propuesta de Jean Pierre, Cumelén decidió aceptar el desafío y el 3 de julio de 1978 se reunieron los fundadores de esta Asociación Civil, “con el propósito específico de construir canchas de esquí en el Cerro Bayo y promover la práctica de deportes de montaña en general. Aceptar la compra realizada “en comisión” para esta Asociación que hoy se constituye de la superficie de tierra (...), entre otros actos se designó la primera Comisión Directiva de esta Asociación:”...presidente: Jean Pierre Raedmonck, vice-presidente: Julio Vergara, secretario: Juan Carlos Firpo, pro-secretario: Rodolfo Koennecke , tesorero: Jorge Tanoira, pro-tesorero: Pedro de Elizalde, vocales titulares: Andrés Badessich, Pedro Cavanagh, Amaro Detry (h), vocales suplentes: Horacio Frías, Carlos Ibarzabal, Jorge Letemendía. Comisión revisora de cuentas: miembros titulares: Juan Luis Cavanagh, Fernando Ibarzabal y Emma Uboldi. Miembros suplentes: Carlos Ortiz Basualdo, Nicolás Ruiz Guinazú y Gabriel Capdepont.

Difíciles comienzos

Jean Pierre Raemdonck rememora aquellos inicios ”sin duda que ninguno de los presentes imaginaba en qué aventura entraban. Nadie sabía que la mayor parte de las futuras pistas de esquí se encontraban en pleno bosque de cañas, lengas y coihues. Una vegetación casi impenetrable en muchas partes. No se podía llegar con carreta de bueyes a ningún lugar del proyecto. Pero aquellos primeros socios tuvieron una fe ciega en llevar al éxito este emprendimiento".

Recuerda "para saber por donde convenía trazar caminos y pistas, la única forma era subir el cerro O´Connor, situado del otro lado del río Bonito. Tomar varias referencias en un pequeño cuaderno y al otro día meterse en el bosque tupido, buscando lo que se había visto desde el O´Connor y volver a casa, bien cansado, sin haber encontrado las referencias anotadas en el pequeño cuaderno”.

La instalación del primer medio

Sobre esta experiencia Jean Pierre recuerda "fue todo un acontecimiento, pero no estuvieron ausentes las complicaciones, en la ciudad de Azul, se volcó el contenedor que traía el motor y los tableros eléctricos. Los cimientos se hacían con una pequeña hormigonera naftera y los materiales se subían con bueyes. Parecía que nunca se iba a terminar la obra.

Foto: El primer "medio de elevación", un ejemplo del esfuerzo y la imaginación para poder concretar este sueño.

En la fábrica Poma se habían olvidado de cargar varias piezas que pusieron por error, en los contenedores para la Telecabina de Chapelco a cuenta de “Sol Jet” - en quiebra en ese momento - y no podía enfrentar el pago de los derechos de aduana de la Telecabina. No podíamos explicar a los aduaneros que parte de nuestro teleski se encontraba en esos contenedores".

Destaca también "el técnico enviado desde Francia por Poma tenía un carácter imposible. Después de haber chocado el Renault 12 nuevo de Bernadette, exige un segundo vehículo para viajar a Neuquen y fabricar allí, bajo su dirección, los elementos faltantes ya en la víspera de la temporada invernal. Ya los bueyes no podían subir por la nieve y Francisco Gaete lleva al hombro las 22 piezas faltantes, de 80 kgrs cada una, hacia las torres con nieve hasta la cintura, arriba de los 1.200 msnm. Finalmente, inauguramos el Poma el primer día de la temporada de 1980. Rosie de Elizalde trajo una botella de champagne, agarró una percha y subió. Fue una gran alegría”.

Yayo de Mendieta
Villa la Angostura