18
Sun, Apr

Este sábado la Diócesis de Neuquén celebra sus 60 años

Sociales
Tipografía

Fue instituida por el papa Juan XXIII y Don Jaime de Nevares fue el primer obispo. En la actualidad, y desde hace algo más de tres años, el padre obispo Fernando Martín Croxatto, está al frente de la Iglesia que peregrina en Neuquén.

 

El próximo sábado 10 de abril, nuestra diócesis cumple 60 años. El padre obispo Croxatto invitó a una Jornada de Adoración Eucarística, que “significa la unión y comunión Espiritual en una misma súplica y un solo corazón ante el Señor. Un mismo pedido y una misma acción de gracias y súplica". El padre obispo y saluda especialmente a todas las personas que acompañan este nuevo cumpleaños.

En la Catedral María Auxiliadora, se llevará a cabo entre las 8 y las 18:45. Y el padre obispo celebrará Misa a las 19. Asimismo, cada Parroquia propone sus horarios y los comunica a nivel comunitario.

“Este acontecimiento nos involucra a todos y a todas las personas que habitamos este suelo neuquino, sean creyentes o no, porque la Iglesia es parte de la identidad de este pueblo, en el que caminó don Jaime desde sus inicios y por largos, cruciales, dolorosos y entusiastas treinta años, cuyas huellas están marcadas en cada rincón de la provincia y del corazón de este pueblo. Tres obispos siguientes continuaron la misión del Señor en estas tierras. Y junto a ellos, tantos hermanos sacerdotes, diáconos, hermanos y hermanas, laicos, laicas, consagrados y consagradas. Todos dando y entregando su vida por ese Reino de Dios que se va construyendo día a día y desde abajo. Con la mirada puesta en esa bienaventuranza final gozosa y llena de vida por mostrar el rostro de la misericordia del Padre como Jesús. Con la certeza de todos aquellos que han buscado estar al lado de los pobres, de los que lloran, de los que sufren. Con la fortaleza puesta en ser pacientes y trabajar por la paz, la justicia, la verdad. A todas las personas que transitaron y transitan el suelo de nuestra Diócesis, vaya nuestra acción de gracias a Dios, por el testimonio de sus vidas”, dijo Croxatto.

“No puedo dejar de mencionar, de modo particular, a algunos hermanos sacerdotes, que el año pasado, en medio de la pandemia partieron a la casa del Padre Dios: padre Valerio Garlando, que ha dejado una huella profunda en las tierras de Aluminé; Roberto Azurro en nuestro norte neuquino y Luciano Cibien que hasta el final y en sus más de 80 años, seguía sirviendo en la comunidad de Zapala. Sumo a ellos al querido diácono no-vidente Nano de Las Coloradas. A muchos más deberíamos nombrar haciendo memoria agradecida en tantos rincones de la diócesis y la mayoría manteniendo vivo en su corazón el espíritu de Don Bosco”, expresó el obispo de Neuquén.

“Venimos transitando un tiempo inesperado e inédito de pandemia, que dejó traslucir la crisis en que estamos insertos, desde donde lo miremos. Tiempo de prueba profunda, que pone al descubierto la grandeza o pequeñez de nuestros corazones, si estamos ‘asentados sobre arena o sobre roca’, al decir de Jesús. A todos nos está exigiendo un desarmarnos de esquemas, estructuras y estilos porque nos damos cuenta que no responden a una vida con sentido, con justicia, con equidad, con verdad. Es necesario unirnos en opciones verdaderas, que nos pongan en la pista de la fraternidad y nos devuelvan la confianza entre nosotros, y en las instituciones”, agregó Croxatto.

Quiero dejarles dos citas. La primera de Don Jaime y la segunda del Papa Francisco. “A los cristianos les toca ser colaboradores de Cristo para llevar su mensaje a todos los rincones del mundo. Si no se logra, el mundo está condenado y el cristiano también. El mundo, porque se transforma en una máquina de engranajes que terminarán por aniquilar a las personas; el cristiano, porque se había convertido en una curiosidad de museo, incapaz de salvar a los hombres”. 

“Para soñar un futuro posible tenemos que elegir la fraternidad por encima del individualismo como nuestro principio rector. La fraternidad, el sentido de pertenecer unos a otros y al todo, es la capacidad de unirnos y trabajar juntos… Permite que las personas actúen como cuerpo, a pesar de las diferencias en los puntos de vista, la separación física y el ego humano. Esta unión respeta la pluralidad e invita a todos a contribuir desde su particularidad, como comunidad de hermanos y hermanas, preocupados unos por otros”.** Soñemos juntos, finalizó el obispo Croxatto.