Parques habilitó una senda renovada en el bosque más antiguo de Sudamérica

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Se trata de un recorrido de 2 kilómetros por la selva valdiviana, con un sistema de información que incluye 12 grandes paneles interpretativos, que destacan la importancia de conservar la biodiversidad y las características especiales de este medio ambiente.

En el Parque Nacional Los Alerces, que se prepara para celebrar sus primeros 80 años, se puede disfrutar de una experiencia única en el mundo: caminar por un bosque milenario, contemplando los árboles gigantes que son la principal especie protegida del área.

Tras embarcar en la excursión náutica que sale desde Puerto Chucao y navegar por el Lago Menéndez, se amarra en Puerto Sagrario para hacer un recorrido inolvidable por Alerzal milenario, que ahora tiene miradores estratégicamente ubicados y cartelería interpretativa en los principales puntos de observación y un importante sector con accesibilidad especial para personas con movilidad reducida; que permite llegar hasta el principal atractivo del recorrido.

Esta serie de obras en el emblemático Alerzal milenario, que incluye la renovación total del histórico circuito, con nuevos puntos de observación, áreas de descanso y refugios para el visitante, mejoró la calidad de la experiencia de los visitantes y potenció el mensaje para generar conciencia ambiental.

Asimismo, la infraestructura general y el equipamiento instalado en el sendero permite optimizar la circulación y accesibilidad, además de evitar la erosión de los tramos; aumentando de esta manera la seguridad  de los visitantes y las evacuaciones rápidas en casos de emergencia.

Los nuevos miradores instalados tienen forma poligonal y en algunos casos presentan desniveles en forma de gradas para permitir la atención simultánea de un mayor número de personas, ideal para los grupos guiados. Se previeron, además, espacios equipados con bancos a los costados de todo el trayecto para posibilitar el descanso y la contemplación.

La vida útil  de la infraestructura instalada está prevista en unos 30 a 50 años de duración, con su mantenimiento correspondiente.En los sitios donde históricamente se realizan las paradas interpretativas, se instalaron amplios espacios equipados con plataformas, que favorecen el cómodo desplazamiento de todos los visitantes.

El diseño del circuito se enfocó en priorizar los aspectos de seguridad para los más de diez mil visitantes anuales, minimizando los riesgos que conllevan las actividades recreativas en lugares agrestes y alejados.Al definir un sentido único de circulación, se evaluó que el grado de dificultad de la senda requiera un esfuerzo físico leve a moderado, apto para distintos públicos.

Además, con el tránsito ordenado de los grupos en una dirección única se evita el deterioro del entorno que es originado habitualmente por la dispersión de los usuarios sobre la vegetación.Las rampas conforman un sistema de pasarelas especialmente diseñadas, que se caracteriza por su piso enrejado y antideslizante resistente al alto tránsito de peatones, aún con lluvia o nieve.

La precipitación media de esta zona denominada Selva Valdiviana, es de unos 4.000 milímetros anuales, lo cual determina su espesa vegetación, enmarcada por el bosque andino-patagónico.

En este ambiente, se distingue el alerce o lahuán (Fitzroya cupressoides), una gigantesca especie que a principios del siglo pasado estuvo a punto de desaparecer, por la explotación  forestal descontrolada.  El término "lahuan" en lengua mapuche significa abuelo, longevo, o de gran edad.

En este recorrido se puede observar el ejemplar conocido como "El Abuelo" protagonista central de cientos de imágenes con unos  57 metros de alto; 2,20 metros de diámetro y 2.620 años de vida, como indica el nuevo cartel que lo acompaña.

80 AÑOS DE CONSERVACIÓN

Las 263.000 hectáreas de Los Alerces fueron incorporadas al sistema de áreas protegidas nacionales el  11 de mayo de 1937, junto a los actuales Parques Nacionales Perito Moreno, Los Glaciares y Lanín. Desde entonces, el Parque Nacional Los Alerces viene acompañando el desarrollo de la región y de sus comunidades.

La Ruta provincial 71 es su principal camino vehicular,  que permite acceder a la zonas de uso público como campings, proveedurías, hosterías y a los puntos panorámicos de los Lagos Rivadavia, Verde y Futalaufquen.

El acceso norte se realiza por la ciudad de Cholila y Villa Lago Rivadavia; en tanto que la portada centro se conecta con las ciudades de Esquel y Trevelin, desde donde también se puede visitar el complejo hidroeléctrico Futaleufú y los parajes Aldea escolar y Los Cipreses en la zona sur del parque.

Los nueve lagos de este parque nacional tienen la particularidad de estar interconectados en una misma cuenca. Un sistema hídrico único en la Patagonia, que desagua en el Embalse Amutuy Quimey (Belleza perdida, en lengua mapuche) en la zona sur y termina llegando al Océano Pacífico por el Río Grande (Futaleufú).

Otro de los puntos imperdibles es la Hostería Futalaufquen, un edificio histórico que en su tiempo conformó un sistema de alojamientos turísticos de escala nacional, junto al Hotel Llao Llao, el Hotel Cataratas y otras hosterías construidas en sitios excepcionales.

Estos hoteles eran administrados por Parques Nacionales, organismo pionero para el desarrollo turístico en todo el país. También en este edificio, diseñado por Alejandro Bustillo y construido en 1944, funcionó la Escuela de Guardaparques Nacionales durante una etapa de su historia.