Sábado, 18 de Mayo de 2013 |
 
” Las palabras están de más cuando no fundan, cuando no esclarecen,cuando no atraen, cuando no añaden” José Martí

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Mitos y leyendas
La Leyenda del Pehuén o Araucaria

Desde siempre Nguenechén hizo crecer el pehuén en grandes bosques, pero al principio las tribus que habitaban esas tierras no comían los piñones porque creían que eran venenosos. Al pehuén o araucaria lo consideraban árbol sagrado y lo veneraban rezando a su sombra, ofreciéndole regalos: carne, sangre, humo, y hasta conversaban con él y le confesaban sus malas acciones

29/09/09

 Los frutos los dejaban en el piso sin utilizarlos. Pero ocurrió que en toda la comarca hubo unos años de gran escasez de alimentos y pasaban mucha hambre, muriendo especialmente niños y ancianos.

Ante esta situación los jóvenes marcharon lejos en busca de comestibles: bulbos de amancay, hierbas, bayas, raíces y carne de animales silvestres. Pero todos volvían con las manos vacías. Parecía que Dios no escuchaba el clamor de su pueblo y la gente se seguía muriendo de hambre.

Pero Nguenechén no los abandonó... Y sucedió que cuando uno de los jóvenes volvía desalentado, se encontró con un anciano de larga barba blanca.
– “¿Qué buscas, hijo?” - le preguntó
– “Algún alimento para mis hermanos de la tribu que se mueren de hambre. Por desgracia no he encontrado nada”.
– “Y tantos piñones que ves en el piso bajo los pehuenes, ¿no son comestibles?”
– “Los frutos del árbol sagrado son venenosos, abuelo” -contestó el joven.
– “Hijo, de ahora en adelante los recibiréis de alimento como un don de Nguenechén. Hervidlos para que se ablanden, o tostadlos al fuego y tendréis un manjar delicioso. Haced buen acopio, guardadlos en sitios subterráneos y tendréis comida todo el invierno”.

Dicho esto desapareció el anciano. El joven siguiendo su consejo recogió gran cantidad de piñones y los llevó al cacique de la tribu explicándole lo sucedido. Enseguida reunieron a todos y el jefe contó lo acaecido hablándoles así: - “Nguenechén ha bajado a la tierra para salvarnos. Seguiremos sus consejos y nos alimentaremos con el fruto del árbol sagrado, que sólo a él pertenece”. Enseguida comieron en abundancia piñones hervidos o tostados, haciendo una gran fiesta.

Desde entonces desapareció la escasez y todos los años cosechaban grandes cantidades de piñones que guardaban bajo tierra y se mantenían frescos durante mucho tiempo. Aprendieron también a fabricar con los piñones el chahuí, bebida fermentada.

Cada día, al amanecer, con un piñón en la mano o una ramita de pehuén, rezan mirando al sol:"A ti te debemos nuestra vida, y te rogamos a ti, el grande, a ti nuestro padre, que no dejes morir a los pehuenes. Deben propagarse como se propagan nuestros descendientes, cuya vida te pertenece, como te pertenecen los árboles sagrados". (Portal Patagónico)
 
 

 
     

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 
 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player


MAS NOTAS DE MITOS Y LEYENDAS

Leyendas Patagónicas: Duración del Invierno

El pueblo tehuelche habitó estas tierras durante más de 10 mil años, de ellos nos quedan leyendas e historias que perduran a través de los siglos. En este caso, coincidiendo con el inicio de la primavera, compartimos la leyenda donde se precisa de qué manera se estableció la duración del invierno.

El monstruo del Lago Epuyén
Hacia fines de ese año la historia fantástica que comenzó a circular entre los lugareños corrió como reguero de pólvora y rápidamente ocupó la portada de los principales medios de Buenos Aires: “un ciudadano norteamericano radicado en el lugar dijo haber visto en una laguna de la zona a una fiera con cabeza parecida a la del cisne, de dimensión descomunal”. Enseguida la prensa bautizó al misterioso animal con el nombre de “Plesiosaurio del laguito Epuyén”

El forjador de pájaros

Dicen que si no hubiera sido por los pájaros no habrían existido los tehuelches. Y es verdad, porque fueron las aves las que ayudaron a escapar del gigante que perseguía al pequeño Elal, el héroe que más tarde creó a los hombres de la Patagonia. Escribe Julia Salizman

La Laguna de los Césares y su leyenda
A dos horas de cabalgata del hotel Tronador se encuentra la laguna cuyo nombre dio origen a las historias de tono gauchesco, que narraban la leyenda sobre una “Ciudad de Oro” escondida en los alrededores del espejo lacustre. Esta laguna forma el arroyo “Los Césares” y su fantástica cascada

Los amantes del Nahuel Huapi

El sacrificio que apagó el Lanín

La leyenda del pájaro carpintero

La leyenda del fuego sagrado (pillán quitral)

El Gualicho (walichú)

El regreso del cazador (Mashenkenk)



Publicidad la Angostura Digital

 

 
LOS MÁS CONSULTADOS
AUTOS
............................................................................
............................................................................
............................................................................

MUEBLES
............................................................................
............................................................................
............................................................................


BUSCAR CLASIFICADOS
  Rubro:
  Categororía:
  Tipo:
  Buscar:
 

 
Si sabe el número de clasificado ingreseló
aquí:
  Ir
 


Publicidad la Angostura Digital

  Carta de Lectores | Contacto | Archivo | Entrevistas | Encuestas Anteriores | Clientes | RSS   | Teléfono (0294) 154517851 | contacto@laangosturadigital.com.ar |
  Copyright 2006-2013 laangosturadigital.com.ar | Todos los derechos reservados
Normas de confidencialidad y privacidad