Los estadounidenses de la Ferrari accidentada abandonaron el hospital sin esperar el alta médica

Los dos ciudadanos estadounidenses que viajaban en la Ferrari que volcó este miércoles en cercanías de San Martín de los Andes abandonaron el hospital de Bariloche por decisión propia, sin autorización médica y pese a que aún estaban en pleno proceso de evaluación clínica.
De acuerdo con fuentes sanitarias, ambos ingresaron con contusiones y lesiones compatibles con un accidente de alta energía, pero, en un acto de evidente desobediencia, resolvieron retirarse del centro de salud sin esperar la correspondiente alta profesional.

Los ocupantes formaban parte del Ferrari Cavalcade Adventure 2025, un evento internacional que congrega a 60 vehículos de alta gama y a conductores provenientes de distintos países. Sin embargo, la jornada se vio abruptamente interrumpida luego de que uno de los autos —el mismo que terminó volcado— desacatara las indicaciones de velocidad y seguridad impartidas por la organización y por Gendarmería Nacional.
La maniobra imprudente derivó en un violento vuelco sobre la Ruta 237, lo que obligó a activar un amplio operativo de emergencia.

Suspensión inmediata del evento por “inconductas reiteradas”

A raíz del siniestro, la Secretaría de Emergencias y Gestión de Riesgos de Neuquén ordenó la suspensión inmediata del Ferrari Cavalcade. Las autoridades ya venían advirtiendo sobre maniobras temerarias por parte de algunos participantes, quienes en reiteradas oportunidades habrían ignorado las normas de tránsito y las instrucciones del personal de seguridad.

La secretaria del área, Luciana Ortiz Luna, habló ayer con el programa Engranaje de Radio Seis y fue contundente al describir la gravedad del hecho. Confirmó que la Ferrari involucrada quedó con “destrucción total”, reflejo de la velocidad y la falta de control al momento del vuelco.

“Esta tarde estaba pensada para ser una fiesta para la gente, un lindo espectáculo”, lamentó. Pero inmediatamente cuestionó el comportamiento de los pilotos:
“Hubo inconductas claras por parte de los conductores de estas Ferraris. Desobedecieron las indicaciones del personal de Gendarmería y pusieron en riesgo a todos. La verdad, gente grande… vienen acá y creen que pueden hacer cualquier cosa”, expresó con evidente indignación.

Un episodio que encendió las alarmas

El incidente no solo dejó un vehículo completamente destruido y una actividad internacional suspendida, sino que abrió un debate sobre la responsabilidad, el respeto por las normas locales y los riesgos que implica la circulación de automóviles de muy alta potencia en rutas patagónicas que requieren extrema precaución.

La conducta posterior de los ocupantes —al retirarse del hospital sin autorización— volvió a poner en el centro de la escena la actitud de los pilotos, cuestionada por autoridades, vecinos y profesionales que intervinieron en la emergencia.

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