El descubrimiento se produjo en el Valle del Covunco, cerca de Mariano Moreno, donde un vecino encontró restos fósiles de un gliptodonte que habitó la región durante el Pleistoceno.
El hallazgo movilizó a especialistas del Museo Provincial de Minería Olsacher, la Dirección de Patrimonio Cultural y la Policía provincial, en un operativo que podría aportar información inédita sobre la megafauna que vivió en Neuquén antes de la desaparición de estos gigantes prehistóricos.
El hallazgo de una importante porción de la coraza de un gliptodonte en el Valle del Covunco, en cercanías de Mariano Moreno, despertó un enorme interés científico en Neuquén y dio inicio a un amplio operativo de rescate paleontológico encabezado por el Gobierno provincial junto con el Museo Provincial de Minería “Profesor Juan A. Olsacher” (MOZ), de Zapala.
Los restos fueron descubiertos por un vecino de Mariano Moreno, quien realizó la denuncia correspondiente ante el museo. A partir de ese aviso, especialistas de la Dirección Provincial de Patrimonio Cultural coordinaron un trabajo interdisciplinario para recuperar el material fósil y explorar el área ante la posibilidad de encontrar nuevos ejemplares pertenecientes a la megafauna que habitó la Patagonia durante el Pleistoceno.
La directora de Patrimonio Cultural, Claudia Della Negra, explicó que la denuncia permitió organizar un operativo destinado no solo al rescate del gliptodonte, sino también a la búsqueda de otros posibles fósiles de mamíferos de la misma época geológica presentes en los afloramientos del sector.

La funcionaria destacó que la conservación de una parte significativa de la coraza convierte al ejemplar en un registro paleontológico de gran relevancia para Neuquén, ya que permitirá profundizar el conocimiento sobre las distintas especies de gliptodontes que habitaron la provincia durante los últimos miles de años de la Edad de Hielo.
Un trabajo científico y logístico de gran complejidad
El rescate requiere una importante logística debido al tamaño y fragilidad de los restos fósiles. En el lugar trabajan especialistas encargados del registro de la excavación, el acondicionamiento de las piezas y la asistencia técnica durante todas las tareas de campo.
Además, la Policía de Neuquén participa en la protección del área para garantizar la preservación del sitio y evitar alteraciones mientras avanzan las excavaciones.
Las tareas son dirigidas por el geólogo Alberto Carlos Garrido, director del Museo Provincial Olsacher, junto al paleontólogo Juan Mateo Gutiérrez, de la Dirección de Patrimonio Cultural.

También colaboran profesionales de distintas áreas técnicas de la Dirección de Minería y de Patrimonio Cultural, quienes intervienen en la documentación científica, conservación, embalaje y posterior traslado de los materiales recuperados.
Un proyecto para poner en valor el patrimonio del lugar
En paralelo al rescate paleontológico, el Gobierno provincial comenzó a trabajar junto a la comunidad mapuche Millaqueo para desarrollar un proyecto de puesta en valor del patrimonio natural y cultural del Valle del Covunco.
Della Negra indicó que ya se realizaron reuniones con el lonco Blas Ortiz y que, una vez que la comunidad defina en asamblea los pasos a seguir, se avanzará junto al Ministerio de Turismo y la Unidad de Acción Intercultural en la creación de un espacio de interpretación patrimonial.

La iniciativa también contempla el diseño de circuitos de senderismo que permitan mostrar la riqueza geológica, paleontológica, arqueológica y cultural del lugar, incluyendo sitios emblemáticos como la conocida Piedra del Jurásico.
Un hallazgo excepcional para la ciencia
En Neuquén existen antecedentes de descubrimientos de gliptodontes en zonas como Las Ovejas y la región de Collón Cura. Sin embargo, la mayoría de esos registros corresponden únicamente a osteodermos —las placas óseas que conformaban la coraza— encontrados de manera aislada en sedimentos mucho más antiguos, correspondientes al Mioceno.
Por ese motivo, la preservación de una porción considerable de la coraza del ejemplar hallado en Covunco representa un descubrimiento poco frecuente que permitirá realizar estudios mucho más precisos sobre la biodiversidad de estos gigantes acorazados que poblaron la Patagonia durante el Pleistoceno.
¿Cómo era un gliptodonte?
Los gliptodontes fueron enormes mamíferos acorazados, emparentados con los actuales armadillos, aunque de dimensiones gigantescas.
Entre sus principales características se destacan:
- Medían entre 3 y 4 metros de longitud.
- Llegaban a pesar entre una y dos toneladas.
- Su cuerpo estaba protegido por una coraza rígida formada por miles de placas óseas llamadas osteodermos.
- Algunas especies poseían una poderosa cola terminada en una maza ósea que utilizaban como mecanismo de defensa.
- Eran completamente herbívoros y se alimentaban principalmente de pastizales y vegetación baja.
Estos animales surgieron en Sudamérica hace aproximadamente 35 millones de años, cuando el continente permanecía aislado del resto del mundo, y evolucionaron hasta convertirse en algunos de los mamíferos más impresionantes de la megafauna americana.
¿Cómo era Neuquén cuando vivían?
Hace entre 100.000 y 20.000 años, gran parte del actual territorio neuquino presentaba un paisaje muy diferente al actual.
Las regiones orientales estaban dominadas por extensas estepas frías y secas donde convivían numerosos grandes herbívoros, mientras que la cordillera experimentaba continuos avances y retrocesos de enormes glaciares producto de las variaciones climáticas de la última Edad de Hielo.
¿Por qué desaparecieron?
Los gliptodontes se extinguieron hace aproximadamente entre 10.000 y 11.000 años, coincidiendo con el final del Pleistoceno y el inicio del actual período geológico.
Los investigadores consideran que su desaparición fue consecuencia de una combinación de factores:
- El aumento de la temperatura tras el fin de la última glaciación.
- La transformación de los ambientes naturales donde habitaban.
- La presión ejercida por la caza de los primeros grupos humanos que llegaron a Sudamérica.
Su extinción ocurrió junto a la desaparición de gran parte de la megafauna americana, como los mastodontes, los tigres dientes de sable y los caballos nativos.
Qué hacer si se encuentra un fósil o restos arqueológicos
Desde la Dirección Provincial de Patrimonio Cultural recordaron que cualquier hallazgo debe preservarse para permitir su correcto estudio científico.
Por ello se recomienda:
- No remover ni manipular los restos encontrados.
- Evitar alterar el sitio o extraer materiales.
- Registrar aproximadamente la ubicación y, si es posible, tomar fotografías sin intervenir el lugar.
- Comunicar inmediatamente el hallazgo a la Dirección de Patrimonio Cultural.
Los contactos habilitados son el teléfono 299 4279752 y los correos electrónicos [email protected] y [email protected].
Las autoridades remarcaron que la colaboración de la comunidad resulta esencial para proteger el patrimonio paleontológico y arqueológico de Neuquén, permitiendo que los investigadores puedan reconstruir con precisión la historia natural de la Patagonia y de las especies que habitaron la región miles de años antes de la llegada del ser humano.



