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Wed, Jan

Cómo fue la experiencia de entrenar a Maradona en Villa La Angostura

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Omar “El Turco” Corua entrenó en mayo de 1997 a Diego Maradona durante los 15 días que estuvo en Villa La Angostura. “Tener a mi ídolo y encima entrenarlo y que me haga caso, eso no me lo quita nadie. Por eso hoy es una jornada tristísima. Todavía no caigo”, afirmó en una entrevista con AVC Noticias.

 

“Todavía no caigo, no lo puedo creer. Fue el más grande jugador de la historia y vino (a Villa La Angostura) siendo el más grande de la historia”, afirmó Omar “El Turco” Corua, que entrenó a Diego Maradona durante su estadía en esta localidad en mayo de 1997.

“El internet que funcionaba en ese momento era una carreta. Y el hombre era más conocido que el Papa”, rememoró Corua en AVC Noticias.

“Acá fue muy divertido, muy placentero tenerlo. Fueron 15 días de entrenamientos. El vino con todo un equipo de preparadores físicos, médicos”, contó.

“A mí me tocaba la parte del doble turno, yo trabaja mi especialidad que es la fuerza potencia, lo que es el levantamiento de pesas”, explicó.

“(Maradona) venía a la mañana, entrenaba con el equipo y, luego, me avisaban a mí cuando venía a hacer lo que era el levantamiento de pesas. Realmente una experiencia”, destacó.

“Este es mi laburo y que me traigan al mejor del mundo para entrenar, se te llena eso que decimos siempre de preguntas”, comentó.

El pueblo

“La anécdota del pueblo. Hubo mucha gente, previamente, que decía que no venga, porque no es un tipo representativo de la juventud, del deporte. Todas esas cosas que sabe decir gente desubicada que no se ubica en el contexto. Y, sin embargo, esos después venían a pedir permiso para poder pasar y sacarse una foto o pedir un autógrafo. La experiencia fue única en especial para mí”, sostuvo Corua.

“Estar compartiendo, tener a mi ídolo y encima entrenarlo y que me haga caso, eso no me lo quita nadie. Por eso hoy es una jornada tristísima. Todavía no caigo”, admitió.

Recordó que la gestión para que Maradona viniera a Villa La Angostura la hizo Carli Randazzo con Guillermo Coppola.

“Ellos iban a venir en 1996”, apuntó. Dijo que Coppola comentaba entonces que lo iban a tratar de convencer “al gordo para que vuelva al fútbol”. La visita sería para noviembre o algo así de 1996. Después, hubo tratativas para que venga en enero o febrero de 1997.

Corua recordó que leyeron en la prensa que Maradona estaba buscado la paz en Córdoba y a los dos días no encontró la paz “y a los dos días nos llamó Guillermo Coppola y nos dijo vamos para allá”.

“A los dos días llegó. Y vinieron con él, Guillermo Copola, el demonio Raies (corredor de rally), el preparador físico, Daniel Serrini, que lo entrenaba con fierros, y el boxeador Tigre Sosa”, indicó Corua.

Contó que como él conocía a varios de Buenos Aires, “para mí fue un ambiente muy común y vino su médico personal. Más toda la caterva que lo seguía en ese momento.

En un momento se juntaron como 30 personas en Bahía Manzano. Todo el resto venía porque era Diego”.

El entorno 

“Acá pasaron unas cosas por el entorno. Cerrini le volcó la camioneta en La Pampa, era una Montero. Un enojo terrible. El cuñado le volcó otra camioneta acá en la curva de Vera. O sea le rompieron todos los autos”, rememoró.

“El Tigre Sosa que era el boxeador estuvo dos días nomás. Y yo agarré el entrenamiento de boxeo también. Un monstruo de verdad y muy profesional para lo que era su compromiso con la preparación física. Yo lo vi tomar 7 litros de agua por día, desayunar, almorzar y cenar pollo con ensalada y entrenamiento en doble turno”, afirmó Corua.

“Vino con mucha restricción de líquidos y en 15 días bajó entre 12 y 14 kilos, una bestia. Nadie puede hacer eso, solamente Maradona. Por eso, también la sorpresa esta porque ya nos creíamos que era Dios en serio y que iba a zafar como zafó tantas veces de tantas otras cosas que le pasaron”, reflexionó.

“Realmente se fue el mejor. Eso es algo que no se me va a ir nunca más. Estoy muy compungido. Es un día muy triste. No creo que vuelva a haber otro tipo igual que él. Pero Diego es Diego, es Dios”, sentenció.

La publicidad

“Lo tuvimos acá en su mejor momento, ¿quién me quita lo bailado?”, destacó. “Hay una imagen que me abraza y me palmea. Me dice te voy a regalar una publicidad. No digas el nombre del gimnasio, porque el nombre del gimnasio va a desaparecer en algún momento. Yo te voy a preguntar vengan al gimnasio de y vos le ponés después el nombre. Y a mí me quedó para toda la vida”, valoró Corua.

“Una vez que tuve que pasarla (la publicidad) en un medio y Guillermo Coppola me dijo que no había ningún problema porque él es el que está hablando. Ya Maradona era una marca”, sostuvo.

“Veo lo que está pasando en nuestro país y en el mundo. Diego es internacional. Maradona va a más allá del hincha convencional, es ídolo del fútbol”, sostuvo Corua.

“Las cosas que lo he visto hacer con una pera de boxeo, con un chicle y mantenerlo como si fuera una pelota. Un animal”, relató.

“No he escuchado a nadie del ambiente deportivo, que haya dicho Maradona era un mal tipo. Al contrario, Diego una enorme persona, un enorme capitán. Siempre al frente Maradona. No te iban a tocar. Yo lo vi en carne propia, bromeando. Diego quiero tal cosa y enseguida sabés como saltaba. Che necesitamos esto para el Turco. Una cosa tremenda”, contó Corua.

 

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