Así lo advirtió el médico que destacó el incremento de casos de personas con consumos problemáticos en nuestra localidad. “La droga crece y está entre nosotros”. Impulsa una red con varias instituciones para trabajar con estas complejas situaciones. Mirá el video con la entrevista completa.
El médico rural Wille Arrue encendió una señal de alarma al advertir el creciente número de personas con consumos problemáticos que se registran en Villa La Angostura y la región. “La droga crece y está entre nosotros”, afirmó en una entrevista con Angostura Digital Televisión, donde también anunció la conformación de una red interinstitucional para abordar esta problemática desde una mirada comunitaria.
Arrue subrayó que la clave es “ensamblar redes de contención”, articulando distintos espacios que ya trabajan de manera dispersa y que necesitan operar en coordinación para dar respuestas más efectivas.
Una red para enfrentar un problema complejo
En el primer encuentro participaron referentes del Hospital Dr. Oscar Arraiz, áreas de Desarrollo Social, Alcohólicos y Narcóticos Anónimos, la Defensoría del Pueblo, la Biblioteca Popular Osvaldo Bayer, la Secretaría de Ciudadanía del municipio, además de otros actores locales interesados en la temática.
La próxima reunión se realizará este jueves en la Casa de la Cultura y próximamente el 14 de diciembre, de 12 a 15 horas en el Centro de Convenciones, para avanzar en la conformación, fortalecimiento y desarrollo de la red.
“Estamos trabajando con compañeros y compañeras de la localidad que pertenecen a diversos espacios institucionales, y también con vecinos que se suman por motu propio, lo cual es totalmente válido”, explicó Arrue. “Son personas inquietas por la realidad social que atraviesa la región, una realidad que se volvió mucho más compleja”.
Una sociedad con potencial, pero profundamente desigual
El médico describió una Villa La Angostura con grandes posibilidades, pero atravesada por fuertes inequidades socioeconómicas. “Así como hay mucha disponibilidad de recursos, algunos tienen demasiado y muchos otros tienen muy poco. No digo que estemos en la pobreza comparado con otras regiones, pero sí en una región inequitativa, y eso se expresa en la vida social”, afirmó.
Recordó que cuando llegó para trabajar en el hospital local en 1974, situaciones como las actuales “no se registraban en esta dimensión”. Hoy, dijo, al tradicional problema del alcoholismo se suman nuevas formas de consumo: drogas ilícitas, juego compulsivo, uso problemático del celular y otras adicciones conductuales.
“Antes la medicina era más simple; hoy se nos complicó”
Arrue planteó que los cambios sociales modificaron profundamente la tarea médica y educativa. “Antes era más fácil ser médico. Había protocolos claros y problemas más concretos: una neumonía, una infección urinaria, una apendicitis. Hoy se presentan situaciones que no sabemos resolver del todo, porque involucran factores familiares, culturales y sociales”.
En la guardia del hospital, explicó, es frecuente que una persona con consumos problemáticos reciba atención de urgencia, contención breve y sea derivada nuevamente a su hogar, en muchos casos sin acompañamiento adecuado.
“Esto no ocurre por falta de voluntad, sino por impotencia. Nos pasa a nosotros en salud y también a otros sectores: le pasa a la maestra que recibe a un niño golpeado, a los trabajadores sociales, a las instituciones que no saben hacia dónde derivar”.
Una carencia estructural: falta de espacios de tratamiento
Arrue fue categórico: Villa La Angostura no cuenta con espacios específicos para el tratamiento de consumos problemáticos, y mucho menos para internaciones prolongadas.
“Lo que se hace, y no está mal, es internar cuando hay una crisis aguda. Luego viene el acompañamiento ambulatorio en la restitución social y familiar. Pero faltan dispositivos, faltan lugares donde trabajar de manera sistemática”, explicó.
El médico recordó que los consumos problemáticos arrastran no sólo a la persona afectada, sino también al entorno. “Dividen a la familia, a veces a la comunidad: algunos ayudan, otros rechazan, y todos sufren”.
Una problemática que se profundiza
Para Arrue, la creciente complejidad responde a factores culturales y económicos: Una sociedad que promueve “el consumo, la competencia y el sálvese quien pueda”, la migración creciente en toda la región, que trae nuevas necesidades y vulnerabilidades, el avance del narcotráfico, con mayor capacidad económica y presencia territorial y las prácticas asociadas como el lavado de dinero.
“Estamos más complicados que antes”, resumió. “Pero también tenemos una escala de población que nos permite trabajar con más posibilidades que en grandes ciudades”.
Construir una red comunitaria: la clave para enfrentar el problema
Arrue insiste en que la única manera de abordar problemas de alta complejidad es a través de redes interdisciplinarias e interinstitucionales. “Las redes ya existen; nuestra tarea es descubrirlas y articularlas. Cuesta convocar a las instituciones, porque ninguna es dueña del campito. Hay que compartir poder. Pero en todas hay gente solidaria y valiosa”.
A la lista de actores indispensables mencionó: Educación, Salud, Justicia, Fuerzas de seguridad, Desarrollo Social del municipio, Clubes de barrio, Organizaciones comunitarias y vecinos que quieren ayudar
Arrue remarcó que la prioridad debe ser siempre los grupos vulnerables, y que la mayoría de las personas con consumos problemáticos no requiere internación, sino acompañamiento humano y profesional.
“Se necesita gente capacitada, con actitud y aptitud para acompañar. No hay panacea, pero trabajar ensamblados puede marcar una diferencia enorme”, concluyó.
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