Malestar por la gestión del tránsito y la limpieza urbana en Villa La Angostura

Sr. Director:

Buenos días vecinos, turistas y autoridades responsables de nuestra querida Villa La Angostura:

Quiero aprovechar este espacio para expresar el profundo malestar e impotencia que siento y que, estoy convencida, comparten muchos vecinos frente a situaciones cotidianas que afectan la convivencia y la imagen de nuestro pueblo. En plena temporada de verano, cuando nuestros lagos, montañas y paisajes únicos deberían ser el centro de atención de quienes nos visitan, nos encontramos con realidades que empañan ese atractivo natural y generan frustración tanto en residentes como en turistas.

En primer lugar, resulta inevitable referirse al accionar de parte del personal de tránsito, en especial de algunas inspectoras cuya actitud ha despertado un rechazo generalizado. La función que deberían cumplir es clara: educar, orientar y garantizar la seguridad vial. Sin embargo, en reiteradas ocasiones se observa que su labor se orienta casi exclusivamente a un fin recaudatorio, aprovechándose del desconocimiento de las normas por parte de la población y, especialmente, de los turistas que llegan a nuestra localidad.

La falta de educación, el trato soberbio y la ausencia total de explicaciones al momento de labrar infracciones resultan alarmantes. Se aplica una política de “cero tolerancia” que no contempla la orientación ni la posibilidad de corregir conductas, sino que se limita a sancionar. Esta actitud transmite la idea de que algunos funcionarios se consideran por encima de los ciudadanos, dueños absolutos de la verdad e inmunes a cualquier tipo de cuestionamiento.

Un ejemplo claro de esta situación quedó expuesto recientemente en un video que circuló en redes sociales, donde dos inspectoras de tránsito se negaron a identificarse ante el pedido legítimo de un turista que había sido multado. Este comportamiento no solo contradice los principios básicos de transparencia y responsabilidad que deben regir a todo funcionario público, sino que además proyecta una imagen negativa de Villa La Angostura, capaz de desalentar futuras visitas. Nadie es dueño de las calles ni de la verdad: todos merecemos un trato respetuoso y digno.

A esto se suma la excesiva presencia de inspectores de tránsito en el centro de la localidad. En apenas cuatro cuadras del casco urbano principal se concentran numerosos agentes, generando una verdadera contaminación visual que contrasta con la belleza natural del entorno. Resulta llamativo que, en localidades vecinas como San Martín de los Andes, se pueda transitar durante días sin ver inspectores en cada esquina y, aun así, no observar vehículos mal estacionados ni invadiendo plazas o veredas.

Esto demuestra que el orden vial no depende únicamente de la cantidad de personal, sino de una gestión inteligente, del sentido común de la comunidad y de un trabajo previo de educación y prevención. En Villa La Angostura, lamentablemente, parece priorizarse la sanción por sobre la concientización, lo que termina generando más enojo que soluciones.

Por otra parte, la situación de la basura en la ciudad resulta verdaderamente preocupante. Los tachos desbordados y los residuos acumulados en distintos puntos del pueblo ofrecen una imagen lamentable y representan un riesgo sanitario. Nuestros paisajes son un patrimonio que deberíamos cuidar y mostrar con orgullo, pero la falta de coordinación en la recolección de residuos conspira contra ese objetivo.

Si bien es cierto que durante la temporada alta aumenta considerablemente la cantidad de basura generada, esto debería ser previsto con antelación. La deficiente gestión de los residuos se transforma en una vergüenza cuando pensamos en la imagen que se llevan quienes eligen Villa La Angostura como destino turístico.

Considero imprescindible que las autoridades tomen cartas en el asunto y revisen en profundidad la gestión de estos servicios públicos. El rol del personal de tránsito debe volver a enfocarse en la educación y la seguridad vial, estableciendo protocolos claros de identificación y trato respetuoso. Del mismo modo, resulta urgente mejorar la coordinación en la recolección de residuos, aumentar la frecuencia del servicio en temporada alta y evaluar si los puntos de acopio existentes son suficientes para la demanda actual.

Villa La Angostura merece que su incomparable belleza natural esté acompañada por una gestión urbana eficiente y un trato humano y respetuoso hacia quienes vivimos aquí y hacia quienes nos visitan.

Atentamente,

Rosa Fernández Sánchez
Villa La Angostura

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