Un principio de incendio forestal estuvo a punto de desatarse el viernes último en Villa Traful, cuando un cable eléctrico en mal estado se sobrecalentó y comenzó a prender fuego la vegetación seca de un barrio ubicado frente a las cabañas Rucalaf. Gracias a la rápida intervención de turistas oriundos de Chos Malal y de algunos vecinos, el foco ígneo pudo ser sofocado antes de que se propagara y generara consecuencias mucho más graves.
El siniestro se produjo en un contexto de emergencia ígnea en toda la región, lo que incrementa el riesgo y la preocupación de los habitantes. Según relataron testigos, el fuego se inició a partir del sobrecalentamiento de un cable de electricidad que sale de un multipilar y alimenta a varias viviendas destinadas al alquiler, el cual se encontraba tendido sobre los yuyos, sin ningún tipo de protección ni control.
Uno de los vecinos expresó su indignación en diálogo con LA ANGOSTURA DIGITAL, al advertir que “en plena emergencia ígnea, la imprudencia, la desidia y la falta de empatía con los vecinos casi nos llevan a un desastre”. En ese sentido, remarcó que la situación pudo haber terminado de manera trágica: “Lo más terrorífico es que, por desconocimiento, la gente intentaba apagar el fuego con baldes de agua, sin saber que se trataba de un cable con corriente. Podrían haberse electrocutado y, además, el incendio podría haberse propagado por todo el pueblo”.
A pesar de la gravedad del episodio, la situación no fue corregida de manera adecuada. De acuerdo a lo denunciado por los vecinos, el propietario del tendido eléctrico simplemente “parchó” el cable y volvió a colocarlo sobre la vegetación, como si nada hubiera ocurrido, sin que se registrara la intervención de ninguna autoridad.

El cable, de más de 100 metros de longitud y 2,5 milímetros de diámetro, continúa expuesto sobre los pastizales, representando un peligro latente. “No hay autoridad que le ponga un límite a esta situación. Las respuestas que recibimos son siempre las mismas: ‘no es mi competencia’, ‘no soy autoridad de aplicación’, ‘no puedo hacer nada’”, lamentó el vecino.
Finalmente, cuestionó el contraste entre el despliegue de recursos para combatir incendios y la falta de acciones preventivas: “Me pregunto de qué sirve todo el operativo para apagar incendios si no se actúa para evitarlos, en casos como este que saltan a la vista. El cable será privado y los alquileres también, pero los daños pueden afectarnos a todos. Que alguien se haga cargo, y si el causante tiene que pagar, que pague”.
El episodio volvió a encender las alarmas sobre la falta de controles, la precariedad de algunas instalaciones eléctricas y la necesidad urgente de reforzar las políticas de prevención, especialmente en un contexto de alto riesgo de incendios forestales en la región cordillerana.



