Buscan adquirir una chipeadora grande industrial para reducir el riesgo de incendios por acumulación de residuos forestales

La enorme -y peligrosa-pila de residuos vegetales que todavía se acopia en la Planta de Tratamiento

En medio de la emergencia ígnea que continúa vigente en la provincia del Neuquén, la Municipalidad de Villa La Angostura gestiona fondos para poder comprar – no se descarta que sea una donación a través de una Fundación- de una chipeadora industrial de gran porte con el objetivo de resolver la creciente acumulación de residuos forestales que hoy representa un riesgo potencial de incendios.

El anuncio fue realizado por el subsecretario de Atención al Vecino, Alejo Silva Grecchi en una entrevista con el noticiero de Angostura Digital Televisión, quien explicó que actualmente se encuentran gestionando los fondos necesarios para adquirir esta maquinaria de mayor capacidad. Según indicó, las chipeadoras con las que cuenta hoy el municipio resultan insuficientes frente al volumen de restos vegetales que se generan a partir de la poda de árboles, cercos y tareas de mantenimiento de espacios verdes.

El funcionario señaló además que la resina de los pinos —muy presentes en la región— suele dañar rápidamente las máquinas más pequeñas, lo que limita aún más su uso y la capacidad de procesar el material acumulado.

Un problema que genera alto riesgo de incendio

En la actualidad, gran parte de los residuos vegetales se almacenan de forma provisoria en un sector del Macrolote 5. Sin embargo, desde el gobierno municipal reconocen que esta alternativa es solo temporal y que se necesita una solución estructural para evitar que el problema continúe agravándose.

La situación llegó incluso a generar un fuerte colapso en la Planta de Tratamiento de Residuos de la localidad, donde el acopio de material vegetal alcanzó montículos de más de 15 metros de altura. Este tipo de acumulación representa un escenario de extremo riesgo ante la posibilidad de un incendio, ya que la gran cantidad de material seco podría alimentar rápidamente las llamas y dificultar seriamente cualquier tarea de control.

Por este motivo, durante el verano se dispuso la prohibición de trasladar nuevos residuos forestales hacia ese sector por parte de los vecinos, una medida preventiva adoptada en el contexto de la emergencia ígnea que mantiene vigente la provincia.

La dificultad de controlar los residuos forestales domiciliarios

En una entrevista con Angostura Digital Televisión, Silva Grecchi explicó que la situación también plantea un desafío social y laboral.

“El decreto provincial establece la emergencia ígnea, pero no se les puede impedir a los vecinos cortar cercos o realizar tareas de mantenimiento, porque hay muchas personas que viven de cortar pasto o podar jardines. Si no lo hicieran, se quedarían sin trabajo”, explicó.

En ese sentido, el funcionario pidió colaboración a los vecinos para reducir el riesgo: quienes realicen podas o cortes en sus propiedades deben mantener los residuos forestales dentro de sus terrenos hasta que llegue la época habilitada para las quemas controladas o, en su defecto, enterrarlos.

Silva Grecchi destacó además el trabajo coordinado que se viene realizando con distintos organismos, entre ellos el EPEN, particularmente en las tareas de poda preventiva bajo líneas eléctricas.

“Estamos trabajando muy bien con el EPEN. Ellos realizan las podas y nosotros acompañamos con el camión para retirar el material. Todo eso lo estamos llevando al sector de acopio del Macrolote 5 hasta que podamos hacer una quema controlada”, detalló.

Sin embargo, advirtió que el volumen de residuos forestales continúa creciendo, lo que genera otro problema: muchos vecinos terminan acumulando el material en sus terrenos o lo arrojan en baldíos o calles, incrementando así el riesgo de incendios en distintos puntos de la localidad.

Una chipeadora industrial grande como solución

La adquisición de una chipeadora industrial permitiría triturar grandes volúmenes de ramas y restos de poda, incluso aquellos con alto contenido de resina como el pino. El material resultante —conocido como “chip”— puede reutilizarse de diversas maneras, reduciendo al mismo tiempo el volumen del residuo y el riesgo ambiental.

Entre los posibles usos del chippeo se encuentran la producción de compost, la cobertura de suelos en espacios verdes o la parquización de plazas y paseos.

Proyectos para mejorar espacios públicos

En ese sentido, el funcionario mencionó un proyecto que podría aprovechar este material en el barrio El Mallín. Allí, personal municipal del cementerio y de juntas vecinales realizó recientemente una importante limpieza del canal que atraviesa el barrio, retirando grandes cantidades de residuos.

El plan es utilizar el material triturado para mejorar las márgenes del canal, generando un espacio recreativo para los vecinos con senderos, bancos e iluminación.

La idea es que este sector pueda convertirse en un paseo verde para el barrio y que iniciativas similares puedan replicarse en otras plazas y espacios públicos de la localidad.

Mientras tanto, desde el municipio insisten en que la gestión de los residuos forestales se ha transformado en una prioridad urgente, especialmente en un contexto climático y ambiental donde el riesgo de incendios forestales sigue siendo una de las mayores amenazas para la región cordillerana

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