Sr. Director:
Hoy, 10 de julio, se cumplen cuatro años desde que el mundo se volvió un poco más frío y mi corazón se partió para siempre. Te fuiste en una madrugada de nieve, en un silencio tan tuyo, como si hubieras elegido marcharte solito para no vernos sufrir. Y aunque hoy tu ausencia quema y duele en lo más profundo, el orgullo de ser tu hija me sostiene.
Fuiste un hombre de pocas palabras pero de un alma inmensa. Un padre ejemplar, un trabajador incansable que se ganó cada centavo con la frente en alto y las manos limpias. Sé que el mundo olvida rápido, pero yo no olvido, papá. No olvido al policía que ayudó a tantos sin pedir nada a cambio, al vecino solidario, al hombre sencillo que jamás necesitó ostentar para ser grande.
”Quizás hoy muchos no te nombren, viejito, pero en cada rincón de mi vida tu recuerdo sigue vivo. Me enseñaste el valor de la honestidad con tu ejemplo, no con discursos. Te amo, te extraño con el alma hecha pedazos, y te amaré hasta el último de mis días”.
Te amo MANUEL MEDEL.
Tu hija, Marina Medel
Villa la Angostura



