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Sun, Sep

Turismo Slow, otra alternativa que llega para disfrutar de Villa la Angostura

Fotos: Gentileza de Wilderness Patagonia
Turismo
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En exclusivo para La Angotura Digital, Gustavo Lachica nos cuenta sobre esta iniciativa que, en sus inicios, tenía connotaciones locales y enfocadas a la gastronomía, fue creciendo y ganando adeptos, atraídos por el interés de recuperar el goce y disfrute de las distintas actividades que producen satisfacción, realizándolas pausadamente y conectándonos con nuestro entorno.

 

Turismo Slow, una forma natural de viajar. Una búsqueda más allá de lo evidente.

Quien va a la montaña a caminar sabe que lo importante no es llegar al destino, sino discurrir por el sendero sintiendo el placer de cada paso. Y lo mismo sucede pedaleando, remando, esquiando o navegando. Tenés que vivirlo con pasión.

Hoy ya no comemos o bebemos, sino que “de-gus-ta-mos”. Y quitando la hojarasca que recubre a cierta banalidad sibarita, el punto conceptual de mi enfoque se dirige a descubrir no tanto la redondez del malbec, el picor del rocoto o las virtudes del aceite de dendé, sino en detenernos a sentir, y simplemente dejar que la emoción nos invada mientras transcurre el momento.

“La vida es un viaje, no un destino” - Aerosmith

Creo que a todos nos ha pasado que ansiamos que lleguen nuestras vacaciones para relajarnos, recargarnos de energía y hacer “lo que se nos antoje”. Sin embargo, en la mayoría de los casos una jornada de vacaciones te deja exhausto, y volvés de ella agotado y necesitando más tiempo para descansar. ¿Por qué?... Debido a que generalmente nuestro itinerario se convierte en una carrera contra el tiempo, llena de horarios apretados y tiempo insuficiente para hacer lo que queremos. Conscientes de lo negativo de este modo de vida, unos visionarios italianos tuvieron una gran idea: desacelerar el ritmo y llevar lo fast a slow.

El Origen Del Movimiento Slow, ¿Porqué Slow?

El movimiento slow se generó en Italia en la década de los 80, como una iniciativa para dar respuesta a la creciente preocupación por la pérdida de identidad y las tradiciones locales, en cuanto al consumo de gastronomía saludable y el disfrute del buen comer, contraponiéndose al concepto americano de fastfood.

La iniciativa, que en sus inicios tenía connotaciones locales y enfocadas a la gastronomía, fue creciendo y ganando adeptos, atraídos por el interés de recuperar el goce y disfrute de las distintas actividades que producen satisfacción, realizándolas pausadamente y conectándonos con nuestro entorno.

Como en nuestras sociedades hay una especie de culto a la velocidad, entonces el concepto pretende lograr un balance que brinde valor a cada actividad, sin privarnos del placer de disfrutar la vida en todas sus facetas.

La velocidad es una manera de no enfrentar lo que le pasa a tu cuerpo y a tu mente, de evitar las preguntas importantes. Viajamos constantemente por el carril rápido, cargados de emociones, de adrenalina, de estímulos, y eso hace que nunca tengamos el tiempo y la tranquilidad que necesitamos para reflexionar y preguntarnos qué es lo realmente importante.

La filosofía de vida del movimiento slow se ha ido expandiendo más allá de la gastronomía, para abarcar diversas áreas de la vida cotidiana. Claramente también tocó las puertas del turismo, para que podamos vivir nuestras vacaciones con el placer del sosiego, lejos de multitudes y estrés, y conectados a “lo esencial”.

¿De Qué Se Trata El Turismo Slow?

El turismo de masas tuvo su momento de auge. En ese punto, conocer más destinos en pocos días y recorrer la mayor cantidad de atractivos era el boom y el sueño de todo turista. Pero eso ha cambiado, las nuevas tendencias apuntan al retorno a lo importante, es decir conectarse con las experiencias, vivir intensamente y sacar provecho de tu tiempo libre.

Es un viaje orgánico con el tiempo necesario para vivir a plenitud la experiencia de vincularse con las personas, su cultura, gastronomía y el medio ambiente, y reencontrarse con uno mismo.

El turismo slow no es otra tipología o segmento turístico. En esencia forma parte de un estilo de vida, y se puede concebir como una forma de viaje más relajada y sin prisa. Supone desconectarse de la rutina para reconectarse genuinamente con uno mismo y con el lugar, su cultura, costumbres, gente y entorno medioambiental. Propone una actitud de viaje distinta a la tradicional, mediante una relación de respeto y acercamiento responsable, donde la experiencia se vive pausadamente, disfrutando los pequeños detalles y procurando el bienestar en cada momento del día.

¿Por Qué Viajar Slow?

Hay toda una serie de razones por las cuales apostar a este cambio de paradigma, es atractivo. Particularmente lo concibo como un renacer, es como si el ser humano estuviese tratando de despertar y recuperar un poco de lo perdido en el empeño de vivir aceleradamente, es volver a su arraigo.

La cultura del turismo slow ha ido abriéndose camino lentamente en nuestras vidas y ganando adeptos, demostrando que muchas veces menos es más. Veamos algunas de las razones para decirle sí a lo slow.

  • Su desarrollo es sostenible, lento y respetuoso con la naturaleza, la cultura y la gente.
  • Incentiva la conservación y revitalización de las tradiciones gastronómicas, dando la oportunidad de mejorar el consumo de alimentos bajo el concepto de slowfood, que no es más que consumir alimentos orgánicos y de producción local.
  • Todos son bienvenidos, no importa si se trata de mochileros o personas con mayor capacidad adquisitiva, tampoco si se viaja solo, en grupo o en pareja; la experiencia slow los acoge a todos.
  • Destinos consolidados o incipientes pueden sumarse a este movimiento.
  • Genera oportunidades de negocios a los productores y operadores locales, bien sea de proveer insumos para el consumo turístico o de participar directamente en los servicios que requiere la actividad.
  • Los turistas slow poseen conciencia ecológica, por lo que se inclinan por el uso de medios de transporte locales o de bajo impacto, esto brinda una experiencia más genuina y una mejor conexión con el lugar; también les atrae participar en actividades de protección ambiental.
  • Los turistas tienden a tener estadías más prolongadas, mejorando el derrame y distribución del gasto turístico.
  • Es una herramienta que desarticula el concepto de overtourism (turismo masivo; conflicto turista/residente), porque el éxito no está asociado a la cantidad de turistas que visitan el destino, sino a la calidad de los viajes y del vínculo que se construye entre el turista y el destino anfitrión -mayor estadía vs menor cantidad-.
  • El turismo slow tiene su correlato en el concepto de turismo sostenible, creando hábitos de consumo beneficiosos para el planeta y su gente, y contribuyendo con la Agenda 2030 para un mundo mejor.

¿Qué Motiva Al Turista Slow?

  • Viajar tranquilamente, tomándose el tiempo necesario para disfrutar de los pequeños detalles a lo largo del día sin presiones.
  • Más allá de visitar un destino, busca descubrirlo, vincularse e integrarse a él mediante una experiencia que le hará crecer, ampliar su cultura y expandir su pensamiento, estableciendo conexiones con la gente.
  • Vivir la cultura local a través de la experiencia gastronómica (slowfood) y el consumo de productos locales.
  • Utilizar alojamientos turísticos donde el trato sea más cercano y familiar.
  • Requiere de mucha información sobre destino a visitar; después de todo, se viaja prácticamente por cuenta propia, sin esquemas rígidos.
  • Prefiere visitar uno o pocos destinos próximos entre sí, sin itinerarios extenuantes.
  • Aprender cosas o actividades nuevas.

¿En Qué Se Basa El Producto Turístico Slow?

Los productos turísticos basados en la filosofía slow, están conformados por una serie de componentes que le dan vida a la experiencia; demos un vistazo a ellos:

  • Estimular las interacciones con la comunidad receptora para crear oportunidades de intercambio.
  • Autenticidad. Ofertar productos y servicios no estandarizados que exalten las diferencias.
  • Sostenibilidad. Ecológicamente aceptable a largo plazo, económicamente conveniente, y ética y socialmente justo.
  • Tiempo. Requiere de una programación enfocada a mejorar la calidad, orientación estratégica y planificación a mediano plazo, para analizar, entender y diseñar las mejoras cualitativas de las actividades y servicios en el destino.
  • Enfoque slow. Elaboración, oferta y promoción de servicios y productos slow, capaces de hacer que el turista participe en una experiencia completa, profunda y atractiva, que le permita asimilar gradualmente los vínculos con la realidad local.
  • Emoción. Generar momentos memorables que transformen al visitante, a través de una experiencia multisensorial que inspire su retorno y aliente su promoción de boca en boca.

Entonces…

Se puede afirmar que la práctica del turismo bajo el concepto slow es positiva para los turistas porque fomenta la inmersión local con actividades que brindan contenido sensorial, espiritual y cultural, incrementando la calidad del tiempo aplicando al ocio con experiencias renovadoras.

Para las comunidades receptoras también es importante adoptar esta filosofía ya que el turista slow brinda beneficios económicos, pero además ambientales y sociales que repercuten en la calidad de vida de todos, a la par que otorga al destino un factor diferenciador de desarrollo amigable con el medio ambiente y respetuoso de la cultura y las personas.

Para que esto sea posible se requiere un cambio de mentalidad de todos los involucrados en la experiencia, asegurándose de coincidir en el objetivo de adoptar el modo de vida slow, no como concepción de lentitud y descuido, sino como reconocimiento de vivir la vida procurando el bienestar individual y colectivo, y centrándose en la importancia del ser humano y su felicidad.

“Vayamos despacio para ver el mundo”

Los canadienses de Butterfield & Robinson han sido pioneros en aplicar el concepto de turismo slow como criterio regente de todas sus propuestas turísticas. Tan fuerte es su convicción por este pensamiento, que tienen un slogan de marca muy simple pero conceptualmente muy efectivo, y que dice: “slow down to see the world”.

Así que, no hay mucho más que explicar. Ellos lo hacen con pasión, te lo saben contagiar… y en lo personal, yo ya estoy infectado.

Por Gustavo Lachica

Editor Turístico de Sur Fantástico

 

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