Sr. Director:
Recuperar el término “Día del Niño” y eliminar “Día de las Infancias” no es un gesto inocente, sino un retroceso simbólico profundo.
Hablar de infancias en plural no es una deformación del lenguaje, sino una forma de reconocer que no hay una única manera de ser niña o niño. Es un concepto que visibiliza la diversidad de vivencias según el género, la clase, la etnia, el territorio, las capacidades y los contextos. Nombrar las infancias es dar lugar a esa pluralidad de voces, historias y derechos.
El término infancias surge de una mirada amorosa, respetuosa y comprometida con el enfoque de derechos humanos. Apuesta a un lenguaje que no excluya a las niñas, ni a las niñeces trans, no binarias o con realidades distintas. Es una herramienta para construir una sociedad más justa, más empática y menos homogénea.
Negar esa pluralidad no es una simple preferencia gramatical: es un acto autoritario. Obligar al uso del masculino genérico (“niño”) impone una única forma de nombrar, que silencia e invisibiliza. Decidir desde el poder qué se puede decir y qué no, qué palabras están permitidas y cuáles no, es una forma de control cultural.
Sustituir “infancias” por “niño” no solo borra identidades, también revela una voluntad de disciplinamiento ideológico. Y eso debería preocuparnos.
Eleonora Koning
DNI 28.067.414
Villa la Angostura
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