Sr. Director:
¿Quién piensa en los chicos?
Una vez más, las familias y los alumnos de nuestra comunidad educativa nos vemos afectados por un nuevo paro convocado por el gremio ATE. Las escuelas cerradas, las clases suspendidas y los padres reorganizando su día, intentando cumplir con el trabajo y al mismo tiempo sostener la educación de sus hijos.
No se trata de negar los reclamos laborales —que pueden ser legítimos—, sino de cuestionar el modo en que se llevan adelante. Cuando las medidas de fuerza se repiten sin límites ni responsabilidad social, terminan perjudicando siempre a los mismos: los chicos, los docentes que quieren enseñar y las familias que creen en la escuela pública.
Resulta preocupante ver cómo un gremio que decidió transformarse en un partido político utiliza los derechos de los trabajadores para fines partidarios. Ya sabemos qué tipo de políticas van a defender: las que garanticen su propio poder y no las necesidades reales de la comunidad.
La educación debería estar por encima de cualquier interés político o gremial. Es hora de que los dirigentes asuman su responsabilidad y entiendan que sin clases no hay futuro, y que los derechos de los niños también son derechos humanos.
Claudio Sebastián Pérez
Vecino de Villa La Angostura



