La tragedia vial ocurrida en Villa La Angostura el pasado 13 de febrero de 2024 volvió a poner en evidencia las consecuencias devastadoras e irreversibles de conducir bajo los efectos del alcohol. Familiares y allegados de Gustavo Garro, un vecino muy querido de la localidad, reclaman justicia tras su muerte y cuestionan una decisión judicial que, aseguran, deja un profundo sabor a impunidad.
El hecho ocurrió alrededor de las 6:20 de la madrugada, cuando Gustavo Garro salía de su trabajo y se dirigía a su hogar. En la intersección de la Avenida de los Siete Lagos y el Boulevard Quetrihue, fue violentamente embestido de frente por un automóvil Chevrolet Astra conducido por un hombre que manejaba alcoholizado. El impacto le provocó múltiples fracturas y un traumatismo de cráneo grave, derivando posteriormente en muerte cerebral.
Según confirmaron las autoridades, el conductor tenía 2,4 gramos de alcohol por litro de sangre, más del doble del límite que agrava penalmente este tipo de delitos. A pesar de ello, los familiares denunciaron que esta semana se resolvió que el responsable no irá a prisión, bajo el argumento de que “no estaba en sus cinco sentidos” al momento del atropello, una explicación que generó profunda indignación.

En diálogo con LA ANGOSTURA DIGITAL, la familia expresó su dolor y su bronca: “Queremos recordar que Gustavo era un hombre bueno, sano y trabajador. Tenía muchas ganas de vivir. Su partida dejó a una mujer sola criando a su hija de apenas siete años, que lo extraña todos los días, y a dos hijastros que lo amaban como a su papá”.
El daño causado va mucho más allá de una estadística vial. Gustavo no solo perdió la vida de manera absurda e injusta, sino que también le fue arrebatada la posibilidad de ver crecer a su hija, de acompañar a su familia y de conocer a sus dos nietos, a quienes nunca podrá abrazar. “Por culpa de un borracho al volante, todo eso fue arrancado de un momento a otro”, lamentaron.

Desde el punto de vista judicial, el 18 de noviembre del año pasado el fiscal jefe Gastón Ávila había formulado cargos contra el imputado, identificado como B.C.B., a quien se acusó de homicidio culposo calificado por conducir con un nivel de alcoholemia superior a un gramo por litro de sangre, en calidad de autor. La teoría del Ministerio Público Fiscal confirmó que el acusado manejaba de forma imprudente y antirreglamentaria al momento del impacto.
- Noticia vinculada: “Reclaman justicia por Gustavo Garro que murió al ser atropellado por un conductor alcoholizado”
Como medidas cautelares, en aquel momento se dispuso la prohibición de salir del país y la obligación de presentarse cada quince días en la Comisaría 28 de la ciudad, requerimientos que contaron también con el aval del abogado querellante que representa a la familia de la víctima.
Hoy en día, los familiares de Gustavo consideran que el fallo de la semana pasada resulta insuficiente frente a la magnitud del daño causado. “Lamentablemente sentimos que todo va a quedar en la nada. La justicia deja mucho que desear en todo el país y particularmente en este pueblo. Queríamos que todos sepan lo que pasó con Gustavo y cómo le arrebataron la vida de un momento a otro”, expresaron.
El caso de Gustavo Garro vuelve a encender una alarma social: conducir alcoholizado no es un error menor, es una conducta criminal que destruye vidas, familias y futuros. Las consecuencias no se borran con el tiempo ni con fallos judiciales cuestionados. Cada decisión irresponsable al volante puede convertirse en una sentencia de muerte para personas inocentes.



