La temporada de invierno en Neuquén atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. La falta de precipitaciones níveas afectó de lleno a los principales destinos de nieve de la provincia, provocando una caída significativa en la ocupación hotelera y reduciendo la estadía promedio de los visitantes.
El ministro de Turismo de Neuquén, Gustavo Fernández Capiet, reconoció públicamente que las expectativas no se cumplieron y calificó al invierno 2025 como una “temporada mala”.
“En agosto esta tendencia se profundizó, básicamente por la falta de nieve. Desde el punto de vista de las expectativas que teníamos, es una temporada mala”, admitió el funcionario en declaraciones radiales.
Según los datos oficiales, en julio la ocupación en los destinos de nieve se redujo ocho puntos porcentuales respecto al año pasado, mientras que en ciudades alternativas como Zapala la baja alcanzó los cinco puntos.
El perfil del visitante también sufrió modificaciones: el 50 % de los turistas no esquía o lo hace solo algunos días, lo que obligó a los prestadores a diversificar la oferta con actividades propias de la primavera y el verano, como trekking, caminatas con raquetas y paseos guiados.
La estadía promedio, que años atrás superaba la semana, se redujo a 5,5 noches, un dato que impacta directamente en los ingresos de hoteles, restaurantes y comercios vinculados al turismo.
Un fenómeno cíclico, pero más severo
Fernández Capiet señaló que este tipo de temporadas débiles suelen presentarse cada cinco inviernos, pero destacó que en 2025 la situación resultó particularmente adversa.
El problema, además, no se agota con la falta de nieve: “La falta de nieve pega dos veces: primero en la temporada y después en el verano, con problemas de agua que pueden afectar la producción y el turismo”, explicó.
En este contexto, subrayó el rol de la nieve artificial generada por cañones, una tecnología presente en todos los centros de esquí del mundo. Sin embargo, aclaró que su implementación es selectiva, ya que no puede cubrir la totalidad de las pistas debido a los altos costos y a la gran cantidad de agua necesaria.
Impacto en el desarrollo turístico
Más allá de la coyuntura climática, el ministro repasó las acciones de gestión llevadas adelante durante el año. Entre ellas destacó más de 120 iniciativas de promoción turística realizadas en conjunto con el sector privado, tanto en el país como en el extranjero.
Además, puso el foco en el rol estratégico de las hosterías provinciales, que funcionan como polos de atracción en zonas alejadas de los grandes centros turísticos. Actualmente, la provincia administra cinco complejos estatales, aunque reconoció que sus ingresos todavía no cubren los costos operativos.
En tres de esas hosterías se llevaron adelante este año trabajos de mantenimiento y mejoras estructurales, lo que limitó su disponibilidad, pero al mismo tiempo les permitirá mejorar su competitividad en las próximas temporadas.
La gran preocupación ahora es el efecto que la sequía tendrá en el verano, tanto en la disponibilidad de agua para las comunidades y la producción, como en la posibilidad de sostener la actividad turística en ríos y lagos.
En ese escenario, Fernández Capiet resaltó que la estrategia de la provincia pasa por adaptar la oferta turística a las condiciones climáticas, sosteniendo la articulación con municipios, ONGs y el sector privado.
“Nuestra hoja de ruta es clara: promocionar todo el año, trabajar junto al sector privado y adaptar la oferta a las condiciones que nos impone el clima”, subrayó.
Un desafío estructural
La temporada invernal 2025 en Neuquén deja en evidencia la vulnerabilidad de la actividad turística frente al cambio climático y la necesidad de diversificar propuestas más allá del esquí. La provincia enfrenta un desafío doble: mantener su posición como destino de nieve de referencia en la Patagonia y, al mismo tiempo, consolidar alternativas de turismo cultural, gastronómico y de naturaleza que puedan sostener la llegada de visitantes en contextos climáticos adversos. (LM Neuquén)



