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Turistas o segunda residencia: “su carácter discriminatorio queda aún más en evidencia”

Carta de lectores
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Luis García - vecino de segunda residencia- escribe ante las medidas que puso en práctica el gobierno provincial, sobre la obligación de asilamiento para los vecinos de segunda residencia, pero no así para los turistas. 

 

Sr. Director:

Carta abierta de un propietario no residente al Señor Gobernador sobre el turismo y las segundas residencias.

La pandemia del coronavirus ha sacado lo mejor y lo peor de nosotros, en lo individual y en lo social. La responsabilidad personal con conciencia de cómo cuidarse, la solidaridad tomando prevenciones para no contagiar a otros y con ayudas materiales, donaciones y subsidios, la empatía con el otro entendiendo cómo lo afectan material y psíquicamente la enfermedad y las cuarentenas y distanciamientos, la humildad aceptando o tolerando conductas individuales hostiles y restricciones estatales, y finalmente la hidalguía expresada en el compromiso y la entrega con propio riesgo para asistir la salud de los infectados y de las personas más vulnerables al virus.

También ha despertado la temeridad, la indiferencia y el egoísmo, el recelo y la dureza de corazón para reconocer los sufrimientos y otros efectos dolorosos de la enfermedad y de las cuarentenas, el hostigamiento a infectados y la desobediencia y rebeldía irracionales a las restricciones, y la molicie estatal que no ha fortalecido estructuralmente y mediante estrategias oportunas los sistemas públicos de salud. Por último, ha despertado en las autoridades preocupadas en afrontar la pandemia arranques de autoritarismo.

Con excepción de los profesionales de la salud que continúan su entrega con riesgo propio, personas y autoridades nos hemos convertido, al mismo tiempo en Dr. Jekyll y Mr. Hyde, los nombres del personaje disociado de Stevenson que representan lo mejor y lo peor de la condición humana. Cada uno de nosotros probablemente nos hemos comportado al mismo tiempo como Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

Señor Gobernador, permítame recordarle algunas obras de Mr. Hyde: Mr. Hyde vino contagiado de Chile y no guardó la cuarentena, en Lonco-Pue concurrió a un asado y contagió a familiares y parroquianos. Mr. Hyde impidió el paso y retuvo por horas en el puente sobre el Correntoso, con el argumento de que había llegado 15 minutos después del inicio del toque de queda, a un distribuidor de productos farmacéuticos que volvía desde San Martín de los Andes hacia Bariloche.

Mr. Hyde allanó en Villa la Angostura la casa de un propietario de segunda residencia, que había circulado con una declaración jurada mendaz, con la finalidad de secuestrar el certificado que, como todo el mundo sabe, no es material, sino que se gestiona digitalmente y podría ser pedido por la autoridad competente que opera la plataforma digital.

Mr. Hyde impidió que el hijo menor de edad de una docente de la localidad de Villa La Angostura ingresara a la Villa junto con su madre, porque él residía en el Alto Valle cuando se decretó la cuarentena. Mr. Hyde -residente en Villa la Angostura, fue a Piedra del Águila a atender sus negocios, volvió, no hizo cuarentena, y contagió a su núcleo de convivencia, a sus familiares no convivientes, a uno que fue a jugar al fútbol y contagió a otros que jugaron el partido.

Mr. Hyde mantuvo varada por siete meses en Paso Samoré a una madre residente de Villa la Angostura, y así separada de sus hijos. Mr. Hyde sigue impidiendo el uso de su propiedad a los dueños de casas de segunda residencia, como es mi caso.

Estos son sólo algunos ejemplos, hay muchos otros. Mr. Hyde está matando de hambre a los dueños de restaurantes, qué paradoja! Y a los empleados gastronómicos, y a los hoteleros, y a los que prestan servicios turísticos.

Según se informa, la resolución conjunta nro. 16 de la Jefatura de Gabinete de su Gobierno ha autorizado la circulación por el territorio provincial y el ingreso de propietarios de segundas residencias a Villa La Angostura, Junín de los Andes, San Martín de los Andes, Pilo Lil y Villa Traful. Las condiciones y protocolos dejan entrever que detrás de ello está Mr. Hyde. Según lo que se dice extraoficialmente, él también está agazapado en las condiciones que a la brevedad se impondrían para el ingreso de turistas.

A los turistas se les permitiría la entrada bajo dos condiciones: contar con un seguro que cubra ciertas contingencias de la infección por Covid-19, a saber, estadía en caso de aislamiento, atención médica local, y regreso por la vía más idónea en caso de urgente necesidad de derivación para atención hospitalaria; y presentar un certificado de alguna clase de test de detección -no se informa cuál- realizado en las 24 horas anteriores a la entrada.

Los costos del seguro que se informan oficiosamente son muy variables, en algunos casos representarían para una familia tipo sumas que equivalen al gasto de varios días de estadía.

¿Estará Mr. Hyde haciendo de las suyas para que sólo los más ricos puedan viajar? La exigencia del test es una quimera.

No voy a entrar a discutir si un test de casos no sospechosos sirve de algún modo a la prevención de contagios, los infectólogos y epidemiólogos pueden darle al señor Gobernador mejores respuestas de las que yo podría osar darle. Pero es una quimera porque, si esa exigencia se hace para todos los turistas que deseen vacacionar en la República Argentina, no habrá stock de tests que dé abasto, porque si algo ha hecho Mr. Hyde es que en nuestro país haya subtesteo de casos sospechosos por su molicie en la provisión de insumos, y ahora se pretende que los testeos también se hagan a casos no sospechosos.

Y finalmente es una quimera porque parece ignorarse que es impracticable obtener un turno para la práctica de los tests en tiempo oportuno para que el resultado coincida de modo exacto con el plazo de caducidad de 24 hs. Directamente imposible si los turistas vienen en automóvil desde lugares del país cuyo viaje requiere más de 24 horas.

Según la resolución conjunta nro. 16 de la Jefatura de Gabinete a los propietarios no residentes se les permitirá la entrada, pero bajo otras tres condiciones: la tramitación de permisos especiales de circulación y entrada, más una cuarentena de catorce días, y una obligación de permanencia de otros seis días una vez finalizada la cuarentena.

Mr. Hyde quiere prohibirle el uso y goce de su propiedad a los propietarios que no dispongan de veinte días corridos por tener que atender a sus trabajos, sus comercios, u otras obligaciones y compromisos personales. Y además quiere enjaular por catorce días a quienes tengan la disponibilidad de ese tiempo. Porque una cuarentena con encierro estricto en una casa es una forma de enjaular a la gente.

No ignoro que, bajo ciertas condiciones, esa restricción pueda ser legítima; esto es, cuando persigue un fin legítimo, cuando la restricción sirve a ese fin, y cuando aparece idónea y proporcionada al fin. Razones de salud pública -evitar contagios- pueden ser esa finalidad legítima. Pero, es la medida necesaria, idónea y proporcionada? Hace menos de una semana un delegado especial de la OMS para el COVID-19 pidió a los países que “dejen de utilizar el bloqueo como método de control principal” del coronavirus.

Desde marzo el organismo venía advirtiendo sobre los efectos negativos de los confinamientos masivos y prolongados y había pedido minimizarlos, señalando que estas medidas “son necesarias para suprimir rápidamente el virus”, pero “deben tener una duración limitada”.

Mr. Hyde dirá que esto se refiere a confinamientos “masivos” y el caso de los propietarios no residentes es un aislamiento individual, pero ello oculta dos cosas, que una categoría determinada de personas involucra una cierta masividad (en Villa la Angostura se dice que hay más de 400 segundas residencias), y la categoría no se funda en una sospecha de infección, sino en la ignorancia sobre si sus miembros están infectados.

Mr. Hyde diría que la ignorancia sobre su estado hace necesario aislarlos. Lo mismo podría decirse sobre el estado de salud de los turistas, porque el resultado negativo de un test sólo se refiere a huella viral que fuese detectable en el momento de tomar la muestra, y no al estado de salud actual del turista al admitirse su ingreso. Y si Mr. Hyde cree que el certificado da seguridad, por qué no le exige el certificado en condiciones de igualdad a todos los que ingresan o regresan a Villa la Angostura, porque unos no son más contagiosos que otros.

Mr. Hyde dice que a los turistas se les exigirá un seguro de cobertura de contingencias de Covid-19. Este seguro no está orientado a evitar el contagio sino a distribuir gastos y costos, por lo que no es ningún argumento serio para exigir aislamiento a propietarios no residentes a quienes no se requeriría el seguro.

EN SUMA, DR. HYDE ESTÁ HACIENDO LO POSIBLE PARA RESTRINGIR A LOS PROPIETARIOS NO RESIDENTES EL USO DE SU PROPIEDAD, Y PARA ENJAULARLOS POR UN TIEMPO, Y ADEMÁS RESTRINGIR SU LIBERTAD Y PLANES DE VIDA, PORQUE QUIERE DISPONER DE SUS VIDAS IMPONIÉNDOLE UNA ESTADÍA ADICIONAL MÍNIMA POR RAZONES QUE NINGUNA RELACIÓN TIENEN CON FINALIDADES SANITARIAS.

El modelo de restricción adoptado constituye una restricción a una categoría de personas que no se define por representar un riesgo distinto respecto de otros que tienen autorizado el ingreso a las ciudades comprendidas en la resolución conjunta nro. 16, y porque inadecuado al fin perseguido y es desproporcionado, e ilegítimo en cuanto a la exigencia de extensión de la permanencia. Si se reglamenta la entrada de turistas tal como se adelante oficiosamente, su carácter discriminatorio quedará aún más en evidencia.

Señor Gobernador, no deje que Mr. Hyde lo aconseje. Las medidas que su Gobierno ha tomado respecto de los propietarios de segundas residencias difícilmente resistan una impugnación de inconstitucionalidad. No nos haga gastar tiempo y dinero en litigios. Medidas de ese tipo ya han sido descalificadas por tribunales superiores de Alemania y España que las han declarado restricciones desproporcionadas a los derechos de propiedad, libertad y libre circulación.

Por ello lo exhorto en esta carta abierta a que -por la vía que corresponda- haga reexaminar y reformar la decisión conjunta de la Jefatura de Gabinete. Y también lo exhorto a que cuando hayan de tomarse medidas sobre la habilitación del turismo, se proceda con mesura y racionalidad, y se tenga empatía con todos los que están sufriendo las consecuencias de las restricciones, porque la empatía con los infectados o eventuales infectados no alcanza.

Hago votos por que logre acallar a Mr. Hyde.

 

Luis M. García

D.N.I. 13.410.464

Villa la Angostura

 

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