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Creció de 10 a 1500 la población de roedores por hectárea en Traful y Villa La Angostura

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Hasta marzo, el colilargo aparecía en menor proporción. Pero en las últimas semanas se duplicaron las capturas y hoy es la especie de ratón más abundante.

 

Desde hace un mes, las capturas de roedores en la zona de Villa La Angostura y Villa Traful se duplicaron. No es para menos: de un promedio de 10 ratones por hectárea, se estima que ahora hay 1500. De todos modos, los especialistas aseguran que el pico conocido como “la ratada” aún no llegó.

El fenómeno había sido anunciado. La floración de la caña colihue, un proceso que ocurre cada 60 o 70 años, comenzó en Siete Lagos y hoy abarca unas 90.000 hectáreas. La gran producción de semillas genera una mayor disponibilidad de alimento para aves y roedores y, por ende, un aumento de estas poblaciones.

Hasta marzo todo estaba tranquilo, aunque comenzaron las capturas de varios roedores de distintas especies. El colilargo -que puede portar o transmitir hantavirus- aparecía en menor proporción. En las última semanas, esto fue cambiando: se duplicaron las capturas y hoy el colilargo es el más abundante.

“El proceso es indetenible. La caña ya floreció, el colilargo aprovecha una cantidad abundante de semilla y genera una respuesta numérica. Se reproduce más veces por año y con camadas más numerosas”, explicó Martín Monteverde, director de ecosistemas terrestres del Centro de Ecología Aplicada de Neuquén (CEAN).

Muchos roedores no suelen sobrevivir al invierno. Sin embargo, en esta época, con tanto alimento disponible, ronda gran cantidad de colilargos. “Hay mucho macho reproductivo y muchas hembras preñadas. Todavía hay mucha actividad reproductiva. Hay mucho ratón aunque no llegamos al pico. Hay mucho alimento para pasar el invierno y habrá que ver cuántos ratones quedan en el camino”, advirtió Monteverde.

Explicó también que cada ratada “puede ser más corta o extendida. En Huechulafquen se extendió por dos o tres meses; en el Manso, en cambio, fue solo un mes. Hubo una explosión demográfica y se fue. No sabemos qué va a pasar con ésta”.

Destacó que en algún momento, cuando la comida se acabe, habrá que esperar una dispersión de los ratones hacia nuevos territorios. “Ahí pueden empezar a ingresar en los domicilios de la gente para comer lo que sea. Hacen nidos, comen mangueras, entran a los motores. Empieza una invasión muy fuerte y esto es lo que se llama ratada”, puntualizó Monteverde y aclaró que los monitoreos ayudan a determinar “si los ratones se van dispersando o no”. “Por ahora no”, dijo.(Rìo Negro)

 

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