La temporada de pesca 2025–2026 en Villa La Angostura quedará en la memoria de pescadores y guías como una de las más complejas de los últimos años. El verano estuvo atravesado por temperaturas extremas, una prolongada sequía y niveles de agua inusualmente bajos en ríos y lagos de la región cordillerana. Sin embargo, como suele suceder en la pesca deportiva, las condiciones adversas también trajeron sorpresas y recompensas para quienes supieron adaptarse al comportamiento del ambiente.
Durante gran parte de la temporada estival el calor intenso generó preocupación en toda la zona cordillerana. Los bosques atravesaron un período particularmente seco y el riesgo de incendios forestales se mantuvo elevado durante varias semanas. Afortunadamente, el área del Parque Nacional Nahuel Huapi no registró incendios de gran magnitud y, con el correr de febrero, las temperaturas comenzaron a descender, permitiendo cierta recuperación en las condiciones ambientales.

Uno de los factores que más influyó en la pesca fue la marcada bajante de los cursos de agua. Tanto ríos como lagos presentaron niveles muy por debajo de lo habitual para la época. En algunos sectores, pequeños arroyos prácticamente desaparecieron entre las piedras, perdiendo incluso su cauce visible. El Río Limay registró una disminución significativa en su caudal, lo que limitó el acceso a varios de los sectores clásicos de pesca y obligó a pescadores y guías a buscar nuevas alternativas.
Los lagos también reflejaron los efectos del verano seco. En el Lago Espejo y el Lago Correntoso las altas temperaturas modificaron el comportamiento habitual de las truchas, que tendieron a desplazarse hacia zonas más profundas y frías. En cambio, el Lago Nahuel Huapi mostró mayor estabilidad durante la temporada y permitió capturas de muy buena calidad en distintos momentos del verano.

Paradójicamente, uno de los aspectos más destacados de la temporada fue el tamaño y la calidad de los peces obtenidos. Aunque en algunos ambientes las capturas fueron menos numerosas que en años anteriores, muchos pescadores lograron ejemplares de gran porte. Truchas robustas, bien alimentadas y con colores intensos aparecieron en distintos puntos de pesca. Especialistas del sector coinciden en que la escasez de agua concentró a los peces en sectores más profundos y productivos, favoreciendo a quienes lograron interpretar correctamente las condiciones del entorno.
En cuanto a las técnicas utilizadas, la pesca con mosca mostró mejores resultados trabajando bajo la superficie. Las líneas de hundimiento y las imitaciones de pequeños peces resultaron particularmente efectivas durante buena parte del verano. En spinning, los señuelos en tonos dorados y naranjas se destacaron por su rendimiento en distintos ambientes. Para quienes practicaron trolling en los lagos, la clave estuvo en experimentar con distintas profundidades, ya que el bajo nivel de agua obligó a modificar las estrategias tradicionales.

El movimiento turístico vinculado a la pesca deportiva también mostró algunos cambios. La temporada fue más moderada en comparación con otros años, en parte debido a la aparición de nuevos destinos de pesca que compiten dentro de la región patagónica. No obstante, esta menor presión de pescadores tuvo un efecto positivo: quienes eligieron visitar la zona pudieron disfrutar de jornadas más tranquilas y de experiencias más personalizadas junto a los guías locales.
A pesar de las dificultades que presentó el verano, el balance general entre los pescadores es positivo. Fue una temporada exigente, que demandó mayor lectura del entorno y adaptación constante, pero que también ofreció momentos memorables y capturas destacadas.
Ahora comienza una etapa que muchos consideran la mejor del calendario de pesca en la Patagonia. Con la llegada del otoño, las temperaturas comienzan a descender y las truchas incrementan su actividad alimenticia en preparación para el invierno. Los meses de marzo, abril y mayo suelen regalar algunas de las jornadas más productivas del año en los ríos y lagos de la región.
Quizás todavía esté por aparecer ese gran ejemplar que toda temporada promete y que, por ahora, sigue escondido en las aguas profundas.
- Informe elaborado para LA ANGOSTURA DIGITAL en base a la observación directa durante la temporada 2025–2026 en el área del Parque Nacional Nahuel Huapi por Hugo “Colo” Dezurko, Guía de Pesca habilitado por el Parque Nacional Nahuel Huapi.



