La expansión de los alquileres turísticos informales se ha convertido en una de las principales amenazas para la hotelería y gastronomía de Villa la Angostura, San Martín de los Andes y toda la región cordillerana. El fenómeno, que se profundizó desde 2020, muestra un crecimiento sostenido del 50% anual compuesto, según relevamientos de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA). Este incremento ubica a la localidad entre las que registran mayor nivel de informalidad en todo el país, comprometiendo la competitividad de los establecimientos habilitados, la recaudación fiscal y la seguridad de los visitantes.
Un sistema de control debilitado
Fernando Giménez, Prosecretario de la Asociación Hotelera Gastronómica de San Martín de los Andes (AHGSMA), explicó en diálogo con RTN que existe un vacío en la aplicación de las ordenanzas:
“El Municipio asegura realizar inspecciones, pero los Jueces de Faltas terminan rechazando las actas y todo vuelve atrás. Así, las propiedades que operan sin habilitación continúan trabajando como si nada pasara”.
Desde la creación del Registro de Alquileres Temporarios, menos del 10% de los inmuebles que ofrecen servicios turísticos se inscribió formalmente, lo que refleja la falta de eficacia del sistema de control.
Qué significa la informalidad
Los alquileres no habilitados son casas y departamentos ofrecidos a turistas por día o por semana, pero sin contar con licencia comercial, sin medidas de seguridad obligatorias y sin estar sometidos a inspecciones sanitarias ni fiscales.
Esto les permite ofrecer precios más bajos, ya que sus costos son mínimos en comparación con los de hoteles, hosterías y cabañas registradas. Mientras los establecimientos formales deben afrontar cargas sociales, impuestos, seguros, normas de accesibilidad y estándares de seguridad, los informales operan en la sombra, sin aportar al sistema económico ni garantizar condiciones seguras para el turista.
Impacto económico: lo que se pierde
El perjuicio económico es notable y afecta en tres niveles:
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Pérdida fiscal para el Estado:
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Según cálculos de FEHGRA, por cada 100 plazas informales no declaradas, se dejan de recaudar al menos 25 millones de pesos anuales en impuestos nacionales, provinciales y municipales.
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En San Martín de los Andes, se estima que más del 50% de la oferta actual corresponde a alquileres no habilitados, lo que significa cientos de millones de pesos que no ingresan a las arcas públicas.
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Impacto en el empleo:
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El sector hotelero formal es uno de los principales generadores de empleo en la ciudad. Cada complejo habilitado demanda personal de limpieza, cocina, mantenimiento, recepción y administración.
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Al derivar turistas hacia la informalidad, se pierden puestos de trabajo genuinos y registrados, reemplazados por una economía paralela sin aportes ni protección social.
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Competencia desleal:
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Un hotel de 20 habitaciones paga impuestos municipales, IVA, Ingresos Brutos y contribuciones patronales.
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Una casa ofrecida en plataformas digitales, sin habilitación, no paga nada de esto, logrando una diferencia de precios que vuelve inviable la competencia en igualdad de condiciones.
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Seguridad y estándares en riesgo
El perjuicio no es solo económico. Los establecimientos formales están sujetos a controles de bomberos, seguros contra incendios, normativas de higiene y protocolos de evacuación. En cambio, muchos alquileres informales carecen de matafuegos, planes de emergencia o seguros de responsabilidad civil, exponiendo al turista a riesgos en caso de accidentes.
“Lo que combatimos no es la modalidad, sino la informalidad”, enfatizó Giménez. “Queremos que el turista elija libremente, pero con garantías. Necesitamos que el propietario que alquila se inscriba, pague impuestos y contribuya al bienestar de la ciudad. Hoy la competencia es desleal y el impacto es enorme en toda la economía local”.
Una problemática nacional con impacto local
La situación no es exclusiva de San Martín de los Andes. En destinos como Bariloche, Villa La Angostura o El Bolsón, la proporción de alojamientos informales también supera a la oferta registrada. El fenómeno está íntimamente ligado al auge de plataformas digitales que facilitan la comercialización directa, muchas veces sin controles efectivos.
FEHGRA advierte que, de no adoptarse medidas concretas, la tendencia seguirá en ascenso y la hotelería tradicional podría ver reducida su participación en el mercado en más de un 40% en los próximos cinco años, con consecuencias negativas para la recaudación, el empleo y la calidad del turismo.



