Sr. Director:
Escribo estas líneas para poner en conocimiento de la comunidad una situación que afecta a varios jóvenes de nuestra zona, nacidos y criados aquí, que han hecho del Cerro Bayo parte de su vida desde su infancia.
Se trata de chicos que actualmente cursan sus estudios fuera de la provincia, y que este año regresaron solo por las vacaciones para estar con su familia y volver a disfrutar de lo que para ellos es un lugar propio: nuestras laderas, donde aprendieron a caminar con los esquís, donde crecieron y donde guardan sus recuerdos más queridos. Con mucha anticipación, y haciendo un gran esfuerzo económico, realizaron la precompra de sus pases para esta temporada. Pero al llegar, se encontraron con que las condiciones climáticas no acompañaron: no hubo la nieve necesaria para abrir las pistas como se esperaba, y no pudieron usar lo que habían abonado.
Lo que solicitan es simple y justo: que se les traslade esa compra ya pagada para la temporada del año que viene. No piden devoluciones, no piden favores — solo que se respete el valor de lo que invirtieron, ya que no tienen ninguna posibilidad de volver en otro momento del año: los costos de traslado son altísimos para sus economías de estudiantes, y sus obligaciones académicas no les permiten ausentarse nuevamente. Es un sacrificio enorme el que hacen para mantenerse vinculados a su tierra, y esta respuesta les resulta profundamente dolorosa.
Son los hijos de esta tierra, los que llevan al Cerro Bayo en la sangre desde pequeños. Si quienes pertenecen aquí reciben este trato sin empatía, ¿qué podemos esperar de la forma en que se atiende a los turistas que nos visitan y que son el motor de nuestra economía local? ¿Cómo vamos a pedir que el Cerro sea un orgullo de todos si no se cuida primero a quienes lo hicieron grande?
Quiero aclarar que antes de escribir esta carta, ya se presentaron todos los reclamos correspondientes por las vías formales ante la administración, sin obtener una solución ni siquiera una respuesta que demuestre comprensión por su situación. Llegar a este punto es algo que lamento profundamente, porque siempre he creído en el diálogo y en el sentido de pertenencia que nos une.
Confío en que esta publicación sirva para que se reconsidere esta postura, y para que no se pierda de vista que el Cerro Bayo no es solo un emprendimiento: es parte de nuestra identidad, y merece ser cuidado con la misma calidez con la que nosotros lo cuidamos a él.
Atentamente.
Hebe Román (Madre de Lucas)
DNI 1128683
Villa la Angostura



