Presentarán en febrero el plan buscando reordenar el crecimiento explosivo de Villa La Angostura

El próximo mes de febrero será presentado ante el Concejo Deliberante el nuevo plan de ordenamiento territorial de Villa La Angostura, una propuesta integral que busca encauzar el crecimiento urbano de la localidad luego de más de quince años de fuerte expansión. Así lo anticipó a LA ANGOSTURA DIGITAL el arquitecto Roberto Monteverde, quien encabeza el equipo técnico de la Consultora IGC y que desde hace casi un año trabaja junto a funcionarios municipales, instituciones, concejales y distintos actores de la comunidad.

El objetivo central del trabajo es revertir los desequilibrios generados por un crecimiento acelerado, especialmente a partir de la erupción del complejo volcánico Cordón Caulle–Puyehue, cuando se aprobaron ordenanzas de emergencia que flexibilizaron los índices de construcción. Aquellas medidas, pensadas para un contexto excepcional, derivaron en la proliferación de complejos de departamentos —en su mayoría de una sola habitación— muchos de los cuales aún se encuentran en obra.

En una entrevista con LA ANGOSTURA DIGITAL, Monteverde explicó que el Informe Final estará estructurado en lo que denominó el “Tríptico VLA”, compuesto por tres herramientas clave:

  1. un Plan de Ordenamiento Territorial,

  2. un Código Urbanístico, y

  3. un Reglamento de Edificación.

“Estamos ajustando los últimos contenidos junto a los equipos municipales para cerrar el trabajo durante febrero y poder presentarlo en el inicio de las sesiones del Concejo”, señaló.

Densificación ordenada y equilibrio con el turismo

Consultado sobre cómo ordenar la explosión de construcciones de departamentos sin afectar la oferta turística tradicional —especialmente las viviendas habilitadas como Alojamiento Turístico Temporario (ATT)—, Monteverde indicó que la respuesta combina planificación urbana y política turística.

Desde el punto de vista urbanístico, el plan identifica áreas específicas para la vivienda colectiva, definidas como zonas de densidad focalizada. Esta estrategia busca ordenar el desarrollo urbano sin alterar la identidad y la tranquilidad propias de la vida cotidiana en la villa. Además, se propone la modificación de algunas normativas, como las vinculadas a estacionamientos, con el objetivo de desalentar la proliferación de unidades habitacionales de muy pequeña superficie.

Entre los aspectos que más llamaron la atención del equipo técnico al analizar la Villa actual —en comparación con experiencias previas en la misma localidad—, Monteverde destacó la excesiva subdivisión y parcelamiento del suelo, el fuerte aumento de nuevas construcciones sin un correlato en el desarrollo de infraestructura básica (vial, agua, cloacas, gas y energía) y las crecientes dificultades de la población permanente para acceder a la vivienda.

A ello se suma, según indicó, un marcado desequilibrio entre la capacidad económica de los emprendimientos inmobiliarios y la escasez de recursos públicos para afrontar las externalidades que genera el proceso de crecimiento urbano.

Consensos políticos y reglas claras

Uno de los desafíos centrales del nuevo ordenamiento es garantizar su continuidad en el tiempo y evitar que futuras excepciones terminen desvirtuando las normas. En ese sentido, Monteverde subrayó la participación activa y propositiva de los concejales durante todo el proceso, tanto en talleres abiertos como en instancias de trabajo más específicas.

“En cada misión de trabajo se realizaron jornadas extensas entre el Concejo y el equipo técnico, donde se profundizó en los temas más críticos del tríptico, buscando acuerdos y ajustes para llegar a una propuesta con el mayor consenso posible”, explicó. Con los cambios incorporados en diciembre, aseguró, se logró una base sólida de acuerdos técnicos y políticos.

Al hacer un balance del proceso, Monteverde resaltó la voluntad de los actores locales de involucrarse en la construcción de una estrategia de ordenamiento territorial, aun cuando persisten diferencias puntuales dentro de un amplio marco de coincidencias.

Respecto al contenido del plan, sostuvo que el Tríptico de Ordenamiento Territorial aportará herramientas concretas para:

  • ordenar el crecimiento de la ciudad,

  • preservar el ambiente y el paisaje,

  • prever la localización de equipamientos estratégicos,

  • y orientar las inversiones públicas y privadas.

El Código Urbanístico dará soporte normativo al plan, fijará indicadores de edificabilidad e incorporará instrumentos de gestión que permitan al municipio asumir un rol más activo, articular con otros organismos y generar mecanismos de financiamiento para infraestructura y políticas de acceso a la vivienda. Por su parte, el Reglamento de Edificación buscará garantizar construcciones armónicas con el entorno natural y un sistema de control más simple y efectivo.

De cara al futuro inmediato, el arquitecto adelantó que será clave poner en marcha iniciativas de corto plazo que marquen el inicio de una nueva etapa para Villa La Angostura, fortalecer los equipos técnicos locales y avanzar en la simplificación y digitalización de trámites, con el fin de agilizar la gestión cotidiana y concentrar esfuerzos en los desafíos estructurales del desarrollo urbano.

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