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Wed, Jun

Invitan en Semana Santa a visitar los Parques Nacionales

Turismo
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Este tradicional fin de semana largo convoca a visitar las áreas protegidas del país como parte de experiencias movilizadoras e inspiradoras en medio de la naturaleza.

 

En las distintas regiones de Argentina, los Parques Nacionales ofrecen una oportunidad para disfrutar de los más diversos paisajes a través de múltiples opciones para la contemplación y la recreación, asociados a las ofertas de servicios que presentan los destinos urbanos más próximos. Durante Semana Santa, selvas de altura, el inicio del Delta del Paraná, bosques de piedra y lagunas en medio del desierto son algunas de las alternativas para una experiencia turística diferente.

La Patagonia esteparia

El Parque Nacional Laguna Blanca está ubicado a 32 kilómetros de la ciudad de Zapala, en Neuquén, una estratégica localización que le confiere la conexión terrestre con localidades del oeste andino por las Rutas Provinciales N° 13 y N° 46, como así también hacia el norte y sur, por medio de la Ruta Nacional N° 40.

Zapala funciona como un centro de escala, paso obligado de los visitantes que se dirigen hacia los destinos turísticos neuquinos o hacia Chile, cruzando por los pasos fronterizos de Icalma, Pino Hachado y Mamuil Malal. Además, ofrece alternativas de alojamiento de diferentes categorías, terminal de transporte público, gastronomía y estaciones de servicio.

En esta época del año y hasta el mes de octubre, en el parque se permite la pesca deportiva, una característica única en la Patagonia que se lleva adelante con el fin de conservar el hábitat de 350 especies de plantas, 130 de aves, 50 de mamíferos, 12 de reptiles, tres de anfibios y una gran diversidad de artrópodos.

Hacia el sur por la emblemática Ruta 40, al ingresar a la provincia de Santa Cruz las localidades de Perito Moreno y Los Antiguos son los centros urbanos de referencia para visitar el Parque Nacional Patagonia, asociado al Sitio Patrimonio Mundial y actual Parque Provincial Cueva de las Manos

Enmarcado por rutas escénicas co mo la Nacional 40 y sus auxiliares, las provinciales 43 y 41, se puede realizar un incipiente circuito vial binacional a través de los pasos fronterizos Roballos, al sur, y Chile Chico, al norte, por los que se atraviesa la Cordillera de los Andes en ambos sentidos; así como visitar otras comunidades más pequeñas que cuentan con desarrollos turísticos, como Lago Posadas y Bajo Caracoles. 

De camino hacia el mar, sobre la Ruta Nacional 3, que bordea la costa atlántica austral, se accede a un paisaje muy extraño en medio de la estepa santacruceña: el del Bosque Petrificado de Jaramillo. Hace unos 150 millones de años, durante el Período Jurásico Medio Superior, el área que ocupa este parque presentaba un clima estable de gran humedad que permitía el desarrollo de árboles de porte gigantesco, entre los que se destacaban antiguos parientes de los pehuenes o araucarias.

Con las erupciones volcánicas, en los inicios del Cretácico, y el inicio del levantamiento de la Cordillera, el territorio patagónico fue sepultado con cenizas y lavas y los bosques se petrificaron. Así se ven hoy tumbados por el tiempo, en medio de un paisaje tan árido que parece de otro planeta.

Consejos para una visita inspiradora

INFORMARSE ANTES DE VIAJAR

En la búsqueda de tu propia experiencia, obtener información como punto de partida te permitirá hacer de tu visita un momento único. Vivenciar un área protegida interpretando toda su riqueza 
ayuda a disfrutar de instantes memorables.

DISPONERSE A CONTEMPLAR

En un mundo donde todo parece ocurrir a alta velocidad, regalate un tiempo al ritmo de la naturaleza. Cuando ingreses a un Parque Nacional frená tus pasos, caminá sin prisa, respirá profundo, abrí tu mirada: disfrutá la esencia de lo natural.

ESCUCHAR EL SILENCIO

En los Parques Nacionales, los sonidos de la naturaleza se manifiestan sin pausa. Ser permeable a sus guiños te llevará a mundos sorprendentes.

LEVANTAR LA MIRADA

En lo alto del cielo, en la copa de los árboles, en el corazón del bosque, a la orilla de los ríos, andando senderos. Los momentos inolvidables en Parques Nacionales están ahí, mucho más cerca que la pantalla de tu celular. Sólo hay que mantener la mirada atenta.

ANIMARSE A CAMINAR

Por las sendas de los Parques Nacionales hay señales de historias milenarias, donde la importancia de la conservación del ambiente se respira a cada paso. El secreto está en echar los pies a andar y prepararse para descubrirlas.

REGISTRAR LAS MEJORES VISTAS

Los Parques Nacionales son refugio de escenarios naturales de belleza conmovedora. Paisajes que llenan la vista y el alma. Sé consciente de tu visita. Quedará indeleble en tu memoria

COMPARTIR LAS EMOCIONES

Asombro, sorpresa, admiración, orgullo. Los Parques Nacionales son reservas de emociones. Descubrilas, dejalas que te inspiren, compartilas con otros visitantes

ENCONTRARSE CON LOS OTROS

Los vecinos y pobladores de los Parques Nacionales son reflejo del legado de tiempos antiguos, portadores de valores y señales particulares de la identidad del lugar. Hablar con ellos es un viaje a los rincones más valiosos de una historia centenaria.

PREGUNTAR, DESCUBRIR

Los Parques Nacionales ofrecen algunas respuestas. Visitarlos es una puerta a nuevas preguntas, a querer entender más. Guardaparques, guías, prestadores, informantes y otros agentes de conservación, harán de tu visita una vivencia reveladora.

CONOCER PARA QUERER, QUERER PARA CUIDAR

Descubrir los secretos de un Parque Nacional es una invitación a estimular positivamente tu relación personal con el ambiente. Interpretando sus señales percibirás su sabiduría, aprenderás a quererlo, y te sentirás inspirado a promover su cuidado y el de tu propio entorno.

 

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