En medio del debate nacional que generó el proyecto de ley de libertad educativa impulsado por el Gobierno, Dolores Smith —educadora radicada en Villa La Angostura, madre de dos hijos con dislexia y discalculia y referente regional en homeschooling— aseguró que “la estructura educativa tradicional abandonó a las familias que necesitan alternativas”.
Las declaraciones fueron hechas durante una entrevista en Infobae en Vivo, conducido por Gonzalo Sánchez, María Eugenia Duffard, Ramón Indart y Cecilia Boufflet, donde Smith relató cómo su experiencia familiar la llevó a fundar un colegio digital con alcance internacional.
De una búsqueda personal a un proyecto educativo global
Smith explicó que su acercamiento al homeschooling no fue una elección ideológica sino una respuesta desesperada ante la falta de opciones para sus hijos: “No se trató de una elección voluntaria, sino de una salida a la angustia y la falta de contención del sistema actual”, afirmó.
Contó que sus hijos no lograban adaptarse al formato escolar tradicional y que “la ausencia de opciones para necesidades especiales en los pueblos chicos” la obligó a investigar otros caminos. Primero llegó al homeschooling, luego a la educación digital y finalmente a la creación de un colegio online en Estados Unidos, luego de comprobar los buenos resultados del modelo.
“En tres años pasamos de educar a mis propios hijos a tener 500 estudiantes. Esperamos duplicar ese número el año que viene y ya tenemos alumnos en Mongolia, España, Brasil, Uruguay, Estados Unidos y otros países”, detalló
Homeschooling y educación digital: diferencias y alcances
Durante la entrevista, Smith remarcó la diferencia entre modelos:
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Homeschooling:
La familia define los contenidos y ritmos educativos, aunque luego se validen ante el sistema.
“Requiere que los padres sean actores primordiales. No todos tienen el tiempo, pero para ciertos casos es fundamental”, explicó. - Educación digital a distancia:
La currícula es estatal, los contenidos son uniformes y se trabajan mediante plataformas.
“No es homeschooling: el Estado fija los contenidos, y no hay presencialidad ni socialización clásica”, aclaró.
Para Smith, el proyecto de ley en debate visibiliza a miles de familias que hoy educan por fuera del sistema formal. Se estima que en Argentina existen entre 20.000 y 25.000 familias en esta situación.
Comparó el modelo argentino con el estadounidense, donde la ley reconoce a la familia como pilar educativo y el Estado cumple un rol subsidiario: “La ley argentina es casi idéntica. Reconoce el valor de la implicación familiar, algo imprescindible para chicos con Asperger, discalculia o necesidades especiales”.
No obstante, marcó matices sobre la realidad local: “La escuela en Argentina cumple también funciones alimentarias y de cuidado. Cualquier cambio requiere pensar cómo adaptar estos modelos a nuestras realidades”.
Smith reconoció que la socialización es el punto débil del homeschooling. Por eso, en su colegio digital dejan algunas materias afuera del entorno virtual: “Arte, educación física y música deben tomarse presencialmente. Es fundamental garantizar espacios de socialización genuina”.
Padres educadores y acceso a especialistas
Smith también habló de las limitaciones de las familias para asumir todos los contenidos: “Yo tercericé inglés y matemáticas porque no tenía la formación necesaria. Es clave elegir cuidadosamente a los docentes y el contenido al que acceden los chicos”.
Destacó, además, que el modelo personalizado permite avanzar al ritmo de cada estudiante: “Si un chico necesita más tiempo, lo tiene. Si avanza más rápido, también. Sobre todo en matemáticas, la atención individual hace una diferencia enorme”.
La educadora comparó el esquema argentino con el estadounidense, donde el subsidio estatal sigue al alumno: “Eso obliga a las escuelas a mejorar sus propuestas. En Argentina hay que debatir cómo adaptarlo de forma justa y equitativa”.
En el tramo final de la entrevista, Smith invitó a apoyar la petición para legalizar formalmente la educación no presencial en el país: “En Change.org hay una campaña para acompañar la legalización de la educación no presencial”.
Y concluyó con un llamado a reconocer la diversidad de realidades educativas: “El Estado debe tomar conciencia de que existen familias que necesitan alternativas formales, legales y visibles. Este proyecto de ley puede convertirse en una verdadera herramienta de inclusión para los chicos con necesidades educativas especiales”.



