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Alumnos descubren un poder fertilizante en las cenizas volcánicas del Calbuco

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Estudiantes de Junín se ganaron un lugar en el catálogo de Innovar por este descubrimiento

Los alumnos del Club de Ciencias del Centro de Educación Integral San Ignacio siguen cosechando logros gracias a su investigación para sacar provecho de las cenizas volcánicas que taparon las cercanías de su localidad, Junín de los Andes, en 2015. Con un nuevo estudio que compara su uso como sustrato con la utilidad de la yerba mate, se ganaron un lugar en el catálogo de Innovar 2017.

La erupción del volcán Calbuco dejó en la localidad una capa de 5 centímetros de ceniza. Aunque los productores trataban de eliminarla de sus huertas, el viento conspiraba en su contra y volvía a taparlas. Ante esa realidad, tres alumnos del Club de Ciencias pensaron en cómo sacarle provecho a ese material.

Su investigación, que comprobó la capacidad de las cenizas para retener la humedad en las zonas áridas de la Patagonia, llegó a la Feria de Ciencias de Google el año pasado.

Para este año se plantearon un nuevo desafío: conocer si era posible mezclar la ceniza con lombricompuesto y comparar su efectividad en relación con la yerba mate. “Notamos que el crecimiento era mucho mayor con la ceniza que con el desecho de la yerba mate”, explicó Ana Prieto, la docente ya jubilada que guió hasta hace poco la investigación de los estudiantes. A su vez, demostraron que la ceniza, que es pobre en nutrientes, tiene un beneficio complementario al mezclarla con lombricompuesto porque a los nutrientes de este material les agrega mayor retención hídrica. “La yerba, así como recibe líquidos, los elimina muy rápidamente”, sostuvo la docente.

Por su parte, Félix Aliaga, uno de los estudiantes que participó en la investigación, explicó que el hecho de tomar mate hace que se pierdan los nutrientes necesarios para favorecer el crecimiento de las verduras que, para este trabajo, fueron rabanitos.

Los reconocimientos para los alumnos del Club de Ciencias no son nuevos. Además de asistir a la Feria de Google, ya habían sido finalistas en Innovar 2016 y desde 2001 participan de diversos concursos internacionales, motivados sobre todo por su período escolar de septiembre a mayo, que coincide con las clases en el hemisferio norte. “En Argentina, los proyectos se suelen presentar en octubre, cuando llevamos apenas un mes de clases”, destacó Prieto.

Los estudiantes buscan que su investigación sea útil para los productores de la zona, por lo que analizaron y comprobaron la efectividad del uso de la ceniza en el rendimiento económico de las huertas.

Algo positivo frente al daño

“El objetivo fue buscarle algo positivo a un fenómeno climático que generó muchos daños en la zona”, explicó Félix Aliaga, un alumno de 18 años que participa del Club de Ciencia de San Ignacio. Su investigación se adaptó a la vida cotidiana de esta escuela agrotécnica no sólo en el uso de las cenizas sino en el nuevo aporte de la yerba mate.

“Como tomamos mucho mate en la escuela, no sabíamos qué hacer con tanta yerba”, explicó el estudiante de este colegio que funciona también como residencia. La docente Ana Prieto aclaró que la decisión de usar rabanitos se basó en la facilidad para tomar estadísticas.(LM Neuquén)