Secuestro récord de truchas a pescadores furtivos: incautan 170 ejemplares

En un procedimiento que encendió nuevamente las alarmas sobre la pesca furtiva en la región, personal del Destacamento Nahuel Huapi secuestró 170 truchas faenadas durante un control vehicular realizado anoche en el kilómetro 2056 de la Ruta Nacional 40. Se trata de uno de los decomisos más grandes registrados en los últimos años en esta zona del Parque Nacional Nahuel Huapi.

El operativo, de rutina pero con fuerte impronta preventiva, permitió identificar una Renault Kangoo de color azul cuyos ocupantes accedieron voluntariamente a que se revisara el interior del vehículo. Al abrir las puertas, los efectivos constataron la presencia de una gran cantidad de piezas ictícolas ya procesadas y almacenadas sin medidas adecuadas de conservación.

Un relato que no coincidía con la magnitud del hallazgo

Según informaron las autoridades, al ser consultados por la carga, los ocupantes declararon que trasladaban alrededor de 100 truchas, supuestamente obtenidas en el embalse Alicurá. Ante la sospecha por el volumen detectado, se convocó de inmediato al guardaparques del destacamento Limay para formalizar las actuaciones.

Tras verificar la totalidad del cargamento, el guardaparques constató 170 truchas en el interior del vehículo, una cifra 34 veces superior al límite permitido por la normativa vigente. En esa zona, el permiso habilitante autoriza únicamente el transporte de cinco piezas por persona, según lo establecido por el Decreto 300/2022, reglamentario de la Ley 22.351 de Parques Nacionales.

Infracción labrada y grave impacto ambiental

El guardaparques procedió al secuestro inmediato del pescado y labró el acta de infracción correspondiente. La pesca furtiva en grandes cantidades constituye una falta grave, no solo por vulnerar la normativa, sino también por afectar de manera directa los ecosistemas acuáticos y la preservación de especies en ambientes sensibles como el embalse Alicurá y los cursos de agua del Parque Nacional Nahuel Huapi.

Autoridades ambientales remarcan que este tipo de prácticas ilegales tiene un fuerte impacto en la fauna ictícola, compromete la sustentabilidad de la actividad pesquera deportiva —una de las más importantes de la región— y pone en riesgo el equilibrio ecológico de ríos y lagos patagónicos.

Conductor en regla, pero sin elementos de pesca

Durante la verificación también se constató que el conductor contaba con toda la documentación vehicular al día. Llamativamente, no se hallaron elementos de pesca en el vehículo, lo que podría indicar que las piezas fueron obtenidas de manera clandestina, en otro sitio o por terceras personas.

Tras notificárseles la infracción y finalizadas las actuaciones administrativas, los ocupantes se retiraron del lugar, quedando a disposición del sumario ambiental correspondiente.

El secuestro de 170 truchas constituye un fuerte llamado de atención para reforzar los controles y para concientizar sobre la importancia de respetar las normas que buscan proteger los recursos naturales de la región, esenciales tanto para el ambiente como para el turismo y la economía local.

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