El CIEFAP advirtió sobre la creciente presencia de Amanita muscaria en la región andino patagónica. Se trata de una especie exótica que ya se ha adaptado a ambientes naturales y representa riesgos para la salud humana y animal, especialmente durante el otoño.
El Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP) emitió una advertencia ante la expansión de la Amanita muscaria, un hongo fácilmente reconocible por su sombrero rojo con manchas blancas, que ha comenzado a colonizar distintos ambientes naturales de la Patagonia.
Tradicionalmente asociada a bosques del hemisferio norte y a plantaciones de coníferas, investigaciones recientes confirmaron que esta especie logró adaptarse a ecosistemas locales. Incluso, fue detectada en asociación con raíces de especies nativas de la familia Nothofagaceae, lo que evidencia un proceso de expansión más complejo de lo previsto.
El alerta surge de un proyecto encabezado por la investigadora Eugenia Salgado Salomón, junto a la becaria Paula Giles (CIEFAP–CONICET) y un equipo integrado por especialistas como Carolina Barroetaveña, Belén Pildain y la estudiante Noelia Carrión.
Los estudios desarrollados entre 2025 y 2026 no solo confirmaron la presencia del hongo en bosques protegidos de la región, sino que también avanzaron en herramientas para monitorear su dispersión. Estos datos resultan clave para comprender su impacto ecológico y diseñar estrategias de manejo en los ecosistemas afectados.

Riesgos para la salud
Desde el organismo remarcaron que la Amanita muscaria es un hongo tóxico. Su consumo puede provocar cuadros de intoxicación con síntomas como:
- Náuseas y vómitos
- Dolor abdominal
- Confusión y alteraciones neurológicas
- Deshidratación
En personas con enfermedades preexistentes —especialmente cardíacas, renales o hepáticas— las complicaciones pueden ser más graves.
Impacto en mascotas
El riesgo también alcanza a los animales domésticos. Perros y gatos que ingieren estos hongos pueden presentar: vómitos y desorientación, temblores o convulsiones y cuadros severos con riesgo de vida
Por este motivo, se recomienda extremar los cuidados durante paseos en zonas boscosas.
Desde el CIEFAP aconsejan observar los hongos sin manipularlos, no recolectarlos ni consumirlos, evitar que niños o mascotas entren en contacto y consultar ante cualquier sospecha de intoxicación.
La presencia creciente de esta especie en la Patagonia refuerza la necesidad de generar conciencia sobre los riesgos asociados a los hongos silvestres, especialmente en épocas como el otoño, cuando su aparición es más frecuente y visible.
Para consultas o más información, el organismo puso a disposición el correo: [email protected].



