El último informe del Observatorio de Turismo EMPROTUR–UNRN confirmó que el aeropuerto de Bariloche vivió un invierno récord en movimiento aéreo y llegada de turistas durante la temporada 2025.
- Entre junio y septiembre ingresaron 420.200 pasajeros por vía aérea, lo que representa un incremento del 3,9% respecto al año anterior. En total se registraron 3.496 vuelos, con un crecimiento interanual del 10,4%, consolidando al aeropuerto más activo del país en temporada invernal.
Este notable desempeño también alcanzó la conectividad internacional: se contabilizaron 322 vuelos del exterior, un salto del 72,2 % respecto de 2024, impulsado por una fuerte estrategia de promoción dirigida a mercados clave como Brasil, Chile y Uruguay.
El mercado brasileño volvió a ser protagonista con 54.900 turistas arribados, un aumento del 13,4 %, y un récord absoluto de 241 vuelos directos, lo que implica un crecimiento del 111 % respecto al año previo. Las ciudades de São Paulo, Belo Horizonte y Porto Alegre se consolidaron como los principales emisores. En paralelo, Chile mantuvo 60 vuelos —niveles similares a 2024—, mientras que Uruguay mostró una leve suba con 21 operaciones.
En el plano doméstico, los vuelos nacionales crecieron un 6,5%, alcanzando 3.174 operaciones. No obstante, aún se ubicaron un 5,8% por debajo del récord histórico de 2023.
- El turismo interno aportó 349.800 pasajeros, con origen mayoritario en Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Mendoza.
La preocupación local: la bonanza aérea no llegó a Villa La Angostura
Pese a estos indicadores positivos para Bariloche, la realidad fue muy diferente para Villa La Angostura. A contramano de lo que podría esperarse de una temporada aérea récord —especialmente teniendo en cuenta la proximidad entre ambos destinos, la temporada de nieve y la tradicional combinación Cerro Bayo / Cerro Catedral—, la ocupación hotelera en Villa La Angostura no reflejó el mismo dinamismo.
Diversos prestadores turísticos de la localidad manifestaron su preocupación, ya que el incremento de turistas en Bariloche no se trasladó en forma significativa hacia la Villa, donde los niveles de pernocte fueron considerablemente más bajos que en años anteriores.
Entre los factores mencionados por operadores locales se destacan una mayor permanencia de los visitantes en Bariloche, que reforzó su oferta de actividades, eventos y promociones, el incremento del turismo de escapadas cortas, que reduce la movilidad hacia destinos cercanos, además de las diferencias de precio y disponibilidad en alojamientos, que hicieron competir desigualmente a la Villa frente a la estructura más amplia de Bariloche.
Esta combinación generó un escenario contradictorio: récords históricos en arribos y vuelos internacionales en Bariloche, mientras que Villa La Angostura atravesó un invierno con ocupación moderada, por debajo de años anteriores, aunque no se contó con el plus de los Pre Viajes que en su momento fueron una buena herramienta para el sector turístico.
Un desafío que se repite y plantea nuevos interrogantes
La distancia entre los datos del aeropuerto y la ocupación real de la Villa reabre un debate recurrente para el sector turístico local: ¿Cómo lograr que el crecimiento regional se traduzca en beneficios directos para Villa La Angostura?
Mientras Bariloche consolida su rol como hub aéreo y destino de grandes volúmenes, la Villa enfrenta el desafío de reforzar su identidad de destino boutique, capturar una porción mayor del creciente turismo brasileño, potenciar la articulación con conectividad aérea y reposicionar con fuerza su producto invernal ante mercados altamente competitivos.
El contraste entre un aeropuerto colmado y una Villa con ocupación moderada deja un mensaje claro: las cifras récord no garantizan derrame, y la planificación turística local deberá adaptarse a una realidad donde la competencia regional es cada vez más intensa.



