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Thu, Sep

De Junín de los Andes a las termas de Lahuen Có, un circuito maravilloso

Turismo
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El día estaba espectacular, solo faltaba comprar algunas provisiones para llevar, ya que no hay por esa ruta donde hacerlo. La ansiedad nos dominaba, no veíamos la hora de tomar la ruta hacia el oeste.

Nuestro recorrido inicia bordeando el río Curruhué rodeado del paisaje propio de la precordillera neuquina, vegetación baja que contrasta con los sauces que crecen alrededor del curso de agua tan cristalina que se ven perfectamente las piedras del fondo.

A medida que avanzamos hacia el oeste comienzan a aparecer los primeros ñires y algunos pocos pehuenes, haciendo unos 30 km el bosque andino se apodera por completo del entorno. La primavera está muy presente en el paisaje durante enero; flores de todos los colores pintan el entorno y alegran la vista; mutisias, reinas moras, notros, lupinos, amancay, entre otras.

Luego de transitar unos 45 km de un paisaje colmado de vegetación aparece a la margen derecha el lago Curruhué Chico, allí hay un área de acampe, y una pequeña costa donde la gente tomaba sol.

Se cruza el portal que indica que ingresamos al Parque Nacional Lanín y el puesto de Gendarmería, ya que no nos olvidemos que es un Paso Internacional. Las vertientes y los arroyos se multiplican a medida que nos acercamos a destino. La pureza del agua es increíble! no resistimos beberla. El entorno y la vegetación que allí se forma acompaña el mágico sonido…

El Lago Curruhué Grande dice presente, con todo su esplendor. Son una decena de kilómetros los que hicimos bordeándolo constantemente hasta llegar a su costa oeste. El último tramo de ruta tiene algunas subidas importantes que hay que transitar con cuidado.

Dejando el vehículo cerca de la costa accedimos hasta el lago. La arena es de origen volcánico, con una leve textura al tacto. El color del lago es un verde azulado que se oscurece a medida que se profundiza desde el veril. Cerca de allí desemboca un pequeño arroyo de agua fresca, y más adelante nace un río que alimenta el siguiente espejo de agua: Laguna Verde.

Luego de unos ricos mates continuamos unos 600 metros por la ruta hasta llegar a Laguna Verde. Su nombre es perfecto pues su color es un verde intenso. Allí funciona un camping organizado concesionado por la Administración de Parques Nacionales.

La costa es verdaderamente bella, la arena también, como todos los lagos de la zona es de origen volcánico, pero el color de esta es particularmente oscuro, quizá ello tenga que ver con la coloración del lago. Sobre la margen derecha desemboca mansamente el río trayendo aguas del lago Curruhué, también de un color y una profundidad llamativa.

Desde allí la ruta comienza a atravesar un denso bosque donde los coihues reinan la vista, sombreando casi por completo el camino. Al abrir las ventanillas del vehículo se siente un aroma difícil de describir… una mezcla de tierra húmeda y madera con un atisbo de flores silvestres… ahora lo recuerdo y me invade una sensación de paz…

La laguna Del toro nos sorprende a nuestra izquierda; un pequeño paraíso rodeado de vegetación acompañado de un silencio interrumpido solo por el sonido del agua de la cascada que allí se forma. El agua de esta pequeña laguna proviene de la Laguna Verde, que desemboca finalmente en el lago Epulauquen, brazo suroeste del magnífico Huechulafquen.

Unos 12 km más adelante se accede al lugar conocido como El Escorial, una colada de lava de lo que fuera una antigua erupción del volcán Achen Niyeu: un río de fuego de 7,5 km de largo que surge de forma repentina, enfriándose rápidamente en las aguas de lago Epulafquen, quedando así atrapado aire en su interior.

Hoy lo llamativo aquí es que las especies propias del bosque andino se desarrollan de una manera increíble, debido al escaso alimento al que acceden las raíces, el árbol alcanza un tamaño muy pequeño en relación a su tamaño real. Así les llaman árboles enanos o bonsai.

Maravillados por esta magnífica obra de la naturaleza, retomamos nuestro camino para finalizar el recorrido en las termas de Lahuen Có. Hace algunos funcionaba allí un spa con servicio de alojamiento, hoy las instalaciones están vacías, salvo un sector que se usa como restaurante en temporada estival. A los pozos y piletones se acceden por unas pasarelas de madera que atraviesan la vegetación que se desarrolla en la zona.

El primer pozo tiene una temperatura muy alta que llega a los 61º Centígrados, donde no se recomienda la inmersión, el resto de los pozos tienen diferentes temperaturas entre 40º y 45º centígrados, en las que un baño relajante es una excelente alternativa, para regresar con energía.

Paisajes maravillosos colmaron nuestros sentidos, lugares sorprendentes rodeados de una naturaleza privilegiada fueron escenario de una hermosa experiencia, que se transformaron en un recuerdo imborrable para todos. Prometimos volver el año que viene! esperemos sea posible…

 

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