Orélie Antoine de Tounens fundó el Reino de la Araucanía y la Patagonia intentando formar un reino en las tierras del sur ocupando la totalidad de la Patagonia Argentina y un pequeño segmento del sur de Chile, incluso obtuvo el apoyo de un grupo comunidades indígenas, acunó su propia moneda y creó su bandera. Escribe Yayo de Mendieta.
En el convulsionado siglo XIX, mientras las jóvenes repúblicas de América del Sur buscaban consolidar sus fronteras, un abogado francés protagonizó una de las aventuras más singulares de la historia regional. Se trató de Orélie Antoine de Tounens, quien llegó a proclamarse “Rey de la Araucanía y de la Patagonia”, fundando un reino efímero que, aunque nunca fue reconocido por los Estados nacionales, sí obtuvo en su momento el apoyo de algunos caciques mapuches, poyas, puelches y tehuelches.
Tounens no solo adoptó títulos reales: también creó una bandera propia, promulgó una constitución, y hasta mandó acuñar monedas, en un intento por dotar de legitimidad a un Estado que pretendía abarcar la totalidad de la Patagonia argentina y parte del sur de Chile.
El arribo a Chile y la alianza con las comunidades indígenas
Orélie Antoine desembarcó en el puerto de Coquimbo en 1858, y tras permanecer en Valparaíso y Santiago, viajó hacia la Araucanía, ingresando desde el puerto de Valdivia. Allí conoció al lonco Quilapán, uno de los líderes mapuches que resistía la penetración del ejército chileno en plena Guerra de Arauco.

El francés supo ganarse la confianza de Quilapán al presentarle su idea de constituir un reino independiente mapuche, que sirviera como barrera frente al avance militar de Chile. El lonco le permitió entonces ingresar a territorios prohibidos para los huincas (chilenos).
Fue así que el 17 de noviembre de 1860, Tounens se proclamó Orélie Antoine I, Rey de la Araucanía, y pocos días después declaró la anexión de la Patagonia, fijando como límites:
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al norte, el río Biobío;
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al oeste, el Océano Pacífico;
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al este, el Océano Atlántico, desde el río Negro hasta el Estrecho de Magallanes.
Con ello, definía un vasto territorio que incluía tierras de la actual Argentina y Chile.
Constitución, bandera y moneda de un reino improbable
Tras proclamarse soberano, Tounens redactó una constitución que organizaba formalmente el nuevo reino. Al mismo tiempo, mandó diseñar una bandera tricolor azul, blanca y verde, símbolos que pretendían representar a la nación mapuche y su identidad independiente.

También hizo acuñar monedas con su nombre y título, con la intención de consolidar una economía propia y reforzar su investidura monárquica.

Conflicto con Chile y caída en desgracia
El autoproclamado rey viajó a Valparaíso para obtener el reconocimiento del gobierno chileno, entonces presidido por Manuel Montt. La respuesta fue negativa. Al regresar a la Araucanía, la situación empeoró: el nuevo presidente, José Joaquín Pérez, ordenó su arresto por considerarlo un perturbador del orden público.
En enero de 1862, un criado lo delató en la ribera del río Malleco. Fue detenido y trasladado a Nacimiento y luego a Los Ángeles, donde lo recluyeron en un manicomio. Solo la intervención del cónsul francés logró repatriarlo a Europa.
Regresos fallidos y muerte en el exilio
De vuelta en Francia, Tounens se presentó como rey desterrado e intentó seducir a empresarios y aventureros con su proyecto. Con apoyos parciales, realizó un segundo viaje en 1869, pero la presión militar de Chile sobre la Araucanía ya era irreversible, por lo que tuvo que huir a Buenos Aires.

Todavía insistió en dos intentos fallidos más, en 1874 y 1876, sin éxito. Finalmente, murió en Francia el 17 de septiembre de 1878, sin herederos directos.
El “reino en el exilio” y su legado
Tras su muerte, su amigo Gustave-Aquille Laviard se proclamó sucesor y hasta pidió ayuda al presidente estadounidense Grover Cleveland, que naturalmente rechazó la solicitud. Desde entonces, se instaló en París un peculiar “gobierno en el exilio”, nunca reconocido por ningún Estado, pero que hasta hoy mantiene viva la memoria del “Reino de la Araucanía y la Patagonia” emitiendo monedas conmemorativas, títulos nobiliarios y hasta sellos postales.
En tiempos recientes, el pretendiente al trono fue Philippe Boiry, conocido como “Príncipe Felipe”, quien mantuvo contactos con líderes mapuches. Incluso, el escritor chileno Antonio Gil recibió títulos honoríficos de esta excéntrica “corte real”.
La historia en el cine
El episodio inspiró en 1986 la película argentina “La película del rey”, dirigida por Carlos Sorín, que reconstruye —en tono entre documental y ficción— los intentos de filmar la increíble vida de este abogado francés que soñó con ser monarca en los confines de Sudamérica
Así, la aventura de Orélie Antoine de Tounens quedó como una de las más pintorescas utopías del siglo XIX: un reino inventado en medio de la disputa por la soberanía de la Patagonia, que aún hoy sobrevive en el imaginario histórico y cultural.
Villa la Angostura



