Pese al corte preventivo en la Ruta de los 7 Lagos (Ruta 40) y en la Ruta 237, dos vehículos protagonizaron anoche un accidente en este último tramo. Tuvieron que acudir los bomberos en su ayuda.
A pesar de las alertas amarillas emitidas por el Servicio Meteorológico Nacional y del corte preventivo de tránsito dispuesto en la Ruta de los 7 Lagos y sobre la Ruta Nacional 237, la noche del viernes volvió a poner en evidencia los riesgos de circular en condiciones climáticas extremas. Pasadas las 22:30, en medio de una intensa nevada y con la calzada cubierta de hielo, se produjo una colisión entre dos vehículos a la altura del kilómetro 1440, en jurisdicción de Piedra del Águila.
El llamado de emergencia ingresó a la Central 13 de los Bomberos Voluntarios de Piedra del Águila a las 22:34. De inmediato se movilizó el móvil 16 con una dotación completa hacia el lugar del siniestro. Al arribar, constataron que se trataba de un choque entre dos rodados que, pese a las advertencias y restricciones vigentes, circulaban por la ruta en condiciones extremadamente adversas.
“La calzada estaba completamente congelada. Con visibilidad reducida y nieve acumulada, conducir en esas condiciones es una decisión que pone vidas en riesgo”, señalaron desde la fuerza que intervino en el operativo, recordando que Vialidad Nacional había oficializado horas antes el cierre preventivo para evitar precisamente este tipo de situaciones.
Ambos conductores viajaban solos y con cinturón de seguridad colocado, lo que evitó consecuencias más graves. El impacto, sin embargo, fue violento: los airbags frontales y laterales se activaron y uno de los automovilistas debió ser trasladado en ambulancia al hospital de Piedra del Águila para una evaluación médica. El otro conductor resultó ileso.

Minutos después, mientras se realizaban las tareas de auxilio, la situación se tornó aún más compleja cuando un tercer vehículo se vio involucrado en el lugar del accidente. Desde Bomberos confirmaron que este último episodio no provocó heridos, aunque sí incrementó el nivel de riesgo para los equipos de emergencia que trabajaban sobre la calzada.
A pesar del corte preventivo, varios automovilistas y camiones continuaban circulando por el sector, desoyendo las advertencias oficiales y exponiéndose a incidentes graves. “Lamentablemente, muchos conductores siguen sin dimensionar el peligro de transitar en plena nevada y de noche, cuando la ruta se convierte en una trampa de hielo”, remarcaron desde Bomberos.
El operativo se extendió hasta pasadas la una de la madrugada, con la participación conjunta de personal de Tránsito, equipos de salud del hospital local y Vialidad Nacional. Las tareas incluyeron la asistencia de los involucrados, señalización de la zona y prevención de nuevos siniestros mientras se mantenía el cierre total de la ruta.
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la responsabilidad individual de los automovilistas frente a las inclemencias del tiempo y la necesidad de respetar las disposiciones preventivas para resguardar no solo su propia vida, sino también la de los equipos de emergencia que deben intervenir en estas situaciones.



