El turismo acumula 18 meses de caída y Villa La Angostura no escapa a la crisis

La industria turística argentina atraviesa la peor racha desde que existen registros oficiales, con 18 meses consecutivos de descenso en la actividad. Villa La Angostura, uno de los destinos invernales más importantes de la Patagonia, también sintió el golpe: la actual temporada fue inferior a la del año pasado, con una merma notoria en la llegada de visitantes extranjeros y nacionales.

En la localidad neuquina, la diferencia cambiaria impactó de lleno en el arribo de brasileños, tradicionalmente presentes en el invierno, y provocó una fuerte retracción en el turismo chileno. Las “patentes blancas” que años atrás se veían a diario en las calles y estacionamientos, hoy son una rareza.

Esta marcada caída de visitantes durante la temporada invernal encendió las alarmas entre empresarios hoteleros, gastronómicos y comerciantes de Villa La Angostura, considerando que esta localidad tradicionalmente aprovecha el invierno como uno de sus períodos de mayor actividad económica, cerró la temporada con indicadores por debajo de los niveles de años anteriores, y ahora enfrenta con inquietud el inicio de la temporada baja.

Sin el impulso de programas nacionales como Previaje, que en ediciones anteriores permitió sostener el flujo de turistas en meses de menor demanda, y con una nieve que llegó tarde y en menor cantidad de la esperada, la ocupación hotelera y el consumo interno se vieron resentidos. A esto se suma la cancelación o pérdida de algunos eventos deportivos que solían atraer visitantes en el invierno, generando un efecto multiplicador en la economía local.

Los referentes del sector advierten que, de no mediar acciones concretas de promoción y estímulo, los próximos meses —en particular septiembre y octubre— podrían ser los más difíciles del año. En ese período, la combinación de baja afluencia turística, altos costos operativos e inflación sostenida podría profundizar la crisis, obligando a reducir personal o incluso a cerrar temporalmente algunos establecimientos.

“Lo que nos preocupa no es solo la baja de ahora, sino la perspectiva inmediata. Sin nieve a tiempo, sin eventos y sin herramientas como el Previaje, el flujo de visitantes cae drásticamente y eso impacta en toda la cadena económica”, comentó un empresario hotelero local.

En este escenario, cámaras empresarias y autoridades municipales evalúan estrategias para atenuar el impacto, como campañas de promoción regional, descuentos especiales y la organización de actividades culturales y deportivas que permitan mantener activa la agenda turística hasta la llegada de la temporada de verano.

A nivel nacional, la tendencia es similar. Durante las recientes vacaciones de invierno, el impacto económico fue 11,2% menor que en 2024, según datos recogidos por medios especializados. Sergio Castro, exdirector nacional de Planificación y Desarrollo del Ministerio de Turismo y Deportes, no dudó en calificar el panorama como “catastrófico”, advirtiendo que la crisis golpea tanto al turismo interno como al receptivo.

Castro precisó que, pese a tratarse de una temporada alta, la ocupación hotelera promedio osciló entre el 60% y el 70%, muy por debajo de los niveles esperados. Esto se tradujo en la pérdida estimada de 300.000 puestos de trabajo en todo el país, sobre un total de un millón que genera la industria turística.

“El turismo interno es la columna vertebral para el desarrollo. Sin él, no hay posibilidad de crecimiento”, enfatizó el exfuncionario, subrayando que esta actividad moviliza economías regionales, fomenta el empleo y sostiene a miles de pymes ligadas a la gastronomía, el transporte y la hotelería.

En cuanto al turismo receptivo, la situación es igualmente preocupante. Castro advirtió sobre un desequilibrio histórico: “Por cada dos argentinos que viajan al exterior, menos de una persona ingresa al país como turista”. Esta relación negativa provocó un déficit en la balanza comercial del sector de 11.000 millones de dólares en los últimos 18 meses, cifra que representa más de la mitad del crédito otorgado por el Fondo Monetario Internacional al Gobierno nacional.

Presión económica y costos desbordados

El exfuncionario vinculó este déficit a dos factores combinados: un tipo de cambio relativamente accesible para los argentinos que viajan al exterior y un aumento desmedido de los costos internos. Desde diciembre de 2023, detalló, el turismo interno sufrió un incremento promedio del 600% en sus costos operativos.

“No hay manera de que el mercado interno pueda absorber estos valores, y con el tipo de cambio actual, quedamos desfasados internacionalmente”, lamentó. Según precisó, buena parte del crédito de 20.000 millones de dólares recibido en marzo fue destinado a compensar este desajuste cambiario.

Castro admitió que existen casos de precios excesivos y desequilibrios en la relación costo-servicio, pero pidió comprensión sobre el contexto inflacionario: “Así como a vos te aumentaron los costos en tu casa, a una industria le aumentaron lo mismo o más. Esto hace que tengas menos plata y todo te resulte mucho más caro”.

La advertencia del exfuncionario se suma a la creciente preocupación de cámaras empresarias, gobiernos provinciales y operadores privados, que temen que la racha negativa se extienda hacia el verano y comprometa seriamente la recuperación del sector.

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