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Thu, Aug

A gozar del otoño neuquino antes que llegue la nieve

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La explosión de colores en las montañas que rodean el sur neuquinos son una invitación para los paseos al aire libre. San Martín de los Andes, Villa Traful y Villa la Angostura, con paisajes sorprendentes. 

 

Las jornadas de sol se vuelven más cortas cada vez y paulatinamente baja la temperatura media. Arranca el período de lluvias y los árboles se preparan para recibir el invierno, que cubre de blanco a todas las montañas de esta región. Pero antes de la nieve ocurre una verdadera explosión de colores. El bosque andino norpatagónico adquiere una paleta de tonos ocres, rojos y amarillos producto de las especies que pierden el follaje, mezclada con el verde apagado de los árboles perennifolios y el azul de lagos y ríos, donde aparecen unas piedras grises por ahí también, junto al marrón húmedo de la tierra.

Hay tantas alternativas para disfrutar de este regalo de la naturaleza como actividades para realizar y lugares que visitar entre los pliegues de este sector de la cordillera. En esta nota, presentamos algunas variantes por los alrededores de San Martín de los Andes para encarar en plan familiar o de descanso, que incluye salidas a pasear en auto para apreciar las vistas panorámicas y algunas caminatas por senderos de baja y mediana dificultad, de ida y vuelta en el día, los cuales permiten congraciarse con mayor grado de detalle con los efectos del cambio de estación.

La imagen puede contener: cielo, árbol, montaña, planta, exterior, naturaleza y agua

Ideal para pasear en vehículo, la ruta de los siete lagos presenta una gran variedad de escenarios a lo largo de cada una de sus curvas y lomadas. El recorrido que empieza en la costa del lago Lácar de esta cuidad atraviesa primero parajes rurales, donde resaltan las rucas mapuches con su hilito de humo elevándose desde la salida de las chimeneas hasta fundirse en la atmósfera. Características por los cercos de palo a pique, acaso con algunas majadas de ovejas desperdigadas en su derredor, las casas concentran cortinas de álamos implantados para menguar el azote de los vientos.

Visitas a Traful y Villa la Angostura

La hermosa exposición al amarillo de sus hojas a punto de caer bien puede completarse con la compra de una docena de tortas fritas para acompañar los mates o alguna otra bebida caliente. La venta se promociona con carteles hechos a mano a un costado de la ruta 40. Sólo hay que acercase por el camino de tierra que conduce hasta las casas. No se quede con las ganas, no hay evidencia de persona alguna que se haya arrepentido de probar tamaña delicia.

El camino asfaltado, de 100 kilómetros de extensión hasta la localidad de Villa La Angostura, se va adentrando en sectores del bosque cada vez más húmedos. Está repleto de miradores, uno más lindo que el otro, que invitan a apreciar vistas panorámicas irrepetibles. El paseo, con su bifurcación a Villa Traful, demanda el día entero si se pretende realizar en toda su extensión.

La imagen puede contener: árbol, planta, cielo, exterior y naturaleza

En cuanto a los senderos, lo primero que debe recordarse es que el Parque Nacional Lanín demanda la inscripción de quienes vayan a caminar por las montañas, ya sea mediante su registro on line en la página del organismo (https://www.pnlanin.org), en los centros de visitantes o en la seccional de guardaparques más cercana. Hacerlo permitirá coordinar con mayor eficacia las soluciones a cualquier contratiempo que pudiere suscitarse.

Las propuestas, dentro de una gran variedad, son sendas de baja y mediana dificultad que se encuentran bien delimitadas y que no deberían presentar inconvenientes para quienes se aventuren. Para transitarlas no es necesario contar con gran experiencia en la montaña, aunque siempre es recomendable encararlas sólo si uno se encuentra en buen estado físico, con calzado y ropa de abrigo adecuados, considerando los tiempos que demandará ir y volver.

La primera de ellas, conocida como la senda del arroyo partido, encuentra su inicio a la vera de la ruta 40 en cercanías de la seccional de guardaparques Las Taguas, a unos 20 kilómetros de San Martín de los Andes. Se entiende que la caminata es de dos horas en total. El sendero lleva hasta el lugar donde un curso de agua que desciende desde el cordón Chapelco se bifurca, para alcanzar uno de sus brazos el océano Pacífico, mientras que el otro continua su derrotero hasta el Atlántico.

Otra alternativa corta es el camino hasta el mirador Bandurrias, al que se accede caminando desde la ciudad. Para llegar a él y obtener preciadas vistas de San Martín de los Andes, o del lago Lácar en toda su extensión hacia el oeste, hay que ingresar a tierras de la comunidad mapuche Curruhuinca.

La tercera de las propuestas implica unas 6 horas entre ida y vuelta, hasta la laguna Rosales. También se puede llegar caminando desde la ciudad. Al sendero se accede desde la ruta provincial 48, a la altura del ingreso al barrio Intercultural. La caminata conduce hasta una laguna de altura de singular belleza y ofrece vistas hacia las vegas que componen el valle sobre el que se extiende la localidad.

Antes de salir a caminar por las montañas hay que inscribirse en el registro de trekking del Parque Nacional Lanín para facilitar las tareas ante una emergencia.

Los consejos para pasarlo bien

El mate u otra bebida caliente siempre ayuda a pasar buenos momentos en la montaña cuando la temperatura baja. El calzado es indispensable que sea cómodo y adecuado para caminar por ambientes húmedos, y siempre hay que llevar una buena campera. Es recomendable al salir en auto llenar el tanque cada vez por las grandes distancias entre un punto y otro.

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Fuente: IVan Gurevich/Río Negro