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Thu, May

Pioneros: Hace 92 años llegaba a Villa la Angostura Don Guillermo Meier

Las tías de Conrad Meier en la hostería de Lago Espejo.
Historia
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El inmigrante alemán se establecía con su familia en el Hotel Correntoso a pedido de Primo Capraro. En 1936 compró dos hectáreas a Parques Nacionales y construyó el hotel del mismo nombre. Es una de las familias pioneras del paraje "Correntoso", hoy más conocido como Villa la Angostura.

 

Guillermo Meier y su familia, inmigrantes de origen alemán, se establecieron en la zona de “Correntoso” el 18 de febrero de 1926, después de probar fortuna en diversos sitios como Londres, Canadá, Estados Unidos: Denver, Colorado y Houston, luego Brasil: Río de Janeiro, Santos San Pablo, Uruguay y finalmente Buenos Aires.

Dedicado a la hotelería surgió la propuesta de alquilar en 1926 el hotel Correntoso que pertenecía a la familia Capraro, contrato realizado originalmente por dos temporadas.

En 1936 don Guillermo Meier adquirió a Parques Nacionales dos hectáreas sobre la costa del Lago Espejo con la intención de construir su propio hotel. Se recuerda que por este mismo régimen que este organismo ofrecía para construir emprendimientos turísticos, se edificó también el legendario Hotel Ruca Malén.

La primera construcción a orillas del Lago Espejo fue una vivienda que construyó cerca de la costa, que se conserva en la actualidad y se suele utilizar como “Playa-Bar”, donde desde 1937 recibía los primeros visitantes.

Finalmente el anhelo deseado se transformó en realidad, cuando a partir de 1938, don Guillermo Meier,  junto a su esposa Dora y sus hijos Willy y Hermann, con no poco esfuerzo, comenzaron la explotación de su hotel, con un servicio de lancha para los pescadores - las lanchas a motor “Albatros” y “Monte Olivia” - así como un pequeño aserradero y una herrería.

La actividad de la familia se completaba con el trabajo de huerta donde doña Dora Meier recolectaba sus verduras frescas para ofrecer a los visitantes durante la temporada estival.

A los primeros turistas se les ofrecían salidas a caballo, y ascensiones a las montañas cercanas, como por ejemplo al Cerro Campana.

Durante la temporada estival, la familia se dedicaba a la atención de turistas en su Hotel, durante el invierno, explotaban el aserradero, el cual trabajaba mediante la autorización especial que la Administración de Parques Nacionales, otorgaba a aquellos pobladores como otra fuente de ingresos.

En el año 1961 la propiedad fue adquirida por la Congregación Salesiana, que utilizaba el lugar como sitio de vacaciones para los alumnos de diferentes colegios que dependían de la Orden de Don Bosco.


Yayo de Mendieta
Fuente: "Una aldea de montaña" (2002)

* Entrevista de AVC Noticias con Conrad Meier

 

 

 

 

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