Luego de los difíciles momentos que se vivieron en el Juzgado Multifueros cuando una joven víctima de abuso sexual y su madre realizaron una protesta, este miércoles marcharon en señal de repudio del accionar policial y de la decisión del Juzgado
Comunicado de la Biblioteca Popular Osvaldo Bayer
Fueron a reclamar a la fiscalía y las detuvieron. La compañera que fue a reclamar por ellas, detenida también. Tres mujeres criminalizadas por gritar lo que la justicia se niega a entender.
¿A quién cuida esta justicia? ¿Qué les decimos a las infancias, cómo las miramos a los ojitos, de qué futuros les hablamos?
Revictimización. La misma fuerza que debía cuidarlas. No es el nervio de un policía suelto: es la institución haciendo lo que sabe hacer, disciplinar al que reclama justicia.
Y mientras discutimos qué merece el monstruo, dejamos de ver lo demás: que esto no es una rareza, sino la punta de algo mucho más extendido y cotidiano. Que el abuso no es un rayo que cae una vez, sino una forma vieja de recordar y afirmar las tramas de poder.
Es la misma lógica de siempre: la que avanza sobre los territorios avanza también sobre los cuerpos. Despojar, apropiarse, normalizar la violencia, conseguir impunidad.

Cada vez que no hay justicia, al que abusó le devuelven intacto el mismo pueblo donde su víctima todavía busca refugio.
Y nuestro cuerpo es el primer territorio, el lugar donde habitamos y somos habitados. Defenderlo es defender lo común.
Tanta historia y tantas personas ya se han pasado la vida nombrando a los que el poder quiso borrar. Sabemos que la memoria también es justicia, y que el silencio siempre juega para el más fuerte.
Nos toca al pueblo hacer memoria, para que la violencia sobre los cuerpos no quede impune. Por eso hoy marchamos.
Exigir justicia no puede ser delito.
Y vamos por algo más grande: el derecho al futuro. Frente a tantas violencias, seguir existiendo, y sostener la vida entre todos. Porque nadie se sostiene solo. La vida se sostiene cuidándonos.




