El turismo religioso constituye una de las formas más significativas de vincular el patrimonio cultural, histórico y espiritual de un territorio con el desarrollo local sustentable. En este contexto, la provincia del Neuquén continúa afianzando su estrategia de promoción del “Camino de la Fe”, un producto turístico que integra sitios de profundo valor simbólico para las comunidades, como es el caso del Santuario de Ceferino Namuncurá en San Ignacio, y que ahora suma un proyecto binacional de gran envergadura: el Camino Jesuítico Villa La Angostura – Chiloé.
Este jueves se llevó a cabo en San Ignacio un enriquecedor encuentro entre representantes de la Comunidad Namuncurá y su Comisión Ceferiniana, junto a autoridades de la Subsecretaría de Turismo provincial encabezadas por la subsecretaria Silvana Cerda. Acompañaron el equipo técnico de las áreas de Planificación y de Regiones Turísticas, con el objetivo de fortalecer el desarrollo del turismo religioso en la región sur neuquina.
La jornada comenzó en el Cultrum y Santuario de Ceferino Namuncurá, bajo la guía del lonco Francisco Cañuqueo y la presidenta de la Subcomisión Ceferiniana, Dulce María Namuncurá. Allí se destacaron las acciones que se realizan para preservar y difundir el legado espiritual de Ceferino, cuya figura atrae diariamente a numerosos peregrinos y turistas.
Luego se realizó un extenso recorrido por puntos clave del territorio comunitario, incluyendo el cerro de la Cruz, el cementerio donde descansan los restos de Rosario Burgos, madre de Ceferino; la capilla construida en 1951, y sectores con presencia de arte rupestre, todos ellos cargados de un profundo sentido cultural y espiritual. Estos espacios no sólo son de gran valor para la comunidad mapuche, sino que también conforman una propuesta turística única por su autenticidad y vinculación con la fe popular.

Este santuario, junto con Junín de los Andes, representa uno de los hitos centrales del Camino de la Fe, un circuito que recorrerá más de 800 kilómetros conectando más de 40 capillas, monumentos, sitios históricos, festividades y lugares sagrados, lo cual amplía la oferta turística neuquina durante todo el año y aporta valor agregado a las economías regionales.
En este marco, cobra especial relevancia la implementación del Camino Jesuítico Villa La Angostura – Chiloé, proyecto que avanza como un nuevo eje integrador entre Argentina y Chile. Esta iniciativa busca recuperar y poner en valor el legado de los jesuitas en la región andino-patagónica, vinculando sitios históricos como Puerto Manzano —donde está previsto construir una réplica de la iglesia de Achao, ícono de la arquitectura religiosa colonial en Chiloé—, con el circuito del Lago Nahuel Huapi, y la ruta espiritual del Padre Nicolás Mascardi, quien promovió la evangelización en tierras mapuches durante el siglo XVII.
Ambos circuitos —el Camino de la Fe y el Camino Jesuítico— permiten diversificar la propuesta turística provincial, consolidando un perfil de visitante que valora la espiritualidad, la historia y el patrimonio cultural, con un poder adquisitivo medio-alto y con una tendencia a viajar durante todo el año, lo que fortalece la desestacionalización de la actividad turística.
En definitiva, el turismo religioso no sólo honra y preserva las tradiciones espirituales de las comunidades, sino que además se posiciona como una herramienta estratégica de desarrollo local, integración binacional y promoción del patrimonio intangible del sur argentino.



